Cobrabilidades 2010-2020

Para los que se interesan en ver como fluctúa la cobrabilidad de impuestos según las épocas o gobiernos que nos han tocado, les dejo un estudio recién elaborado de cómo lo hace el impuesto municipal del ABL en nuestra ciudad de Villa Gesell. Es parte de mi trabajo diario realizar estos análisis para ver el comportamiento de la cobranza del organismo para el cual trabajo. Tener una cobrabilidad del 90% en cuotas de ejercicios anteriores demuestra dentro de todo un buen accionar de la misma en el intento de cobro de deuda.

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Mujer.

No es difícil concluir que para nosotros, los hombres, no hay nada mejor que tener una mujer a nuestro lado.

Sin embargo las hay de muchas maneras, están las amigas, las cómplices, las que te acompañan vayas donde vayas, las amantes, las divertidas, las que te saben poner los límites, las sensibles, las que a veces te complican la vida, las que te la resuelven, las que adivinan lo que estás sintiendo en todo momento, las que no te perdonan una, las que ponen su hombro para consolarte y hasta las que te aman incondicionalmente. Muy seguramente no nos podríamos imaginar una vida sin ellas.
Si sos uno de los muy poquitos que tienes a todas ellas en una sola, siéntete dichoso y no la descuides, sos muy, muy afortunado.

¡ Cuídala !

(dc)
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La pintura es de Michael Inessa Garmash, pintor ucraniano nacido en 1969.

Decidí triunfar.

Solo una actitud positiva ante todos los retos que como adultos tendremos que enfrentar en la vida, nos permitirá salir adelante en forma exitosa.

Decidí triunfar.

«Y así después de esperar tanto, un dí­a como cualquier otro decidí­ triunfar. Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí­ ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí­ ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí­ ver cada noche como un misterio a resolver, decidí­ ver cada dí­a como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí­ que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.

Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fuí. Me dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difí­cil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí­ que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien ‘Amigo’. Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, ‘el amor es una filosofía de vida’.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí­ cambiar tantas cosas.
Aquel dí­a aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad y desde aquel día ya no duermo para descansar, ahora simplemente duermo para poder soñar…»

Walt Disney.

¿Qué son los agujeros negros?

Hace varios días que venía queriendo hacer una nota sobre agujeros negros, sobre todo desde la divulgación de la foto recientemente tomada del agujero negro en el centro de la gigantesca galaxia elíptica M87, que es la mayor y más luminosa de la zona norte del Cúmulo de Virgo.

Me costó decidir por donde empezar ya que sin algunos conocimientos previos, una clara explicación de lo que son estos tan extraños agujeros sería no sólo aburrida sino un verdadero fracaso. Por lo que opté explicarlo por medio de algunos ejemplos que espero sean sencillos de interpretar.

Primero intentaremos ver el porqué se dicen que son “Negros”, después porqué “Agujeros” y finalmente como se forman y de que están compuestos.

Para empezar recordemos que la masa de un objeto determina la cantidad de materia que tiene un cuerpo, recién cuando lo hagamos interactuar bajo la aceleración de la gravedad podrá adquirir un determinado peso. Newton nos decía que si queríamos saber cual era la fuerza (peso en este caso) que actuaba en un objeto deberíamos multiplicar su masa por la aceleración otorgada (gravedad también en este caso). Y es por eso que si pesamos 60 Kilos en la tierra, pesaremos mas o menos 10 Kilos en la luna o 150 kilos en Júpiter!!! Sin embargo nosotros seremos los mismos (misma masa), sólo ha cambiado la aceleración gravitatoria. Y esta aceleración gravitatoria más vale que dependerá de la masa del planeta o satélite natural, pero también lo hará del radio del mismo. En otras palabras, si la tierra tuviera la misma masa pero sería la mitad de tamaño pesaríamos muchísimo más -su fuerza gravitatoria sería varias veces superior- y viceversa.

