Un cuento muy especial.

Ya de niño sospechaba que aquel brillo en el cielo, fascinante para sus ojos y muy cálido para su alma, un verdadero significado en su vida debería tener.No era una estrella común, pues su luz parecía esforzarse en llegar aún en esos días nublados y tristes. Es más, hasta parecía que su intensidad dependiera de su estado de ánimo, pues en aquellos días difíciles era cuando más brillaba, como intentando llegar con las fuerzas que a él le estaban faltando para superarlos.

Sólo, en la sala de espera del sanatorio donde daría a luz su primer hijo y observando por una pequeña ventana, como su inseparable estrella ahí estaba, recordaba todos esos momentos, los buenos y los no tanto, aferrándose cada vez más a ese misterio que su vivir muy fielmente iba atesorando.

Y fue ese mismo día, al ver en los ojos de su hijo recién nacido el extraño brillo que su estrella tenía, que creyó entender que las almas que ya no están con nosotros también sueñan… Y ésta, era la de aquel ser, que desde ya hacía mucho había partido y resignaba su eternidad por volver a estar en los brazos, ahora protectores, de su tan amado nieto.

Daniel Calcagni.

Dimensiones.

Nunca se había percatado que aquel libro llevaba su nombre, mucho más lo sorprendió al leer en su primer página la fecha y hora exacta de su nacimiento.No supo que pensar, el temor y la confusión hicieron que sus manos temblaran de tal manera, que no pudo evitar que el mismo cayera al suelo dejando ver en sus páginas el dibujo de la escena recién vivida.
A media luz, en un silencio que lo aturdía y horrorizado casi al punto del desmayo, no tuvo la valentía ni el coraje de dar vuelta la hoja… mucho menos, ir al final del libro.
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Daniel Calcagni

Vibraciones.

Igual que en todas las últimas noches, esas mismas cinco notas que parecían provenir de un piano, le habían interrumpido el sueño. Muy vlaro tenía que dichos acordes sólo podían ser producto de su imaginación, pues el único en la casa que podría sumergirse en el piano era su hijo, y él, ya no estaba. Le encantaba pensar que en algún bello lugar estaría disfrutando, pero no podía borrar de su mente las horribles imágenes del accidente.

Sin embargo algo especial sucedería esta noche. Tanto amor dañado, tanto dolor embriagante, tanto extrañar sin ninguna esperanza, lo llevaron al oscuro salón de su casa, a ese rincón lleno de ausencias en donde el viejo piano descansaba, y fue muy grande su asombro al notar que entre el inmóvil polvo de culpas que lo cubría, sólo cinco teclas guardaban un limpio brillo en sus ojos.

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Daniel Calcagni.

Un amor muy especial.

Ya iba a ser la hora y no podía controlar los nervios, volvería a encontrarme con ella, igual que en las últimas noches; al verla volvería a sentirme nuevamente suspendido en ese adorable y loco sentimiento; es tan hermosa, dulce, incomparablemente sensible; nos gustan las mismas melodías, los mismos poemas y reimos al sentir que somos simplemente el uno para el otro y que el mundo es todo nuestro.
No sé como se llama, de donde viene o como apareció en mi vida, solo sé que mis días transcurren esperando el momento de ir a dormir y volver a soñar con ella.
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Daniel Calcagni.