Y uno aprende

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma; y uno aprende que el amor no significa acostarse y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender…

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende… y con cada día uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrá volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

“Uno aprende…” y uno aprende y aprende… con cada día uno aprende.

Verónica A. Shoffstal.
(algunos erróneamente se lo atribuyen a Jorge Luis Borges.)

El dios de Spinoza.

Te has preguntado alguna vez si Dios estuviera frente a tí que te diría?

Cuenta una leyenda que una vez le preguntaron a Albert Einstein si creía en Dios, y él contestó que sí, pero que sólo en el Dios de Spinoza, ese mismo Dios que si estuviera frente a él seguramente le diría:

“Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho !!! Lo que quisiera de ti es que salgas al mundo a disfrutar de la vida. Que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que supuestamente he hecho para tí .

Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que no paras de repetir que en ellos yo me encuentro. Mi verdadero hogar está en las altas montañas, en los tupidos bosques, en los ríos, en esos hermosos lagos donde he dejado que se el cielo se refleje para tí, en las playas donde el mar jamás se cansará de acariciar sus costas con sus olas, ahí es en donde vivo y ahí es donde te expreso todo mi amor.

Y deja ya de culparme si es que en tu vida te crees miserable. Yo nunca te dije que había nada mal en tí o que serías un pecador si haces ésto o aquello.

Disfruta el sexo con amor, es uno de los regalos en los que más me he esmerado. Expresa en él todo tu amor, tu éxtasis, tu alegría, y no me culpes por todo lo que te han hecho creer algunos hombres.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijo… No me encontrarás en ningún libro! Ya te he dicho donde lo podrás hacer.

Puedes confiar en mí, pero deja de pedirme cosas. ¿Acaso piensas que soy un mandadero? ¿O me vas a decir como tengo que hacer mi trabajo?

Y deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni mucho menos te voy a castigar. Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… y más vale, de libre albedrío.

¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti?
¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice?
¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad?
¿Qué clase de dios puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en tí.

Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para tí. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía. Puse en el hombre el sentido común y es él el quien debe decirte que hacer.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida lo que quieras. El mal o el bien está en tu decisión, no en la mía.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera, como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Deja de creer tanto en mí, creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en tí. Quiero que me sientas cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a un animalito o cuando le estés dando algo a alguien que lo necesita.

Deja de alabarme. ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan.
¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidándote, cuidando tu salud, tus relaciones, protegiendo al más débil, a la naturaleza, al mundo.

¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de hacerme sentir que no me equivoqué.

Deja de complicarte y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí.
Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.
¿Para qué necesitas milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

Y si es muy tarde, estás sólo, es de noche y cubriendote del frío en un oscuro rincón de este universo, no me busques afuera, búscame dentro tuyo… sefguro ahí estaré, latiendo en ti.”

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Baruch Spinoza (Ámsterdam, 1632 – La Haya, 1677) fue un filósofo neerlandés de origen sefardí hispano-portugués, heredero crítico del cartesianismo, considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés René Descartes y el alemán Gottfried Leibniz. Hostigado por su crítica racionalista de la ortodoxia religiosa, su obra cayó en el olvido hasta que fue reivindicada por grandes filósofos alemanes de principios del siglo XIX. Según Renan, “Schleiermacher, Goethe, Hegel, Schelling proclaman todos a una voz que Spinoza es el padre del pensamiento moderno”.

El profesor.

Cuenta la historia que una vez le tocó dar a un prestigioso profesor una charla en un colegio muy religioso donde todos los alumnos eran enfática y dogmáticamente creyentes de la existencia de Dios.

En esa oportunidad les comentaba a sus atentos oyentes que iba a hacer todo lo que estuviera a su alcance para “molestar” sus creencias, sus principios, y que su única finalidad era que reflexionen al respecto de la supuesta existencia de Dios. Para ello les daría toda la información necesaria cómo para que puedan procesar en forma conjunta con todo el conocimiento que tenían hasta ese momento y poder así replantearse sus propias convicciones. Felicitaría luego a todos los que hayan podido tanto reafirmar sus creencias como a todos aquellos que, o decidan seguir meditando al respecto o bien cambiaran de opinión. Pues en todo caso el proceso mental y de aprendizaje realizado durante la clase sería lo verdaderamente importante y transcendental para enaltecer el valor humano en cada uno de ellos.