Dicho ésto no nos será muy difícil pensar que si tiramos un manzana al aire, ésta llevará un energía cinética (fuerza con la cual la tiramos) que la hará subir hasta donde la fuerza de la gravedad le permita, y ésto será hasta que su energía potencial tome, según la altura a la cual haya llegado, un valor similar a la energía cinética en el lanzamiento, para luego caer como lo haría cualquier cuerpo en caída libre. Mas fuerte la tiremos, más alto llegará, o si lo hacemos en la luna con la misma fuerza que lo haríamos en la tierra iría mucho más alto porque su fuerza gravitatoria es seis veces menor. Si lo hiciéramos en Júpiter al contario llegaría muchísimo más bajo.
Ahora pensemos que queremos tirar las manzanas para que le lleguen a alguien que está esperándolas en la Luna. Para ello deberíamos incorporar un nuevo parámetro de cálculo que sería la “velocidad de escape” de un cuerpo con masa o lo que es lo mismo con gravedad. Esta velocidad determina a que velocidad tenemos que impulsar un objeto para que pueda subir lo suficientemente alto para romper la barrera gravitatoria y llegar al espacio donde por no haber mas gravedad podría seguir su viaje a la velocidad que le reste en ese instante, y para el caso de nuestra tierra sería de 2.380m/seg.
Como la velocidad inicial dependerá de la fuerza que le apliquemos al impulsarlos, ni se quieran imaginar cual sería ésta para que pueda abandonar la atmósfera, y mucho menos en planetas más grandes con mucha mayor masa o a igual masa de mucho menor radio. Es más, pensemos por un momento que si el planeta en donde estamos es infinitamente grande que nuestra tierra, no podríamos por más que quisiéramos mandar absolutamente nada al espacio porque no tendríamos jamás la fuerza suficiente para hacerlo.

Si se entendió hasta acá veamos que pasaría con la luz de una enorme linterna si la apuntáramos para arriba. ¿Se vería desde la luna? La respuesta es obvia… Más vale que sí, de la misma forma que vemos la luna cuando el sol la ilumina o a las mismas estrellas. La luz puede avanzar “casi” sin problemas aunque haya algo de gravedad, pues ella no está compuesta de masa, sino de fotones, y éstos son cuántos de energía que no tienen masa y van increíblemente alternándose entre una extraña dualidad entre ondas y partículas. Sin embargo dije “casi” porque Einstein descubría algo llamada teoría de la relatividad general que ponía de manifiesto una estructura del espacio nunca antes imaginada y que daba la respuesta a la inquietud más grande que haya tenido Newton:

“Sí pude encontrar que los cuerpos se atraen por una fuerza gravitatoria y hasta le he dado una formula exacta para calcularla. Pero… ¿por qué es así?”

Es más, se cuenta que Newton se desvelaba pensando el “¿Cómo se daban cuenta los satélites, los planetas, las estrellas, que se tenían que atraer con una exacta fuerza que hasta se podía calcular con exactitud si estaban lejísimos y hasta, por así decirlo, nunca se habían visto ni preguntado cuan grandes serían…”
Fue Einstein hace un poco más de 100 años quien con su teoría no sólo le daba la respuesta, sino que determinaba que la luz también es alterada por la gravedad de un cuerpo, y si éste tuviera una masa enorme en un radio muy chico –imaginemos la masa de nuestra tierra en una superficie como la de una nuez-, sería tan enorme su fuerza gravitatoria que no sólo las manzanas serían imposibles de tirar para arriba sino que los haces de luz se “doblarían” dirigiéndose hacia el centro de gravedad del planeta en cuanto apenas fueran despedidos, impidiendo en forma absoluta que fueran para arriba, mucho menos que logren abandonar la atmósfera para que puedan ser vistos de otro lugar del espacio, convirtiéndonos en un mini planeta totalmente “oscuro”, totalmente negro para los demás, donde la luz no sólo no puede ir a ningún lado que no sea hacia el centro del mismo sino que cualquier luz que quiera venir de afuera sería “aspirada” por dicha fuerza gravitatoria sin posibilidad alguna que se refleje. Para todo el espacio seríamos simplemente un cuerpo absolutamente negro, que NO SE PODRÍA VER!!!

