Confiabilidad…?

Las personas inteligentes y confiables saben reconocer sus errores, no tienen pudor en decir que se han equivocado y que van a estudiar más concienzudamente las distintas situaciones para obrar en consecuencia, no tienen enemigos y saben crear puentes que les permiten acercarse a todos sin inconvenientes ni condicionamientos, suelen ser muy humildes e independientemente de todos los estudios que tengan en su haber o lo muy profesionales que puedan ser, saben asumir que tanto sus creencias, como convicciones, no son absolutas y necesitan ser alimentadas diariamente; finalmente quienes lo son, no conocen el egoísmo y saben perfectamente, por encima de todas las cosas, que la honestidad, en todo su sentido, nunca es negociable.

Me hubiera gustado muchísimo empezar la anterior y muy personal definición sin la necesidad de tener que haber utilizado la palabra «confiables», pero la vida me ha enseñado que no todas las personas inteligentes lo son…

El valor de una sonrisa

Allí estaba, como casi siempre… sentado en una banqueta, con los pies descalzos sobre las baldosas rotas de la vereda, con su desteñida gorra marrón y sus manos arrugadas sosteniendo el viejo bastón de madera. Sus pantalones arremangados, dejaban libres sus flacas pantorrillas, y una camisa blanca muy gastada con un chaleco de lana tejido a mano, apenas lo abrigaban en esa fría mañana . El anciano miraba a la nada…

Pero ese día… el viejo lloró, y en su única lágrima que logre ver, expresó tanto…, que me fue muy difícil acercarme a preguntarle que le pasaba y quien dice, hasta quizás poder consolarlo. Simplemente seguí caminando, sin embargo al percibir que volteó su mirada para posarse en la mía, sólo me animé a sonreírle e intentar transmitirle con el más sentido de los gestos, lo mucho que sentía si es que era la tristeza la que en esos instantes se habría apoderado de él.

Logró invadirme una profunda angustia, y si bien no lo conocía, entendí que tanto en su mirada, como en aquella lágrima, estaba muy presente el sufrimiento y una gran necesidad. Pero seguí mi camino, sin convencerme en lo más mínimo de estar haciendo lo correcto. No podía borrar de mi mente esa imagen, la de su mirada encontrándose con la mía.

Traté de olvidarme. Caminé rápido ocupándome en otros pensamientos, como intentando infructuosamente escaparme de esa triste sensación. Compré un libro y, ni bien llegué a mi casa, comencé a leerlo, esperando que con el correr de las letras, pudiera borrar esa presencia…. pero esa lágrima no se me borraba…

Los viejos no lloran así por nada, me repetía.

Esa noche me costó dormir, la conciencia no entiende de horarios, y decidí que a la mañana volvería a pasar por el frente de su casa y conversaría con él, tal como estaba convencido tendría que haber hecho.

Luego de vencer mi pena y al saber que remediaría mi error, logré dormir.

Recuerdo haber preparado al día siguiente un poco de café con tostadas, y muy deprisa fuí a su casa convencido de tener mucho por conversar.

Llegando noté que no estaba sentado como lo hacía de costumbre en la puerta, por lo que decidí llamar a la puerta. Cedieron las rechinantes bisagras y salió un hombre.

– “¿Qué desea?”, preguntó, mirándome con un gesto adusto.

– “Busco al anciano que vive en esta casa.”

– “Mi padre murió en la noche de ayer”, dijo entre lágrimas.

– “¿Murió?”, dije decepcionado. Las piernas se me aflojaron, la mente se me nubló y los ojos se me humedecieron.

– “¿Y usted quien es?”, volvió a preguntar.

– “En realidad, nadie”, contesté. Y agregué: “ayer pasé por la puerta de su casa, y estaba su padre sentado, lo vi triste con lágrimas y, a pesar que lo saludé, no me detuve a preguntarle qué le sucedía… hoy volví para hablar con él, pero lamento muchísimo que ya sea tarde.”

Luego de un extraño silencio, el hombre me dijo:

– “No me lo va a creer, pero creo que usted es la persona de quien hablaba en su diario.”

Sin entender en lo absoluto lo que me estaba diciendo, lo miré como pidiéndole una explicación.

– “Por favor, pase”, me dijo aún sin contestarme.