Se daba la casualidad que una vez terminada esa clase, ese mismo profesor debería dar otra charla, pero esta vez en un colegio cercano y en donde el alumnado estaba, en esta ocasión, todos muy convencidos de la no existencia del tal ser supremo. El experimentado catedrático también empezó en esta oportunidad diciendo que iba a molestarnos con mucha información y datos que no serían quizás de su agrado, porque intentaría darles los mil y uno argumentos por los cuales no parecería nada correcto rechazar tan taxativa y dogmáticamente la suprema existencia. Dándoles a entender por otro lado, que cómo podemos los seres humanos, creernos con tamaña omnipotencia como para poder afirmarlo con tanta seguridad. Por supuesto Luego les aclaró que felicitaría a todos, una vez concluida la discusión, sean cuales fueran las conclusiones individuales que cada uno tomara respecto al ateísmo.

Terminadas ambas charlas, el ayudante que había colaborado en sus presentaciones muy sorprendido por tan diferentes modos en el dictado de las mismas, con el mayor de los respetos se anima a decirle:

– Mi estimado profesor, la verdad me deja anonadado por su modo tan esquizofrénico de dictado de clases. Es más, si usted me deja me gustaría preguntarle cuál es su verdadero parecer al respecto de la existencia de Dios. Pues no me ha quedado para nada claro, luego de escuchar ambas charlas, cual es su creencia.

El profesor le contesta:

– Querido mío !!! Mis creencias no son importantes… “yo soy docente”

Carta de un padre al profesor de su hijo.

Estimado profesor:

Le escribo estas líneas para pedirle un verdadero favor.
Mi hijo deberá aprender que no todos los hombres son justos ni veraces, pero dígale, que por cada villano que encuentre, habrá un héroe, y que por cada egoísta, también habrá un líder generoso.
Enséñele, por favor, que por cada enemigo habrá también un amigo, que más vale una moneda ganada que una moneda encontrada, enséñele a perder, pero también que hay que saber gozar con grandeza humana a la victoria.
Apártelo de la envidia y dele a conocer la alegría profunda de la sonrisa silenciosa, hágale maravillarse con los buenos libros, pero déjelo también entretenerse con los pájaros del cielo, las flores del campo, los montes y los valles.
En los juegos con los compañeros, explíquele que la derrota honrosa vale más que la victoria vergonzosa, enséñele a creer en sí mismo, aun cuando esté solo contra todos.
Enséñele a tener fe en sus propias ideas, aun cuando alguien le diga que está equivocado.
Enséñele a ser amable con la gente amable y duro con los duros, enséñele a no dejarse llevar por la multitud simplemente porque otros también se dejaron.
Enséñele a escuchar a todos, pero, a la hora de la verdad, a decidir por sí mismo.
Enséñele a reír cuando estuviese triste y explíquele que a veces los hombres también lloran.
Enséñele a ignorar el aullido de las multitudes que reclama sangre y a luchar solo contra todos, si él cree que tiene razón.
Trátelo bien pero no lo mime, porque sólo la prueba de fuego hace al buen acero.
Déjelo tener el coraje de ser impaciente y la paciencia de ser valeroso.
Transmítale una fe sublime en el Creador y fe también en sí mismo, pues sólo así podrá tener fe en los hombres.

Ya sé que estoy pidiendo mucho, pero vea lo que puede hacer, querido profesor.

Un Padre.

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Esta carta figura en la gran mayoría de los medios donde la quieran encontrar como la carta que fue escrita por Abraham Lincoln en el año 1830 al profesor de su hijo.
Abraham Lincoln, decimosexto presidente de Estados Unidos, en 1830 tan solo tenía 21 años y solo había iniciado relaciones formales, unos meses antes, con una muchacha de Nueva Salem (Illinois) donde trabajaba Lincoln y por lo que se sabe esas cortas relaciones no llegaron al matrimonio ni al hecho de tener ningún hijo.

Lincoln se casó en el verano de 1842 (doce años más tarde de la fecha de esta carta) con Mary Todd con la que tuvo cuatro hijos varones. El primero de ellos, Robert Todd Lincoln, nació en agosto de 1843.

Según parece entonces esta carta es falsa, además en el sitio de la biblioteca online que existe en su nombre no está publicada y tampoco se encuentra en el sitio de la librería del congreso norteamericano.

Al parecer la carta salió a la luz en el sitio de profesores de Nueva Deli, en la India y recogida por Thomas E. Scwartz en el artículo “Lincoln Never Said That,” para la edición de finales de 2001 de People, el newsletter de la asociación Abraham Lincoln. De ahí en más… todos conocemos lo que pasa en las redes sociales.