En el porqué se lo llama «Agujero» vamos a poder entender también porque la luz se dobla como se acaba de comentar.
Einstein sostenía en su teoría que todo cuerpo en el espacio que tuviera masa lo deformaría en función del valor de esta última de tal manera que todo cuerpo cerca de él sentiría sus consecuencias, tal como hundiría una pesada bola de bowling en el centro de un colchón. Podemos imaginar en este ejemplo que si tiramos bolitas en el colchón deformado por el peso de la bola, éstas caerían derechitas hacia la bola como lo hacían las manzanas que tirábamos para arriba. O que si en la superficie inclinada hacia abajo por el peso de la bola tiramos una bolita con la suficiente fuerza horizontalmente, tal como lo haríamos con la bolita de una ruleta, ésta si no tiene la fuerza como para salir expulsada del colchón quedaría dando vueltas como un órbita lunar alrededor de la tierra o la tierra misma alrededor del sol. (Más vale que en este ejemplo la bolita pierde energía cinética por el roce con el colchón y cada vez irá “orbitando” mas cerca de la bola hasta pegar con ella).

Si entendimos el ejemplo podemos entonces decir varias cosas:

Si el cuerpo en cuestión tiene una cantidad enorme de masa en un radio muy chico en comparación podría agujerear el colchón por su increíble valor gravitatorio. “Agujero”

Si bien la luz no tiene masa y no se vería afectada por esa gigantesca gravedad, al seguir una dirección rectilínea a 300.000 Km/seg en un espacio exageradamente curvado hacia adentro por semejante masa concentrada no tendrá mas camino que circular por el que la lleva al fondo del agujero, curvándose hacia abajo apenas al salir de nuestra “linterna” dirigida hacia Arriba o “chupando” cualquier luz que llegue del exterior.

“Cualquiera que quiera ver hacia allí, lo vería absolutamente negro”

Si no hice tan mal los deberes ya podemos tener una noción de que es un «agujero» y porque le decimos «negro», pero ¿Y cómo se forman?

Demás está decir que si pudiéramos contraer toda la tierra al tamaño de una nuez sin perder ni un gramo de toda su masa lograríamos tener un pequeñito “agujero negro”, pero para tranquilizarlos les diría que haría falta una energía equivalente a millones y millones de bombas atómicas.
O si lográramos compactar al sol en una circunferencia de 3 kilómetros también lograríamos uno un poquito más grande, en donde a partir de ese momento no veríamos ni un brillito más de sol, porque como se dijo toda la radiación electromagnética, incluidas las infrarrojas, visibles y ultravioletas verían deformado su camino hacia adentro del mismo y no hacia el exterior como lo hace hasta ahora. Pero a diferencia de la tierra, en el sol si tenemos la posibilidad de tener la energía de millones de bombas atómicas para lograrlo, por lo que hablemos un poco más de eso.

El sol, como cualquier estrella brillante, por medio de la fusión nuclear se encuentra en una constante degradación de la materia liberando energía en cantidades exorbitantes que a muy nuestro beneficio nos permiten la vida. Einstein determinó que la energía de la materia en reposo es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado “e=mc2“, y aún cuando la masa sea pequeña, como la velocidad de la luz es casi 300.000.000m/s este valor es de proporciones increíbles.

Claro que casi toda la materia que está a nuestro alcance está en un absoluto equilibrio de masa por lo que no libera energía alguna, pero si quisiéramos romper la estructura molecular del átomo, por ejemplo con el bombardeo en cadena de neutrones en materiales pesados como el uranio o el plutonio, la disminución de masa que produzcamos equivaldrá a una tremenda liberación de energía (Fisión nuclear, característico de las Bombas Atómicas).