Luego de servirme un poco de café, me llevó hasta donde guardaba su diario, y la ultima hoja rezaba:

– «Hoy me regalaron una plena y sincera sonrisa, acompañada con un amable y muy sentido saludo… Hoy, a pesar de todo, es un día bello y especial».

(dc)

Nunca dejemos de dar o decir algo que pueda hacer felices a los demás. Para cualquiera de nosotos, podría ser muy sencillamente la última oportunidad.

Mujer.

No es difícil concluir que para nosotros, los hombres, no hay nada mejor que tener una mujer a nuestro lado.

Sin embargo las hay de muchas maneras, están las amigas, las cómplices, las que te acompañan vayas donde vayas, las amantes, las divertidas, las que te saben poner los límites, las sensibles, las que a veces te complican la vida, las que te la resuelven, las que adivinan lo que estás sintiendo en todo momento, las que no te perdonan una, las que ponen su hombro para consolarte y hasta las que te aman incondicionalmente. Muy seguramente no nos podríamos imaginar una vida sin ellas.
Si sos uno de los muy poquitos que tienes a todas ellas en una sola, siéntete dichoso y no la descuides, sos muy, muy afortunado.

¡ Cuídala !

(dc)
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La pintura es de Michael Inessa Garmash, pintor ucraniano nacido en 1969.

He Aprendido

He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame, solo puedo intentar convertirme en alguien a quien se pueda amar…

He aprendido que puede requerir años para construir la confianza, pero solo unos pocos segundos para destruirla por completo…

He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida no es lo material a mi alrededor, sino las personas que tengo a mi lado.

He aprendido que puedo encantar a la gente en apenas unos minutos. Sin embargo después de eso… se necesita poder hacer algo más.

He aprendido que no debo compararme con lo mejor de lo que hacen los demás, sino con lo mejor que puedo hacer yo mismo.

He aprendido que lo más importante no es lo que me sucede, sino lo que hago al respecto.

He aprendido que puedo hacer cosas en un instante que ocasionan un dolor indomable durante toda la vida.

He aprendido que no hay nada más importante que vivir intentando convertirme en la persona que quiero ser.

He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar, sin embargo es mucho más beneficioso pensar que reaccionar.

He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo con palabras amorosas y buenas acciones, podría ser la última…

He aprendido que si bien pensamos en generalidades, vivimos en el mínimo y a veces insignificante detalle.

He aprendido que puedo llegar mucho más lejos de lo que pensé en algún momento que sería posible.

He aprendido que siempre soy responsable de lo que hago… no importa cual hubiera sido el sentimiento que me haya llevado a actuar.

He aprendido que o controlo mis actitudes o ellas lo harán energéticamente conmigo.

He aprendido que los héroes son las personas que hacen aquello de lo que están convencidos, a pesar de las consecuencias y de tener todo el mundo en contra.

He aprendido lo increíblemente importante que es aprender a perdonar, pero también que requiere mucha práctica y humildad.

He aprendido que el dinero es un pésimo indicador de valor… humano.

He aprendido que a veces las personas que creo que me van a patear cuando estoy caído, son aquellas que en definitiva me ayudan a levantarme.

He aprendido que en muchos momentos tengo el derecho de estar enojado, más no el derecho de ser cruel.

He aprendido que la verdadera amistad y el verdadero amor no tiene límites.

He aprendido que la madurez tiene mas que ver con las experiencias que he tenido y aquello que he aprendido, que con el número de años cumplidos.

He aprendido que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son tontos, sería una verdadera tragedia si él lo pudiera creer.

He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonado, requiere reflexionar y perdonarme primero.

He aprendido que por más fuerte que sea mi duelo, el mundo no se detiene ni un instante por mi dolor.

He aprendido que mientras mis antecedentes y circunstancias pueden haber influenciado en mí, soy el único responsable de ser como soy.

He aprendido que a veces cuando mis verdaderos amigos pelean, estoy obligado a tomar partido aún cuando no lo deseo.

He aprendido que no tengo que cambiar de amigos por el sólo hecho que ellos suelan cambiar.

He aprendido que no debo ufanarme de averiguar un secreto, podría cambiar para mal mi vida para siempre.

He aprendido que dos personas pueden estar mirando lo mismo, ver algo totalmente diferente y no por ello ninguno de ellos estar equivocado.

He aprendido que por más que uno vive intentando ayudar y proteger a mis hijos, ellos necesitan ser simplemente ellos mismos.