Sea auténtica o falsa esta carta, pienso que merece la pena reproducirla por su interés en animar a los profesores a seguir una educación humanista y que, a pesar de los años transcurridos, no deja de tener una fuerte carga pedagógica.

Qué son las Ondas Gravitacionales?

Quienes me conocen saben que me gusta cuando doy clases intentar explicar con simples ejemplos complicadas teorías; hoy leyendo las novedades sobre las primeras detecciones de ondas gravitacionales, las cuales habían sido mencionadas hace 100 años por Albert Einstein en su teoría de la relatividad, no logré encontrar un solo artículo que sea claro a la hora de una explicación al respecto, por lo que se me ocurrió una simple explicación :

Primero habría que comentar que en el cosmos, aunque todo está en movimiento, existe un gran equilibrio universal y ello se debe a la vieja ley gravitacional de Newton sobre la atracción de los cuerpos, “todo cuerpo ejerce un poder de atracción hacia otro en función de su masa”, siendo éste el principio fundamental por el que estamos “pegados” al suelo, o el porqué del movimiento de la luna alrededor de la tierra. Y justamente podemos usar a esta última como ejemplo para intentar explicar dicho descubrimiento.

La luna tiene un movimiento alrededor de nuestra tierra básicamente por dos circunstancias, la primera que desde la tierra ejercemos una fuerza impresionante de atracción que haría que esta viniera abruptamente a chocarnos tal como lo haría cualquier piedra que tiráramos hacia arriba, por suerte no lo hace gracias a la segunda circunstancia, la cual no es más que la gran velocidad tangencial que lleva y que haría que sin la primera nos abandonara definitivamente.

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Claro ejemplo de este compuesto movimiento sería el hacer girar un yoyo en la tan conocida vuelta al mundo, cuando está justo arriba de nuestra cabeza, no se nos cae, sigue su movimiento circular siempre que tenga la suficiente velocidad.

La única diferencia con el movimiento lunar es que la fuerza de atracción tierra-luna sería en nuestro ejemplo el simple hilo, no dejando que el yoyo salga disparado para cualquier lado y se estrelle contra la pared.
Justo en esa diferencia está la clave de toda esta explicación, en este caso tanto nuestra cabeza como el yoyo saben que hay un hilo que los une, pero entre la tierra y la luna no había, hasta que Einstein no esbozó su teoría, más que una vieja ley que decía que simplemente era así…

Como sabía la luna que muy lejos habría un planeta como la tierra que la atraería, o… como “sabe” la tierra que orbitando a través suyo hay un satélite natural dando vueltas?

Einstein decía que existirían ondas que viajaban a la velocidad de la luz entre ellos para que “se conozcan”, y allí nacen las ondas gravitacionales.

Básicamente, todo cuerpo que tenga masa genera en la dimensión espacio-tiempo ondas gravitacionales que viajan a la velocidad de la luz.

Y como todo parece estar ” muy bien hecho “, lo que permanece en equilibrio genera ondas imperceptibles respecto a lo que intenta quebrarlo.
Para explicar esto mismo vamos a otro ejemplo, en un lago donde todo parece sereno y muy quieto hay en realidad infinidades de movimientos que casi no se perciben, pero si tiramos una gran piedra en medio del lago, ondas de agua comenzarán a expandirse hasta llegar a la orilla y muy lejos de perderse rebotan y se confunden con las que siguen llegando en un proceso que aunque pareciera imposible sigue indefinidamente.
Si quisieramos comprobar la existencia de dichas ondas de agua no tendríamos mas que ponernos en la orilla del lago y esperar “ver” en algún momento la llegada de estas “olitas” suponiendo que en algún lugar del lago ha caído una gran piedra que las generó.

Y eso es justamente lo que hicimos, dos grandes sensores de estas ondas gravitacionales, uno en Livingston, Luisiana, y el otro localizado cerca de Richland, Washington, a la espera que algún gran evento en nuestro universo produzca un gran cambio de masa espectral y poder “ver” las ondas que llegan a nuestros “ojos”, ya que los mas pequeños eventos producen ondas de tan bajos niveles que nuestros sensores no los detectarían.

Hasta donde pude leer, el pasado diciembre del 2015 se recibieron con una diferencia de 7 milisegundos entre ambos sensores -cifra que nos dice que las mismas circulan a la exacta velocidad de la luz porque ese tiempo es el que tardaría la luz en recorrer la distancia que separa ambas ciudades- ondas que nos muestran la transferencia energética producida por la fusión de dos agujeros negros, evento que por demás es asombroso desde el punto de vista de cambios en volúmenes de masa y que viajan indefinidamente por el espacio y en el tiempo.