En el sol, como en cualquier estrella brillante, a través de la fusión nuclear que se produce en su interior, núcleos de hidrógeno chocan entre sí, y se fusionan dando lugar a un núcleo más pesado de helio liberando una enorme cantidad de energía la qué al ser muchísimo más poderosa que la fuerza gravitatoria, pueden cruzarla sin inconvenientes para poder en forma de radiaciones electromagnéticas llegar a todo el universo. Pero esta masa que se va degradando y liberando energía llega al día en que pierde la pulseada contra la presión gravitatoria del propio sol no pudiendo sobrepasar sus límites gravitatorios y concentrándose de tal manera en su interior que colapsa de tal manera que las capas exteriores salen despedidas en un explosión supernova y su núcleo se comprime tan considerablemente que se convierte en un agujero negro (Una cantidad casi infinita de masa en un esfera muy chica de tamaño)

Se estima que estamos a millones de años de que esto ocurra en nuestro sol, pero el universo está repleto de agujeros negros que han sido estrellas brillantes, algunas miles de millones mas grandes que nuestro sol y que han colapsado convirtiéndose en verdaderos agujeros negros.

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Se muestra la foto captada por una red de telescopios que conforman el Telescopio de Horizonte de Eventos (EHT, por sus siglas en inglés), que logró capturar «en detalle» cómo luce un agujero negro tres millones de veces más grande que la Tierra.
Este «monstruo», como lo llamaron los científicos, está ubicado en la galaxia Messier 87 (M87), a unos 55 millones de años luz de nuestro planeta.

El anillo brillante que se puede observar es el límite exterior del agujero negro conformado por gases muy calientes cuyas radiaciones se desplazan circularmente a la velocidad de la luz y se denomina horizontes de sucesos. Es el exacto lugar en donde una vez que cualquier cosa que lo alcance, llámese materia o energía ondulatoria, es indefectiblemente succionada por el propio agujero. La diferencia entre la brillantez del anillo se debe al efecto Doppler, ya que la porción de anillo que es cruzada a la velocidad de la luz en dirección hacia nosotros se ve mucho más brillante que la que se aleja de nuestra vista.

También se muestra la foto donde se puede ver el área de la galaxia capturada sin el zoom realizado para mostrar sólo el agujero negro.

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Algunos otros datos curiosos son que esta foto representa el estado de esa porción del universo ocurrida hace 55 millones de años, años que ha tardado la luz en llegar a nuestros telescopios, la masa de ese agujero negro se estima en 6.500 millones veces mayor que la de nuestro sol y lo más sorprendente de todo es que el tiempo en su interior se detiene. Sí, en él no transcurre el tiempo que nos es tan familiar, si pudieras estar en el borde de ese horizonte de sucesos tu reloj se detendría, y si volvieras… millones y millones de años habrían pasado para tus semejantes.
Esto último ocurre también por la teoría de la relatividad de Einstein, donde el tiempo que es afectado por la gravedad va mucho más lento cuanto ésta es mayor. (Diferencia que hasta es tenida en cuenta en los relojes atómicos que poseen los satélites que al ir mucho más rápidos que los terrestres, deben autoajustar su tiempo para ir acorde a los demás. De otra forma, por ejemplo los GPS, funcionarían erróneamente)

Un último dato, esta foto fue capturada como si fuera con un telescopio cuya lente fuera del diámetro de la tierra. Como esto es prácticamente imposible, se efectuó compaginando fotos digitales de altísima resolución tomados de 8 telescopios repartidos por todo el globo terráqueo y procesadas por supercomputadoras por el término de dos años con la programación y supervisión de más de 200 científicos de todo el mundo.

Me quedaron un montón de ejemplos y curiosidades respecto a este tema, pero si sigo lo haría interminable, así y todo no pude hacerlo más breve aunque lo hubiera querido. Dejo algunas cosas también muy interesantes para otra publicación.