He aprendido que sin importar las consecuencias, es prioridad que sea honesto conmigo mismo.

He aprendido que muchas cosas pueden ser generadas por la mente, el truco está en al autodominio para que las mismas no nos sean perjudiciales.

He aprendido que puedo derrumbar toda mi vida en cuestión de minutos ante una mala influencia.

He aprendido que tanto escribir como hablar puede aliviar los dolores emocionales.

He aprendido que los títulos sobre la pared no nos convierten en seres humanos decentes.

He aprendido que aunque la palabra amor pueda tener diferentes significados, pierde su valor cuando se usa con ligereza.

He aprendido que es muy difícil determinar donde fijar el límite entre no herir los sentimientos de los demás y defender lo que creo.

He aprendido que las personas se mueren demasiado pronto.

Cuanto he aprendido…!!!

Pero también he aprendido que es mucho, mucho más… lo que aún me falta por aprender !!!

«Incomprensibilidad»

¿Será verdad
que ya no hay caridad?
Pues no es novedad,
hay mucha maldad
y en gran cantidad !!
Cuanta falsedad,
tanta crueldad,
es pura obviedad,
además hay frialdad
y falta humildad,
lo veo con claridad,
es de gran gravedad,
ya no hay casi igualdad,
ni nada de calidad,
desapareció la dignidad
y casi no queda bondad…
todo es dualidad.
Que barbaridad…
Pobre humanidad !!!
Y si me piden brevedad…
pondré esmero, agilidad
Ay !!! Mi ansiedad.
¿Ó será la humedad?
Perdón… debe ser la edad !!!

(dc)

Te amo.

No creo que sea cursi decirte «Te quiero», pues es saber agradecer el gran milagro de tu existencia.
Tampoco lo es decirte que «Me haces mucha falta», intenta entenderlo como simple humildad emocional.
Mucho menos decirte una y mil veces «Te amo», porque aunque nada me cuesta, son puras confesiones heróicas.
Pero decirte que eres el «pilar fundamental de toda mi existencia», no es sólo la confesión más íntima de mis más sagrados secretos, sino la prueba fiel de mi más deseada debilidad.

(dc)

Hubo un momento…

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna, pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.

Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.

Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.

Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido y te sorprendiste gratamente al recibir ese mensaje.

Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna, y sin embargo mucho antes de entristecerte para siempre terminó en un abrazo.

Hubo un momento en el que sentiste que simplemente no podrías hacer algo y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo mejor que nadie.

Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte y te quedaste sin palabras mientras alguien parecía leer tu corazón.

Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad.

Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio del sueño hecho realidad.

Nunca dejes de tener esperanza, porque en ella… está el milagro de la vida.

El profesor.

El profesor de gimnasia se prestaba a organizar una carrera entre sus adolescentes alumnos, pero antes de dar la voz de largada, cuando ya todos estaban alineados en el punto de partida, les dijo:

«Hoy no sólo vamos a dar un lindo y espectacular premio al ganador, sino que pondremos algunos condicionantes que harán de este evento algo distinto de los que hemos venido haciendo…
A ver, por ejemplo, den dos grandes pasos al frente sólo aquellos que sus padres no estén separados o exista en la familia, tanto una verdadera figura paternal como maternal.»

Casi la mitad de los alumnos dieron los dos pasos al frente, entonces continuó el profesor.

«Ahora dos pasos más quienes además viven en una casa con suficientes y confortables ambientes, bien calefaccionados en invierno y refrigerados en verano.»

Nuevamente muchos de ellos dieron ambos pasos.

«Continuemos con otros dos pasos más quienes jamás hayan tenido que pasar algún día sin poder alimentarse porque no eran suficientes los recursos para la manutención familiar y luego dos más quienes siempre han tenido los abrigos, menesteres o remedios que les haya hecho falta en distintas circunstancias.»

De a poco y con cada condicionamiento la fila se iba desintegrando.

«Pongamos todavía algunos más…» -continuó el profesor- «por ejemplo…»

«…dos pasos quienes además de venir a este colegio estudian otras asignaturas o hacen actividades deportivas o musicales en entidades privadas.»

«También quienes nunca hayan tenido que salir a trabajar para ayudar en los gastos a su familia.»

«Y por último, dos pasos más quienes salen de vacaciones todos los años o tienen periódicamente tiempo para la recreación y el disfrute.»

