Saber dar.

El hombre que estaba tras el mostrador, mientras miraba para la calle distraídamente, notó que una niñita apretaba su naricita contra el vidrio de la vitrina. Esos increíbles ojos del color del cielo brillaban al ver fijamente un objeto. Entró en el negocio y pidió ver el collar de color turquesa. «Es para mi hermana. … Continúa leyendo Saber dar.