Espero no haberlos aburrido.

Daniel Calcagni.

Qué tan rápido te darás cuenta…?

Un padre y su hijo viajaban en coche y desafortunadamente tienen un accidente gravísimo. El padre muere instantáneamente y al hijo lo llevan urgente al hospital para practicarle una complejísima operación.

Mientras llaman a la mayor eminencia médica de la ciudad para que efectúe dicha cirugía, pero cuando llega al quirófano dice: «Uy Dios mío!!! No lo voy a poder operar… Es mi hijo.»

¿Cómo puede ser?





Que tan rápido te diste cuenta?

Pues mientras que algunas personas tienen la respuesta inmediata, otros muchos son incapaces de resolver la pregunta que aquí se plantea.
Como nuestro cerebro, educado a base de dogmas machistas, no reconoce de inmediato que la eminencia médica puede ser una mujer, nos planteamos todo tipo de posibles escenarios con tal de no relacionar que su propia madre pueda ser una gran profesional de la medicina.

El mecanismo cerebral que nos empuja a sabernos seres con prejuicios se denomina parcialidad inconsciente o implícita. Se trata, según la BBC, de relaciones que tienen origen cultural y si no las frenamos reeducándonos, nos acompañarán toda la vida.

Nuestro inconsciente infantil se nutre de las situaciones que tenemos a nuestro alrededor, estableciendo conexiones entre distintos conceptos asumidos, como que una eminencia médica solamente puede ser un hombre.

Qué es lo que sabemos…?

Todos deberíamos reflexionar un poquito sobre lo siguiente.

Podríamos dividir al conocimiento en general en cuatro secciones:

Una, y la más pequeña, que representa lo que sabemos que sabemos.

En esta sección están nuestros conocimientos presentes, los que nos llevaron a tener una profesión, un pasatiempo, lo que hemos aprendido por la práctica, por el estudio, en definitiva todo ese saber que tenemos y que sabemos que tenemos. Está claro que ésto no significa que dicho conocimiento sea impecable, perfecto o grandioso, pero somos conscientes que lo tenemos y con él nos manejamos consecuentemente.

Una segunda sección y quizás un poquitito más grande donde radican todos esos conocimientos que tenemos y no lo sabemos, pues el saber es una conjunción muy universal de temas, conocimientos, variables y procesos mentales, que uno muchas veces no llega a ser consciente de todo lo que sabe o puede llegar a saber con el simple hecho de meditar al respecto. Cuantas veces se nos presentan problemas que resolvemos inmediatamente y de la mejor manera sin sospechar que en realidad teníamos el conocimiento necesario para poder hacerlo.

Una tercera sección muchísima más grande en donde se encuentran todos aquellos conocimientos que sabemos perfectamente que no sabemos. Tenemos amigos que son médicos, abogados, científicos, escritores, artistas, contadores y cuántos cientos de profesiones y actividades más existen que requieren muchísimos conocimientos, los conocemos o al menos sospechamos cuáles son y sabemos perfectamente que no los sabemos.

Y existe una cuarta y última sección, a la cual quería en realidad llegar y que creo que es infinitamente más grande que cualquiera de las anteriores, y que representa simplemente todo aquello que no sabemos que no sabemos y que ni siquiera podemos imaginarlo, presentirlo ni mucho menos cuantificado.

El tiempo, el universo, la creación, el hombre, su fin, el fin…

…lo que sabemos que sabemos es casi nada,
lo que no sabemos que sabemos pasa desapercibido,
lo que sabemos que no sabemos es ajeno a nosotros
y lo que no sabemos que no sabemos, es totalmente inmensurable…

A los que se creen importantes, intocables, perfectos, impolutos, piensen si pueden por un instante en lo aquí comentado, y traten de ser humildes, de dar lo mejor de sí, y si la gracia del creador les dió la posibilidad de ser más capaces y de tener más conocimientos que la mayoría, no lo desperdicien creyéndose más que otros, utilícenlos en el bienestar de los demás y seguro conseguirán el suyo propio, con la ventaja de estar acercándose cada día un poquito más a Dios.