Ya a esta altura pocos estaban adelante de todo, la mayoría quedaban repartidos en forma bastante despareja y también algunos habían quedado en la línea inicial, sin poder haber dado ningún paso.

Se dirigió entonces el maestro a sus alumnos diciendo:

«¿Se dan cuenta que si largo la carrera en este momento y sin que nadie pueda mirar para atrás, alguno de los que están bien adelante casi seguro la ganará sin darse cuenta que en realidad también la estaban intentando ganar algunos que de por sí… ya estaban en clara desventaja?

¿Y que esa desventaja en realidad no se debe a culpa alguna de parte de ellos, ni mucho menos han hecho algo mal, ni errado o equivocado en algo para padecerla?

Pues les tengo que decir que el premio figurativo al que hice referencia al iniciar esta charla no es otro que el «tener éxito en la vida», el poseer las condiciones para ser feliz, el poder llegar a sentirse realizado por verdaderos y propios méritos y sin tener que hacerse cargo de desventajas ya heredadas.

¿No les parece injusto que existan tantas diferencias en las oportunidades que cada uno de nosotros suele tener en la vida para poder ser simplemente lo que uno quiere o desea ser?

Ahora bien… y por favor, no quiero que con esta lección nadie se sienta culpable, pues les aseguro que ninguno de ustedes lo es. Por todo lo contrario, todos somos víctimas de este sistema social-económico-educativo que viene de siempre y que parece que no vamos a ser nosotros quienes veamos que algún día cambie. Dicen los que más saben que la naturaleza es muy sabia y solita se va a encargar de corregirlo… pero no salvando al hombre… sino más bien, salvando al planeta.

Siempre pienso que si de a poco vamos reflexionando al respecto, quizás algún día… y sólo quizás… podamos decir que esos sabios, estaban equivocados.»

(dc)

Mis versos para ti…

Un extraño e irresistible impulso lo llevaba a escribir versos de amor por todos lados. Servilletas de papel, revistas que tuvieran claros en donde no se confundieran sus letras, versos y más versos quedaban por él estampados. Hasta los márgenes de todos sus apuntes escolares estaban siempre colmados de ellos.

Y justo a él… que nunca había estado enamorado y al que jamás ninguna chica habría podido hacerse dueña de todos sus sueños ni apropiarse de todos sus suspiros, a él, sí, justo a él, se le vivían escapando de la punta del lápiz los más hermosos y románticos versos que su alma nunca dejaba de dictarle.

Hermosas rimas, increíbles poemas y los más variados versos de amor, tan espontáneamente llenaban todos los espacios que estaban a su alcance, que cansado de no entender, y hasta sin quererlo, los abandonó un día en un rincón cualquiera de su camino.

Y fue al ver los ojos color miel de esa hermosa niña de finos cabellos castaños que venían danzando al compás de sus muy cortitos y apresurados pasos, para decirle con la más dulce de las voces que se había dejado olvidado esas hojas que apenas si podía sostener en sus delicadas manos, que le invadió una muy extraña y tranquilizadora paz. Por fin pudo comprender absolutamente todo… aquellos versos, siempre habían estado escritos para ella.

(dc)

La imagen puede contener: una o varias personas

 

Daniel Calcagni.

El silencio de las sirenas.

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:

El silencio de las sirenas
De Franz Kafka

Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

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La pintura es del pintor victoriano Herbert James Draper y se denomina «Ulises y las sirenas». Fue pintada en 1909 y como una gran parte de la obra de Draper, el cuadro es de tema mitológico.

El obstáculo

Por el sendero misterioso, recamado en sus bordes de exquisitas plantas en flor y alumbrado blandamente por los fulgores de la tarde, iba ella, vestida de verde pálido, verde caña, con suaves reflejos de plata, que sentaba incomparablemente a su delicada y extraña belleza rubia.

Volvió los ojos, me miró larga y hondamente y me hizo con la diestra signo de que la siguiera.

Eché a andar con paso anhelado; pero de entre los árboles de un soto espeso surgió un hombre joven, de facciones duras, de ojos acerados, de labios imperiosos.

-No pasarás -me dijo, y puesto en medio del sendero abrió los brazos en cruz.

-Sí pasaré -respondile resueltamente y avancé; pero al llegar a él vi que permanecía inmóvil y torvo.

-¡Abre camino! -exclamé.