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La argentina Gabriela González, doctora y egresada en la Universidad de Córdoba, integró los equipos de investigación y dedicó toda su vida al estudio de este fenómeno que traslada a los científicos rumbo a una etapa clave para la cosmología.

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A todo esto, no puedo dejar de pensar la genialidad de Albert Einstein, que un siglo antes las imaginó y hasta llegó a predecir que en no menos de 50 años después de su muerte se iban a poder comprobar.

Cinco meses se tardó para que un equipo internacional de expertos determinase la veracidad del hallazgo cambiando la astronomía para siempre. Ellos confirmaron que definitivamente se habían detectado las ondas gravitacionales generadas cuando dos agujeros negros chocaron entre sí hace unos 1.300 millones de años.

Desde esa histórica fecha, los científicos fueron capaces de encontrar más rastros de de ondas gravitacionales, todas un poco más leves que la primera detectada, pero igualmente reveladoras.

La doctora González explicaba que la intención es “ver más lejos en la distancia, lo que quiere decir ver más lejos en el tiempo. Tanto como con la luz, como con las ondas gravitacionales, cuando son detectadas en la Tierra es porque han viajado una gran cantidad de tiempo, sería como estar en una máquina del tiempo, mirando al pasado: mientras más lejos miramos más cerca del universo temprano podemos estar”.

Me encantaría poder contarle estos hechos a Einstein y ver su más que segura maravillosa expresión.

Espero no haberlos aburrido, creí que era importante conocer algo más de nuestro maravilloso universo.

Daniel Calcagni

El discípulo.

El discípulo le pregunta a su maestro como podía hacer para expresar todo lo mucho que sentía, todo lo mucho que tenía para dar, pues la vida era hermosa y todo lo que en ella existía era para disfrutar…

El maestro con un aire de complacencia al advertir que estaba ante la presencia de un ser Feliz, que veía con sabia humildad todo lo que la vida le había otorgado, le dice :

Mi querido amigo, para ello, se inventó el gotero…

La luciérnaga

 
Cierta vez una luciérnaga se paseaba por la noche de una selva, y destellaba con su brillo entre medio de las ramas. Una serpiente echada sobre el piso la vio pasar e inesperadamente comenzó a perseguirla; la luciérnaga al percatarse de esta extraña situación, levantó vuelo hacia lo más alto de los árboles, y allí entonces, comenzó a escapar de la serpiente que entrelazada por las ramas, la seguía, y la seguía y continuó haciéndolo mientras transcurrían las horas y los días. Una noche la luciérnaga muy cansada, ya exhausta de volar, cayó justo sobre la boca abierta y muy preparada de la serpiente. Pero antes de que ésta se la tragara le dijo:

  • ¿Por qué yo? ¿Pero, por qué yo? Si nosotras no formamos parte de tu cadena alimenticia. No entiendo… ¿Por qué yo? Si hasta alguna vez algunos de los tuyos han comido a alguna de las nuestras y han dicho que nuestro gusto es feo y amargo. ¿Por qué? ¿Por qué?

Y la serpiente antes de devorarla le respondió:

  • Pues simplemente porque no soporto tu brillo.

Fin

*****
El día que encuentres tu verdadero destino y decidas levantar vuelo para alcanzarlo, ten cuidado con las opiniones de los demás, muchas de ellas seguramente no vendrán desde el mejor lado de sus corazones.

Me quedo de este lado…

La gran mayoría de los que nacen pobres, por más inteligentes, emprendedores y trabajadores que sean, mueren pobres.

Pero para muchos es totalmente lógico y normal que todos los que nacen ricos, por más ignorantes, idiotas y haraganes que resulten, tengan todo el bienestar heredado y mueran en la riqueza.

Que el pobre nunca pueda llegar… es un pensamiento muy egoísta que para “ellos” suena muy “lógico”, ahora… que nos quieran hacer creer de todo lo bueno que tiene vivir en “meritocracia”, es irreverentemente insoportable.

Éste es mi dios.

Qué increíble !!! Hay gente que aún no cree en dios !!!

Y tienen la prueba más fiel de todas a su alcance y todos los días…

Extiende tu mano a la altura de los hombros y mientras en forma danzarina haces movimientos con los dedos, muéstratela.