(dc)

El profesor.

Cuenta la historia que una vez le tocó dar a un prestigioso profesor una charla en un colegio muy religioso donde todos los alumnos eran enfática y dogmáticamente creyentes de la existencia de Dios.

En esa oportunidad les comentaba a sus atentos oyentes que iba a hacer todo lo que estuviera a su alcance para «molestar» sus creencias, sus principios, y que su única finalidad era que reflexionen al respecto de la supuesta existencia de Dios. Para ello les daría toda la información necesaria cómo para que puedan procesar en forma conjunta con todo el conocimiento que tenían hasta ese momento y poder así replantearse sus propias convicciones. Felicitaría luego a todos los que hayan podido tanto reafirmar sus creencias como a todos aquellos que, o decidan seguir meditando al respecto o bien cambiaran de opinión. Pues en todo caso el proceso mental y de aprendizaje realizado durante la clase sería lo verdaderamente importante y transcendental para enaltecer el valor humano en cada uno de ellos.

Se daba la casualidad que una vez terminada esa clase, ese mismo profesor debería dar otra charla, pero esta vez en un colegio cercano y en donde el alumnado estaba, en esta ocasión, todos muy convencidos de la no existencia del tal ser supremo. El experimentado catedrático también empezó en esta oportunidad diciendo que iba a molestarnos con mucha información y datos que no serían quizás de su agrado, porque intentaría darles los mil y uno argumentos por los cuales no parecería nada correcto rechazar tan taxativa y dogmáticamente la suprema existencia. Dándoles a entender por otro lado, que cómo podemos los seres humanos, creernos con tamaña omnipotencia como para poder afirmarlo con tanta seguridad. Por supuesto Luego les aclaró que felicitaría a todos, una vez concluida la discusión, sean cuales fueran las conclusiones individuales que cada uno tomara respecto al ateísmo.

Terminadas ambas charlas, el ayudante que había colaborado en sus presentaciones muy sorprendido por tan diferentes modos en el dictado de las mismas, con el mayor de los respetos se anima a decirle:

– Mi estimado profesor, la verdad me deja anonadado por su modo tan esquizofrénico de dictado de clases. Es más, si usted me deja me gustaría preguntarle cuál es su verdadero parecer al respecto de la existencia de Dios. Pues no me ha quedado para nada claro, luego de escuchar ambas charlas, cual es su creencia.

El profesor le contesta:

– Querido mío !!! Mis creencias no son importantes… «yo soy docente»

Carta de un padre al profesor de su hijo.

Estimado profesor:

Le escribo estas líneas para pedirle un verdadero favor.
Mi hijo deberá aprender que no todos los hombres son justos ni veraces, pero dígale, que por cada villano que encuentre, habrá un héroe, y que por cada egoísta, también habrá un líder generoso.
Enséñele, por favor, que por cada enemigo habrá también un amigo, que más vale una moneda ganada que una moneda encontrada, enséñele a perder, pero también que hay que saber gozar con grandeza humana a la victoria.
Apártelo de la envidia y dele a conocer la alegría profunda de la sonrisa silenciosa, hágale maravillarse con los buenos libros, pero déjelo también entretenerse con los pájaros del cielo, las flores del campo, los montes y los valles.
En los juegos con los compañeros, explíquele que la derrota honrosa vale más que la victoria vergonzosa, enséñele a creer en sí mismo, aun cuando esté solo contra todos.
Enséñele a tener fe en sus propias ideas, aun cuando alguien le diga que está equivocado.
Enséñele a ser amable con la gente amable y duro con los duros, enséñele a no dejarse llevar por la multitud simplemente porque otros también se dejaron.
Enséñele a escuchar a todos, pero, a la hora de la verdad, a decidir por sí mismo.
Enséñele a reír cuando estuviese triste y explíquele que a veces los hombres también lloran.
Enséñele a ignorar el aullido de las multitudes que reclama sangre y a luchar solo contra todos, si él cree que tiene razón.
Trátelo bien pero no lo mime, porque sólo la prueba de fuego hace al buen acero.
Déjelo tener el coraje de ser impaciente y la paciencia de ser valeroso.
Transmítale una fe sublime en el Creador y fe también en sí mismo, pues sólo así podrá tener fe en los hombres.