No respondió.

Entonces, impaciente, le empujé con fuerza. No se movió.

Lleno de cólera al pensar que la Amada se alejaba, agachando la cabeza embestí a aquel hombre con vigor acrecido por la desesperación; mas él se puso en guardia y, con un golpe certero, me echó a rodar a tres metros de distancia.

Me levanté maltrecho y con más furia aún volví al ataque dos, tres, cuatro veces; pero el hombre aquel, cuya apariencia no era de Hércules, pero cuya fuerza sí era brutal, arrojome siempre por tierra, hasta que al fin, molido, deshecho, no pude levantarme.

¡Ella, en tanto, se perdía para siempre!

Aquella mirada reanimó mi esfuerzo e intenté aún agredir a aquel hombre obstinado e impasible, de ojos de acero; pero él me miró a su vez de tal suerte, que me sentí desarmado e impotente.

Entonces una voz interior me dijo:

-¡Todo es inútil; nunca podrás vencerle!

Y comprendí que aquel hombre era mi Destino.

Amado Nervo.
(México 1870-1919)

No te enamores

No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe…
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias.Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así.
Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.

Martha Rivera-Garrido.

Poeta, narradora, ensayista, investigadora y articulista de opinión nacida en Santo Domingo, República Dominicana, un 19 de enero del 1960. Es biznieta del gran poeta dominicano Gastón Fernando Deligne.

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La pintura es de Vladimir Volegov, nacido en Jabárovsk, Rusia, un 19 de diciembre de 1957. Es un artista visual polifacético actualmente residente en España.

Un día de éstos…

El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un botón dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores elásticos. Era rígido, enjuto, con una mirada que raras veces correspondía a la situación, como la mirada de los sordos.

Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rodó la fresa hacia el sillón de resortes y se sentó a pulir la dentadura postiza. Parecía no pensar en lo que hacía, pero trabajaba con obstinación, pedaleando en la fresa incluso cuando no se servía de ella.

Después de la ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Siguió trabajando con la idea de que antes del almuerzo volvería a llover. La voz destemplada de su hijo de once años lo sacó de su abstracción.

– Papá.
– Qué
– Dice el alcalde que si le sacas una muela.
– Dile que no estoy aquí.

Estaba puliendo un diente de oro. Lo retiró a la distancia del brazo y lo examinó con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvió a gritar su hijo.

– Dice que sí estás porque te está oyendo.

El dentista siguió examinando el diente. Sólo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo:

– Mejor.

Volvió a operar la fresa. De una cajita de cartón donde guardaba las cosas por hacer, sacó un puente de varias piezas y empezó a pulir el oro.

– Papá.
– Qué.

Aún no había cambiado de expresión.

– Dice que si no le sacas la mela te pega un tiro.

Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dejó de pedalear en la fresa, la retiró del sillón y abrió por completo la gaveta inferior de la mesa. Allí estaba el revólver.

– Bueno -dijo-. Dile que venga a pegármelo.

Hizo girar el sillón hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareció en el umbral. Se había afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, tenía una barba de cinco días. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente:

– Siéntese.
– Buenos días —dijo el alcalde.
– Buenos —dijo el dentista.

Mientras hervían los instrumentos, el alcalde apoyó el cráneo en el cabezal de la silla y se sintió mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sintió que el dentista se acercaba, el alcalde afirmó los talones y abrió la boca.
Don Aurelio Escovar le movió la cabeza hacia la luz. Después de observar la muela dañada, ajustó la mandíbula con una presión cautelosa de los dedos.

– Tiene que ser sin anestesia —dijo.
– ¿Por qué?
– Porque tiene un absceso.

El alcalde lo miró en los ojos.

– Esta bien -dijo, y trató de sonreír. El dentista no le correspondió. Llevó a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sacó del agua con unas pinzas frías, todavía sin apresurarse. Después rodó la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdió de vista.

Era una cordal inferior. El dentista abrió las piernas y apretó la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferró a las barras de la silla, descargó toda su fuerza en los pies y sintió un vacío helado en los riñones, pero no soltó un suspiro. El dentista sólo movió la muñeca. Sin rencor, mas bien con una marga ternura, dijo:

– Aquí nos paga veinte muertos, teniente.