Sabés toda la perfectísima sincronización que se necesita, la tremendísima ingeniería de desarrollo que hace falta y la ni siquiera aún bien conocida tecnología de los materiales intervinientes, que tienen que involucrarse a la más infinitésima expresión para lograr hacer lo que estás viendo?

Te has puesto a pensar que esa persona, grande y madura que sos, que piensa, razona, crítica, aprende, enseña, que tiene sentimientos, que puede recordar hechos, colores, aromas, dichos, paisajes, música, que puede crear, disfrutar, sufrir, llorar, reír, odiar, amar…, ha estado creciendo y desarrollándose desde que era un “simple” óvulo fecundado por un “simple” espermatozoide con una perfección tal, que sólo una ingeniería genética celestial podría haber diseñado?

Nos creemos centro del universo y tan inteligentes!!! Llegamos hasta creernos que sólo nosotros podemos determinar lo que sí y lo que no…

Pues si lo somos, reflexionemos un poquito, acordémonos lo que fue antes de nosotros y proyectemos lo que será el después, y recién allí, luego de meditar al respecto… volvamos a hacernos la misma pregunta:

Cómo que no creemos en dios?

Pero…

No un dios sobrenatural, porque muy bien él se ha encargado de naturalizar cada detalle.

No en un dios místico, porque él muy bien se ha encargado de darnos todo por lo que nos tengamos que maravillar.

No un dios que haya tenido la ocurrencia de utilizar al mismo hombre para definirse ni para enviarnos mandatos, porque él muy bien nos puso conciencia y en ella tenemos todo lo que necesitamos para saber lo que está bien o lo que está mal.

No un dios que todo lo hace como quiere, porque nos dió libertades, y en ella radica lo más maravilloso que este gran dios pudo hacer … y es que cada uno de nosotros tengamos la simple y grandiosa posibilidad de “ser…”

(dc)

La fábula de la hormiga.

Cada día, una pequeña hormiga llegaba al trabajo muy temprano, y sin pérdida de tiempo comenzaba sus tareas. Era sumamente productiva y se la veía muy feliz con la actividad.

El gerente, un león, siempre se sorprendía al verla trabajar sin supervisión. Entonces pensó: “si es capaz de producir así sin alguien que controle, seguramente podrá hacer mucho más si tiene un supervisor”.

Dicho esto, buscó y reclutó a la cucaracha quien tenía una experiencia sumamente extensa como jefa y era famosa por preparar y presentar excelentes reportes.

Su primera decisión fue instalar un reloj en el ingreso para controlar los horarios de llegada y salida.
Necesitaba además una secretaria que lo ayudara a escribir sus informes. Así que decidió contratar a la araña para que además manejara los archivos y monitoreara las llamadas telefónicas.

El león estaba encantado con los reportes que la cucaracha le enviaba y le pidió que produjera unos gráficos que mostraran los ratios de producción y un análisis de las tendencias de manera que pudiera utilizarlos para sus propias presentaciones ante el directorio.

La cucaracha entonces debió comprar una nueva computadora, una impresora laser además de contratar a la mosca para dirigir el área de sistemas.

Mientras tanto, la hormiga que una vez había sido tan productiva y relajada, detestaba toda esta sobrecarga de papeles y reuniones interminables donde perdía la mayor parte de su tiempo. El león entonces llegó a la conclusión de que había llegado el momento de contratar alguien que se hiciera cargo del departamento donde la hormiga trabaja.

Quien ganó la posición fue la cigarra, cuya primera decisión consistió en cambiar la alfombra y conseguir una silla ergonómica para su oficina. Necesitaba además una computadora y una asistente personal que trajo desde su antiguo lugar de trabajo para que lo ayudara con la programación y el Plan de Control Estratégico del Presupuesto.

El lugar donde trabaja la hormiga ahora es triste, nadie se ríe ya y todo el mundo camina preocupado…
Esta fue razón suficiente para que la cigarra convenciera al león de la necesidad de realizar una encuesta de clima interno. Y dado que el león había revisado el departamento donde la hormiga trabajaba, era fácil comprobar cómo en este tiempo la productividad se había reducido notablemente.

Su decisión fue reclutar al búho para que realizara una auditoría y sugiriera las soluciones. Después de 3 meses, presentó su reporte y una conclusión final: el departamento tiene exceso de personal.

Adivinen a quién pusieron en la mira primero ?

A la hormiga !!!

Las causas ? : “Mostrar una actitud negativa y falta de motivación.”

Algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

-Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:

-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

-¿Y por qué es un tonto?

-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Entonces le dice su madre:

-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:

-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:

-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la vieja responde:

-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:

-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.

-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:

-Hay un pajarito en la plaza.

Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.

-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:

-Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:

-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

Gabriel García Márquez.

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Siempre me pregunté al leer este cuento, si el Gabo estaba pensando en Argentina y en los argentinos al escribirlo… aunque en realidad en todos lados se cuecen habas.

Pero también muchas veces me pregunté: ¿cuál hubiera sido el final si en cambio se hubiera llamado “Algo muy bueno va a suceder en este pueblo…”

Los invito imaginar el final que más hubieran querido.

Lentes.

Eran unos lentes mágicos, maravillosos, espectaculares y por supuesto, increíblemente útiles. Con sólo ponérselos se podía ver la tez de las personas según lo tan buenas que fueran, según su integridad, según si vivían siendo falsas, y más vale que nada tenía que ver el color de piel original que las mismas tuvieran.

Con ellos puestos, mientras más buenas eran las personas, más negros se veían sus rostros y por el contrario, más mentirosas, malas y malvadas se comportaban, mucho más claros y blancos se podían ver.

Qué…? Pensaron que sería al revés…?

Muchas veces no hay nada más alejado de la realidad que lo que nos inducen los propios paradigmas sociales…

(dc)

Punto de vista.

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La mayoría de las veces los humanos solemos sacar conclusiones inmediatas y tan sólo por el simple hecho de ver las cosas tal y cómo nos las muestran. Y sí… tomamos inconscientemente todos los preconceptos que tenemos, un poco de soberbia para suponer que ya vimos todo lo necesario, le mezclamos un poco de fantasía -siempre necesaria- cómo para redondear y finiquitar el proceso, y vualá !!! Ya tenemos una segura y rápida idea de lo que tenemos frente a la vista. Ya sabemos perfectamente lo que estamos viendo, y hasta a veces nos animamos a suponer hechos o datos que van mucho más allá de lo que realmente se nos está presentando…

Sin embargo nos cuesta pensar que probablemente no estamos en el lugar exacto desde donde se pueda ver el completo y verdadero panorama, o que simplemente nuestro punto de vista desde el cual lo presenciamos o con qué nivel de conocimiento lo estamos interpretando, no sean los más adecuados, y por ende quizás nuestras conclusiones sean totalmente erróneas o tergiversadas.

La foto publicada puede ser un simple ejemplo de ello.
¿Qué piensan de ella?

¿Está trucada?
¿Es una superposición de dos o más fotos?
¿Le han sacado o agregado algo al paisaje original?

Pues les digo que absolutamente todo está en su exacto lugar y es la foto es tan original como el paisaje mismo.

Puede que lo que esté mal, si es que creen que algunas cosas no están en su lugar, sea vuestro punto de vista.
Miren la foto al revés y seguramente se llevarán una sorpresa.

Me gustó este ejemplo porque es una clara demostración que tanto en la vida, cómo en la foto, todo, absolutamente todo, depende del ángulo con el cual se lo esté mirando…

¿No les parece…?

 

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Vos, tu y él.

Juan, tornero, empleado, muy trabajador, super creativo, una familia divina, peso a peso y con la ayuda de sus primos se está construyendo la casa; vive en un sector muy chiquito de la misma porque todavía no está totalmente techada. Muchos meses tiene que hacer milagros para llegar a fin de mes, es un sueño de la familia que el hijo más grande pueda terminar con los estudios universitarios. No sabe lo que significa salir de vacaciones, le encantaría tener un coche nuevo, la vida pasa muy rápido y está muy, muy cansado…

Sebastián, ayudante de Juan, está aprendiendo muy rápido, vive con su novia en una humilde casita muy lejos del trabajo, en un barrio donde el valor del alquiler le da posibilidades de ahorrar un poquito, quizás algún día pueda comprarse el lotecito. Por su vocación le hubiera encantado estudiar medicina, pero igual está muy agradecido de estar aprendiendo una profesión y poder ser algún día como Juan.

Gabriel, contador, trabaja en la fábrica junto a Juan y Sebastián, si bien fue contratado para llevar la contabilidad, hace las veces de gerente, administrador y jefe de personal. Es muy capaz y lo alegra mucho que los dueños confíen en él para tantas responsables tareas. Termina muy tarde su labor y ocupa muchos sábados y domingos en poder cumplir con todas sus obligaciones. Pudo en estos últimos años comprarse la casita y anda en un buen auto, pero no sabe, aunque lo quisiera, lo que es jugar con sus hijos y muchas veces discute con su señora a raiz del poco tiempo que pasa con ellos. Cuando termine de pagar los créditos, quiere llevarlos a un lindo lugar de vacaciones para compensarlos.