Ya sé que estoy pidiendo mucho, pero vea lo que puede hacer, querido profesor.

Un Padre.

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Esta carta figura en la gran mayoría de los medios donde la quieran encontrar como la carta que fue escrita por Abraham Lincoln en el año 1830 al profesor de su hijo.
Abraham Lincoln, decimosexto presidente de Estados Unidos, en 1830 tan solo tenía 21 años y solo había iniciado relaciones formales, unos meses antes, con una muchacha de Nueva Salem (Illinois) donde trabajaba Lincoln y por lo que se sabe esas cortas relaciones no llegaron al matrimonio ni al hecho de tener ningún hijo.

Lincoln se casó en el verano de 1842 (doce años más tarde de la fecha de esta carta) con Mary Todd con la que tuvo cuatro hijos varones. El primero de ellos, Robert Todd Lincoln, nació en agosto de 1843.

Según parece entonces esta carta es falsa, además en el sitio de la biblioteca online que existe en su nombre no está publicada y tampoco se encuentra en el sitio de la librería del congreso norteamericano.

Al parecer la carta salió a la luz en el sitio de profesores de Nueva Deli, en la India y recogida por Thomas E. Scwartz en el artículo “Lincoln Never Said That,” para la edición de finales de 2001 de People, el newsletter de la asociación Abraham Lincoln. De ahí en más… todos conocemos lo que pasa en las redes sociales.

Sea auténtica o falsa esta carta, pienso que merece la pena reproducirla por su interés en animar a los profesores a seguir una educación humanista y que, a pesar de los años transcurridos, no deja de tener una fuerte carga pedagógica.

Qué son las Ondas Gravitacionales?

Quienes me conocen saben que me gusta cuando doy clases intentar explicar con simples ejemplos complicadas teorías; hoy leyendo las novedades sobre las primeras detecciones de ondas gravitacionales, las cuales habían sido mencionadas hace 100 años por Albert Einstein en su teoría de la relatividad, no logré encontrar un solo artículo que sea claro a la hora de una explicación al respecto, por lo que se me ocurrió una simple explicación :

Primero habría que comentar que en el cosmos, aunque todo está en movimiento, existe un gran equilibrio universal y ello se debe a la vieja ley gravitacional de Newton sobre la atracción de los cuerpos, «todo cuerpo ejerce un poder de atracción hacia otro en función de su masa», siendo éste el principio fundamental por el que estamos «pegados» al suelo, o el porqué del movimiento de la luna alrededor de la tierra. Y justamente podemos usar a esta última como ejemplo para intentar explicar dicho descubrimiento.

La luna tiene un movimiento alrededor de nuestra tierra básicamente por dos circunstancias, la primera que desde la tierra ejercemos una fuerza impresionante de atracción que haría que esta viniera abruptamente a chocarnos tal como lo haría cualquier piedra que tiráramos hacia arriba, por suerte no lo hace gracias a la segunda circunstancia, la cual no es más que la gran velocidad tangencial que lleva y que haría que sin la primera nos abandonara definitivamente.

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Claro ejemplo de este compuesto movimiento sería el hacer girar un yoyo en la tan conocida vuelta al mundo, cuando está justo arriba de nuestra cabeza, no se nos cae, sigue su movimiento circular siempre que tenga la suficiente velocidad.

