Sólo un juego.

Mas vale que quería jugar un poco más, pero temía que otra vez no lo dejarían… En el fondo sabía que quedaban muchas cosas por hacer, quizás debería dejarlo para después, sin embargo era fundamental para él terminar esa batalla, muchos soldaditos habían quedado sin su líder, el más valiente de todos habría quedado herido en un rincón oscuro desde el último juego…

Como siempre lo aturdía no saber que era más importante… si seguir con el juego, terminar los deberes, hacer los mandados, continuar con su tediosa rutina protocolar, prepararse para la reunión de gabinete o dedicarse a concluir ese tan esperado discurso que como presidente, el país entero estaba esperando.

 

Daniel Calcagni

Hoy tuve un sueño.

Hoy tuve un sueño …

No sé el porqué, pero me encontraba en un humilde patio, con mucha gente, mucho ruido, mucha confusión. Tampoco sé el porqué, pero me encontraba hablando con una criatura muy menudita, pelo cortito y un tanto sucio como desparejo, estaba descalza y como sólo tenía un pantaloncito, recién al escucharla me pude percatar que era una dulce nena.

– “Cuando sea grande, quiero ser mala.”, me dijo.

Le pregunté por qué? Que por qué me decía eso? Pues parecía hacerlo con mucho convencimiento.

– “Porque Sí, porque no hay otra manera!!! “, temblaba su dulce vocecita mientras me lo decía.

Destrozado por su respuesta mis rodillas se desplomaron al suelo y tomándole sus manitos, mirándola a los ojos y muy seguramente con una expresión desesperada le dije que Noooo!!!

Que Dios la había puesto en este mundo para que sea feliz, y que para ello tenía que ser muy buena.

Un silencio eterno me dejó ver en sus tristes ojos, dos muy pequeñas lagrimitas, hasta casi aseguraría que aparecieron a pesar de todo el esfuerzo que habría hecho para que no lo hicieran… y con pasos muy cortitos, salió corriendo hasta perderse de vista en una humilde vivienda, como dando un portazo que sólo pudo sonar en mi alma porque en ella no había ninguna puerta.

Fue cuando un nene, apenas mayor que ella, de una figura muy parecida al de la niña y cuya última imagen había quedado más grabada en mi corazón que en mi mente, llorando, casi desconsoladamente, como buscando en mí a un simple aliado, me abrazó fuertemente y entre llantos me dijo :

– “Qué podré hacer para que entienda …? Yo siempre le digo lo mismo, pero nunca parece escucharme.“

Y desperté … con un raro y amargo sentimiento… ése, que a pesar de saberlo un sueño, la culpa de sentir que bajo ciertas circunstancias pueda darse en algún niño el sentimiento desencajado de esa divinura, no me dejó volver a dormirme

Hoy tuve un triste sueño…

 

Daniel Calcagni

 

Un cuento muy especial.

Ya de niño sospechaba que aquel brillo en el cielo, fascinante para sus ojos y muy cálido para su alma, un verdadero significado en su vida debería tener.No era una estrella común, pues su luz parecía esforzarse en llegar aún en esos días nublados y tristes. Es más, hasta parecía que su intensidad dependiera de su estado de ánimo, pues en aquellos días difíciles era cuando más brillaba, como intentando llegar con las fuerzas que a él le estaban faltando para superarlos.

Sólo, en la sala de espera del sanatorio donde daría a luz su primer hijo y observando por una pequeña ventana, como su inseparable estrella ahí estaba, recordaba todos esos momentos, los buenos y los no tanto, aferrándose cada vez más a ese misterio que su vivir muy fielmente iba atesorando.

Y fue ese mismo día, al ver en los ojos de su hijo recién nacido el extraño brillo que su estrella tenía, que creyó entender que las almas que ya no están con nosotros también sueñan… Y ésta, era la de aquel ser, que desde ya hacía mucho había partido y resignaba su eternidad por volver a estar en los brazos, ahora protectores, de su tan amado nieto.

Daniel Calcagni.

Dimensiones.

Nunca se había percatado que aquel libro llevaba su nombre, mucho más lo sorprendió al leer en su primer página la fecha y hora exacta de su nacimiento.No supo que pensar, el temor y la confusión hicieron que sus manos temblaran de tal manera, que no pudo evitar que el mismo cayera al suelo dejando ver en sus páginas el dibujo de la escena recién vivida.
A media luz, en un silencio que lo aturdía y horrorizado casi al punto del desmayo, no tuvo la valentía ni el coraje de dar vuelta la hoja… mucho menos, ir al final del libro.
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Daniel Calcagni

Vibraciones.

Igual que en todas las últimas noches, esas mismas cinco notas que parecían provenir de un piano, le habían interrumpido el sueño. Muy vlaro tenía que dichos acordes sólo podían ser producto de su imaginación, pues el único en la casa que podría sumergirse en el piano era su hijo, y él, ya no estaba. Le encantaba pensar que en algún bello lugar estaría disfrutando, pero no podía borrar de su mente las horribles imágenes del accidente.

Sin embargo algo especial sucedería esta noche. Tanto amor dañado, tanto dolor embriagante, tanto extrañar sin ninguna esperanza, lo llevaron al oscuro salón de su casa, a ese rincón lleno de ausencias en donde el viejo piano descansaba, y fue muy grande su asombro al notar que entre el inmóvil polvo de culpas que lo cubría, sólo cinco teclas guardaban un limpio brillo en sus ojos.

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Daniel Calcagni.

Un amor muy especial.

Ya iba a ser la hora y no podía controlar los nervios, volvería a encontrarme con ella, igual que en las últimas noches; al verla volvería a sentirme nuevamente suspendido en ese adorable y loco sentimiento; es tan hermosa, dulce, incomparablemente sensible; nos gustan las mismas melodías, los mismos poemas y reimos al sentir que somos simplemente el uno para el otro y que el mundo es todo nuestro.
No sé como se llama, de donde viene o como apareció en mi vida, solo sé que mis días transcurren esperando el momento de ir a dormir y volver a soñar con ella.
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Daniel Calcagni.