El alcalde sintió un crujido de huesos en la mandíbula y sus ojos se llenaron de lágrimas. Pero no suspiró hasta que no sintió salir la muela. Entonces la vio a través de las lágrimas. Le pareció tan extraña a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón. El dentista le dio un trapo limpio.

– Séquese las lágrimas -dijo.

El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose. «Acuéstese —dijo— y haga buches de agua de sal.» El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera.

– Me pasa la cuenta -dijo.
– ¿A usted o al municipio?

El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica:

– Es la misma vaina.
Gabriel García Márquez.
(De Los funerales de la Mama Grande)
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Cuanto quiere decir un autor ?
Mucho más de las pocas palabras que escribe…

«dentista sin título…»
Significa que no terminó sus estudios probablemente porque no tuvo el dinero, pero sabemos que el es muy bueno porque el alcalde acude a él, además suelen ir a verlo personas ricas, pues trabaja con dentaduras con dientes de oro, y hace referencia a las precauciones que toma con el intrumental, que si bien lo describe muy modesto, refleja mucha profesionallidad.

«como una mirada de los sordos…»
Hace ver que el protagonista no piensa en lo que hace, muchas personas que sufren no tienen muchas reacciones, como los sordos. También, los «sin esperanza» hacen la misma cosa. Deja muy en claro que el dentista está triste y se mueve casi sin esperanza.

Vió dos gallinazos ( caranchos ), aves carroneras si las hay, que comen a las cosas muertas, las víctimas. Será simbólico ?, de un gobierno que se aprovecha de las víctimas de sus propias acciones. Las trae a primera escena en el mismo tiempo que se presenta el alcalde a su puerta.

El alcalde amenza al dentista cuando dice que va a pegar un tiro si no saca la muela… «todo dicho.»

Al abrir el cajón donde está el arma ejemplifica a un pueblo totalmente indefenso y desahuciado.

«el alcalde afirmo los talones» «sin anestesia»
Habla de un personaje que evidentemente tiene valentía y enfrenta sin problemas al miedo, sólo con estas condiciones se puede ser poderoso y malvado.

Por que el alcalde saca la muela sin anestesia ?

No será que el pueblo de alguna manera quiere, aunque sea, un poco de venganza ?

– venganza por un gobierno corrupto,
– venganza por un gobierno que no se ocupa de lo que se tiene que ocupar.

El dentista se aprovecha de alguna manera de la oportunidad de lastimar al alcalde, por todo el dolor que el mismo le causó al pueblo.

«es la misma vaina»… genial !!!

Donde está esa turbia línea que divide el dinero que es del pueblo y el de los gobernantes ?

Con el «séquese las lágrimas», connota que el pueblo siempre es bueno y perdona todo.

Finalmente :

– los huevos son el futuro del corrupción.
– la araña es el gobierno.
– los insectos atrapados en la telaraña son el pueblo.

Gabriel José García Márquez nació en Aracataca, Colombia, el 6 de marzo de 1927 y siendo muy niño fue dejado al cuidado de sus abuelos maternos.
El 11 de diciembre de 1982, después de que por votación unánime de los 18 miembros de la Academia Sueca, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

Sé como el agua.

3 cualidades del agua según el Tao que todos deberíamos conocer.

«Sé como el agua. Amigo mío, sé como el agua que corre y nunca se estanca, sigue fluyendo”.

Este conocido comentario de Bruce Lee sobre el proceso de su autorrealización resume en realidad una de las tres cualidades del agua según el Tao, extraído de la poesía de Lao-Tse. La sabiduría contenida en este texto es toda una inspiración en estos tiempos actuales.

Hace más de 10 años que el celebre filósofo Zygmunt Bauman nos trajo el concepto de sociedad líquida. Con ello, definía a una modernidad de valores volubles, de modelos y estructuras sociales cambiantes y de realidades marcadas por la incertidumbre. Ante este panorama tan fluctuante, donde es muy difícil atenerse a algo, lo único verdaderamente sólido son nuestros miedos, lo cual constituye toda una paradoja.

Vivimos en un mundo donde pocas cosas se caracterizan por la estabilidad. Se nos exige presteza y flexibilidad para adaptarnos a cada cambio, a los giros laborales, a los cambios políticos, a nuevas exigencias sociales, a las variaciones en nuestras formas de relacionarnos. En medio de estas dinámicas es comprensible experimentar cierta inquietud e inseguridad. Por ello, referencias intelectuales del mundo oriental como Raymond Tang, conferenciante y profesor de la Universidad de Guangzhou, nos animan a conocer un poco más la filosofía del tao.