Rubén, nieto de inmigrantes, heredero de una fábrica de casi 20 empleados que por suerte viene dando buenas ganancias. Sin estudios, con una infancia llena de superficialidades, sabe muy bien que le debe a Juan el éxito del producto que fabrican y que si no fuera por Gabriel en pocos meses todo se vendría abajo; pero pareciera encargarse muy eficientemente de que ellos no lo noten, a veces hasta parece encontrar satisfacción en pensar que con el dinero que gastó en la última reforma del parque y la piscina, Juan hubiera terminado toda su casa, o que con menos de lo gastado en sus recientes vacaciones, Sebastián tendría su lote y Gabriel hubiera podido disfrutar su tan merecido descanso en el lugar de sus sueños.

No es culpa de Juan, ni de Sebastián o Gabriel y mucho menos de Rubén, todos viven en el mismo e injusto sistema.

Quién puede asegurar que es lo que está bien o lo que está mal ?

Todos somos iguales pero muy distintos, todos necesitamos esencialmente las mismas cosas pero queremos cosas muy distintas, todos decimos amar la vida, pero muchos no sabemos lo que es vivir…

Daniel Calcagni.

De eso se trata….

Una muy vieja y conocida fábula cuenta que una vez un hombre que regularmente asistía a interesantes reuniones de un determinado grupo, alcanzado quizás por una pequeña depresión proveniente de un estado de baja autoestima y creyendo que en realidad su participación no aportaba nada positivo, sin ningún tipo de aviso abandonó dichas actividades.

Después de algunas semanas, en una noche muy fría de invierno, el líder de aquél grupo que había notado su ausencia, decidió hacerle una corta visita a su domicilio. Encontró al hombre, solo y triste, sentado frente a un hogar donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el dueño de casa le dio la bienvenida, lo condujo a una silla grande y cómoda muy cerca del fuego y convidándolo con una copa de vino, se sentó junto a él como esperando algún comentario respecto a su alejamiento del grupo.

Sin embargo, en lugar de las palabras, lo que reinó por largo tiempo en el ambiente fue un tranquilo pero muy intrigante silencio, en donde ambos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban.

Al cabo de algunos minutos el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y cuidadosamente seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, y con unas tenazas la retiró a un lado del brasero . Volvió entonces a sentarse y permaneciendo silencioso e inmóvil le solicitó a su anfitrión permiso para fumarse una pipa.

El dueño de casa prestaba atención a todo y un tanto fascinado cómo también inquieto, parecía disfrutar sobremanera la visita de su tan querido maestro.

Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó hasta tal punto que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que era una clara muestra de brillante luz y calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón recubierto por una leve capa de ceniza.

Muy pocas palabras habían sido dichas desde el ritual saludo entre los dos amigos, pero la situación había sido tan elocuente que de por sí, cualquier dicho habría sobrado.

El líder, antes de prepararse para salir, con las tenazas blandió el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego y de inmediato la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo.

Cuando el dirigente alcanzó la puerta para irse y luego de un fraternal abrazo, el anfitrión sólo atinó a decir que estaba más que agradecido por la visita, que había interpretado perfectamente la encantadora lección y que no sólo le había hecho ver que todos somos importantes en su justa medida, sino que prontamente regresaría gustosamente a participar en el grupo.

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Cuántas veces creemos que nuestra participación en algún grupo pasa inadvertida o bien nuestro aporte no es valorado o tomado en cuenta?

Pues no es así !!! Todos somos importantes y formamos parte de un todo donde cada uno tiene su misión. Nadie es más que otro y no existen las diferencias humanas más allá de las tareas que cada uno debe cumplir en la vida.

Tenemos que encontrar la nuestra… les aseguro que de éso, se trata.

Coherencia…

El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto, se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber pasado ya casi con la luz roja acelerando a través de la intersección.

Se ve que a la mujer que estaba en el automóvil detrás de él mucha gracia no le hizo que frenara bruscamente y se puso tan furiosa que su reacción fue empezar a tocar largos y continuos bocinazos y a gritar comentarios negativos y vulgares, aduciendo que por culpa del destinatario de sus improperios no pudo seguir avanzando en su recorrido.