Dentro de este marco, se nos enseña a mantener la calma en medio del caos. A obtener templanza y seguridad en medio de esta incertidumbre líquida.

Cualidades del agua según el Tao:

1 – La humildad

La primera de las cualidades del agua según el Tao es la humildad. Es posible que en un primer momento nos resulte un poco complicado establecer alguna relación entre esta dimensión psicológica y cualquier escenario acuático. Sin embargo, la tiene y es realmente inspirador. El agua que fluye por un río en calma, en placidez y en armonía nutre la naturaleza.

Cuando su nivel es normal llega a las orillas, alimenta a los animales y favorece ese equilibrio idóneo para que todo funcione. Ahora bien, cuando el río se vuelve arrogante y trae mayor caudal todo cambia. La fuerza de su torrente provoca estragos. Arrastra la tierra, destruye entornos y afecta a todos los seres vivos.

Debemos integrar esa cualidad del agua caracterizada por la tranquilidad y la humildad. Porque el que sabe bien lo que es y no desea aparentar algo que no es, siempre preferirá la calma a la violencia. Y aunque en ocasiones derive en ella por causas externas, al final vuelve a su cauce. Asimismo, optará en cada momento por esa serenidad donde promover el equilibrio natural.

2 – El agua está atenta a la oportunidad.

Entre cualquier dificultad, siempre existe un rinconcito donde se abre la luz de la oportunidad. No importa lo agitado de nuestro entorno, no importan los cambios, las presiones o ese muro que de improviso se alza ante nosotros para quitarnos el paso. Seamos como el agua. Hallemos esa grieta, esa debilidad ante nuestro oponente o esa dificultad por donde se abre un nuevo camino, una nueva oportunidad.

Entre las cualidades del agua según el Tao está esa donde se nos recuerda lo hábil que puede llegar a ser esta sustancia vital. Cuando algo está restringido o ante ella surge un obstáculo que le impide el paso, no dudará en dos cosas: aplicar una fuerza implacable para recuperar su libertad y hallar el punto más débil de ese muro para vencerlo.

No olvidemos que en cierto modo, el agua es una gran oportunista. Ella nunca duda en cambiar de forma, escenario o posición para seguir avanzando, y siempre que atisba la más mínima opción de abrirse paso por donde desea, lo hará

3 – El cambio, una opción que realizar sin miedo

Pocos elementos son tan inspiradores y tendentes al cambio como el agua. Pensemos en ello: cuando la temperatura es extrema puede convertirse en hielo o en vapor. No dudará tampoco en cambiar de forma dependiendo de donde se halle. Será un vaso si está en su interior, será insignificante si queda contenida en la grieta de una roca, recuperará su inmensidad si vuelve al océano y se convertirá en alimento si un ser vivo está sediento y la necesita.

El agua tiene poder y tiene carácter. Sabe y entiende que nada es tan importante como proceder al cambio si es necesario. Porque el medio ambiente y la naturaleza son hostiles en muchas ocasiones y quien no se adapta, no sobrevive. Asumir estos principios que nos transmite las cualidades del agua según el Tao no solo nos puede inspirar, sino que también nos ayudará de muchos modos.

Albert Ellis, psicoterapeuta conocido por desarrollar la terapia racional emotiva conductual, dijo una vez que hay un monstruo que nos persigue en el día a día. Uno recurrente, que veta por completo nuestra felicidad. Es nuestra eterna idea de que el mundo debe ser fácil. Sabemos que no lo es pero aún así, seguimos sufriendo por cada dificultad, por cada piedra en el camino, por cada cambio no previsto ni imaginado.

Seamos como el agua. Ya nos lo dijo Bruce Lee, pero no nos limitemos a ver estas cualidades del agua según el Tao como una mera y bonita metáfora. Al fin y al cabo también nosotros somos naturaleza. Y la naturaleza, es la expresión misma del Tao.
Extraído y resumido de un artículo de la Dra. en psicología Valeria Sabater en «la mente es maravillosa».
Gracias Valeria.

«In»

Hasta los más grandes se permiten jugar un poco con las palabras…

***
«In»

– Veamos ―dijo el profesor ―¿Alguno de ustedes sabe que es lo contrario de “in”?

– ¡Out! ―respondió prestamente un alumno.

– Bueno, no es obligatorio pensar en inglés. En español, lo contrario de “in” (como prefijo privativo, claro), suele ser la misma palabra, pero sin esa sílaba.

– Sí, ya sé, profesor: “insensato” y “sensato”, “indócil” y “dócil”, ¿no?

– Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del invierno no es el vierno, sino el verano.

– No se burle, profesor…

– Vamos a ver… ¿Sería Ud. capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que si son despojadas del prefijo “in”, no confirman la ortodoxia gramatical?

– Probaré, profesor. “Aquel dividuo memorizó sus cógnitas, se sintió dulgente, pero dómito. Hizo ventario de las famias, con que tanto lo habían cordiado, y aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento.»

El profesor admitió sin euforia:

– Sulso, pero pecable.


Mario Benedetti

WhatsApp.

Leído en un chat de whatsApp:

«Hola mi amor, como vas con el trabajo? No le hagas caso al anterior mensaje… Jaja… fue culpa del autocorrector. Te amo, besitos !!!!»

Anterior mensaje:

«Idiota !!! No te soporto más !!!! Y mucho menos a tu imbécil e intolerable creencia que soy bipolar y muy insegura. Morite !!!!»

 

(dc)

El león y los gatos.

Un león se encontró con un grupo de gatos que conversaban. “Voy a comérmelos”, pensó. Pero, extrañamente, empezó a sentirse más tranquilo. Y decidió sentarse con ellos y prestar atención a lo que decían.

–Mi buen Dios –dijo uno de los gatos, sin darse cuenta de la presencia del león–. ¡Hemos orado toda la tarde! ¡Hemos pedido que lluevan ratones del cielo!

–¡Y, hasta ahora, ¡no ha pasado nada! –dijo otro–. ¿Será que el Señor no existe?

El cielo permaneció mudo. Y los gatos perdieron la fe.

El león se levantó y siguió su camino pensando:

“Hay que ver lo que son las cosas. Yo iba a matar a estos animales cuando Dios me lo impidió. Y, sin embargo, ellos han dejado de creer en la Gracia Divina: estaban tan preocupados por lo que les faltaba que no repararon en la protección que recibían”.

P.C.

 

Decidí triunfar.

Solo una actitud positiva ante todos los retos que como adultos tendremos que enfrentar en la vida, nos permitirá salir adelante en forma exitosa.

Decidí triunfar.

«Y así después de esperar tanto, un dí­a como cualquier otro decidí­ triunfar. Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí­ ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí­ ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí­ ver cada noche como un misterio a resolver, decidí­ ver cada dí­a como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí­ que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.

Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fuí. Me dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difí­cil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí­ que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien ‘Amigo’. Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, ‘el amor es una filosofía de vida’.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí­ cambiar tantas cosas.
Aquel dí­a aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad y desde aquel día ya no duermo para descansar, ahora simplemente duermo para poder soñar…»

Walt Disney.

Esta vida…

«Esta vida me ha enseñado que no hay que insistir sobre la belleza de las tierras, de las criaturas, ni de las cosas. Que debería uno tener el valor estético de ser siempre y en todo viajero, sólo viajero, porque al final el mejor recuerdo es el de aquello que no se tuvo nunca, y los ojos más bellos fueron los ojos que en una madrugada lívida vimos desde nuestro vagón de ferrocarril, en la ventanilla de otro tren que se cruzaba irremisiblemente con el nuestro.»

César González Ruano.
(Madrid, 1903-1965)

Un llamado a la solidaridad.

Se encuentra perdido desde hace varios años y no lo podemos encontrar.

Él se debería encontrar casi en forma continua en el gobierno de la Nación, aunque también debería estar por el Congreso Nacional, Gobernaciones Provinciales, Municipalidades y en toda entidad gubernamental.

Pero no hay caso, en ninguna de ellas lo encontramos. No podemos saber si sólo está escondido, si se fue de una vez y para siempre o simplemente y por desgracia ha muerto.

Por ello este desesperado llamado, queremos encontrarlo, lo necesitamos más que nunca; sin él va a ser imposible recuperar el futuro, la alegría, la paz y la tranquilidad.

No dejemos de buscarlo, por favor, tenemos y debemos encontrarlo.

Los que muy bien lo conocemos, lo llamamos «Ejemplo».


(dc)