Mientras se encontraba en medio de tal arranque de locura, oyó que alguien le tocaba el cristal de su lado y que allí parado junto a ella se econtraba un agente de policia, quién mirándola muy seriamente le hacía señas que estacionara inmediatamente.

El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba y la llevó a la comisaría donde no sólo la revisaron de arriba abajo, sino que le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una pequeña celda.

Después de un par de horas un joven agente se acercó a ella y una vez abierta la puerta de la celda la escoltó hasta el mostrador donde el mismo policía que la había detenido la estaba esperando con todos sus efectos personales.

– Señora, lamento mucho este error y no tengo más que disculpas por haberla demorado en el día de hoy -le dijo el agente-.

La mandé a bajar del auto porque mientras usted se encontraba tocando la bocina como una loca, queriendo pasar por encima al automóvil de adelante, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces, me percaté que:

– De su retrovisor colgaba un rosario.
– Su auto tenía una calcomanía que dice: “Jesús te ama”.
– Su patente tenía un borde que decía “Amor y paz”.
– En la parte de atrás había una gran oblea que decía “La paciencia es la madre de todas las virtudes”.
– Otra calcomanía que decía : “Practica la meditación, es sanadora”.
– Y, finalmente, había una muy vistosa imagen que decía: “Respeta al projimo”

¡¡¡Cómo usted se puede imaginar… supuse que el auto era robado!!!

***

Aunque no me lo crean, no fue mi intención contar en esta oportunidad una historia divertida, muy por lo contrario lo fue demostrar lo importante que es ser coherente entre lo que pensamos, lo que creemos, lo que decimos y más vale… lo que terminamos haciendo.

Y créanme, por experiencia propia les digo… “No es nada fácil…”

Una receta vital.

Pon tu experiencia, tu sabiduría, tus valores, tus principios, tus afectos, tus sueños y también todas tus aspiraciones en un recipiente bien resistente.
Batir todo con mucho cuidado para que nada se vuelque sin olvidarse de ir espolvoreando con mucho esfuerzo y dedicación.
Una vez lograda una buena consistencia, moldea tu futuro como más te guste ayudándote siempre con todo el amor del que puedas disponer.

Eso sí… Una vez que lo hayas conseguido y sientas que eres feliz, no olvides convidar… Su sabor, depende de ello.

 

Dedicada a mis amigos con el mayor deseo de Felicidad para todos.

La marioneta.

La marioneta

Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.

Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo…
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…

No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.

Johnny Welch.
Actor y ventrílocuo mexicano.

Mi Beagle Molly

Ésta es la historia de una parejita que luego de unos cuantos años de novios tuvieron la iniciativa de irse a vivir juntos. Al principio todo iba bastante bien, pero ella no toleraba a la perrita que él había traído y por este motivo, luego de algunos días de interminables peleas, ella le dió un ultimátum : “o se va la perra o me voy yo”.

El joven, entre la espada y la pared, no tuvo más alternativa que publicar un muy particular anuncio en las redes sociales. Éstas fueron sus inolvidables palabras:

“A mi novia no le gusta mi hermosa Beagle Molly, así que tengo que buscarle un nuevo hogar. Es de pura raza y la he tenido por más de 2 años. Le gusta mucho jugar pero no está que digamos muy bien domesticada, tiene el pelo largo y la pobrecita necesita bastantes cuidados, especialmente en las uñas, pareciera que le encanta tenerlas perfectas. Es bastante mañosa y suele quedarse la mayor parte de la noche despierta; por momentos pienso que debe dormir solamente mientras estoy en el trabajo, porque de otra forma no sé como aguanta… Sólo come la mejor comida y para peor, de la más cara. Tampoco tiene la costumbre de saludarte con alegría cuando llegas a casa y rara vez te da cariño, ni siquiera cuando más lo necesitas. Eso sí, no muerde, pero tiene un genio insoportable !!!
Así que… si alguien llega a estar interesado en mi egoísta, mala y para mí ya intolerable novia a punto de cumplir los 27 años, yo y mi perrita la queremos fuera lo antes posible !!! “

Un día como cualquier otro decidí triunfar…

Aquella vez decidí ser exitoso, y así, después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…

Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada Día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que enfrentarlas es la única y mejor forma de superarme.

Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fuera, y me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien: “Amigo”.

Descubrí que “el amor es una filosofía de vida”.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mí propia tenue luz de este presente.

Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

 

Walt Disney.