La única diferencia con el movimiento lunar es que la fuerza de atracción tierra-luna sería en nuestro ejemplo el simple hilo, no dejando que el yoyo salga disparado para cualquier lado y se estrelle contra la pared.
Justo en esa diferencia está la clave de toda esta explicación, en este caso tanto nuestra cabeza como el yoyo saben que hay un hilo que los une, pero entre la tierra y la luna no había, hasta que Einstein no esbozó su teoría, más que una vieja ley que decía que simplemente era así…

Como sabía la luna que muy lejos habría un planeta como la tierra que la atraería, o… como «sabe» la tierra que orbitando a través suyo hay un satélite natural dando vueltas?

Einstein decía que existirían ondas que viajaban a la velocidad de la luz entre ellos para que «se conozcan», y allí nacen las ondas gravitacionales.

Básicamente, todo cuerpo que tenga masa genera en la dimensión espacio-tiempo ondas gravitacionales que viajan a la velocidad de la luz.

Y como todo parece estar » muy bien hecho «, lo que permanece en equilibrio genera ondas imperceptibles respecto a lo que intenta quebrarlo.
Para explicar esto mismo vamos a otro ejemplo, en un lago donde todo parece sereno y muy quieto hay en realidad infinidades de movimientos que casi no se perciben, pero si tiramos una gran piedra en medio del lago, ondas de agua comenzarán a expandirse hasta llegar a la orilla y muy lejos de perderse rebotan y se confunden con las que siguen llegando en un proceso que aunque pareciera imposible sigue indefinidamente.
Si quisieramos comprobar la existencia de dichas ondas de agua no tendríamos mas que ponernos en la orilla del lago y esperar «ver» en algún momento la llegada de estas «olitas» suponiendo que en algún lugar del lago ha caído una gran piedra que las generó.

Y eso es justamente lo que hicimos, dos grandes sensores de estas ondas gravitacionales, uno en Livingston, Luisiana, y el otro localizado cerca de Richland, Washington, a la espera que algún gran evento en nuestro universo produzca un gran cambio de masa espectral y poder «ver» las ondas que llegan a nuestros «ojos», ya que los mas pequeños eventos producen ondas de tan bajos niveles que nuestros sensores no los detectarían.

Hasta donde pude leer, el pasado diciembre del 2015 se recibieron con una diferencia de 7 milisegundos entre ambos sensores -cifra que nos dice que las mismas circulan a la exacta velocidad de la luz porque ese tiempo es el que tardaría la luz en recorrer la distancia que separa ambas ciudades- ondas que nos muestran la transferencia energética producida por la fusión de dos agujeros negros, evento que por demás es asombroso desde el punto de vista de cambios en volúmenes de masa y que viajan indefinidamente por el espacio y en el tiempo.

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La argentina Gabriela González, doctora y egresada en la Universidad de Córdoba, integró los equipos de investigación y dedicó toda su vida al estudio de este fenómeno que traslada a los científicos rumbo a una etapa clave para la cosmología.

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A todo esto, no puedo dejar de pensar la genialidad de Albert Einstein, que un siglo antes las imaginó y hasta llegó a predecir que en no menos de 50 años después de su muerte se iban a poder comprobar.

Cinco meses se tardó para que un equipo internacional de expertos determinase la veracidad del hallazgo cambiando la astronomía para siempre. Ellos confirmaron que definitivamente se habían detectado las ondas gravitacionales generadas cuando dos agujeros negros chocaron entre sí hace unos 1.300 millones de años.

Desde esa histórica fecha, los científicos fueron capaces de encontrar más rastros de de ondas gravitacionales, todas un poco más leves que la primera detectada, pero igualmente reveladoras.

La doctora González explicaba que la intención es “ver más lejos en la distancia, lo que quiere decir ver más lejos en el tiempo. Tanto como con la luz, como con las ondas gravitacionales, cuando son detectadas en la Tierra es porque han viajado una gran cantidad de tiempo, sería como estar en una máquina del tiempo, mirando al pasado: mientras más lejos miramos más cerca del universo temprano podemos estar”.

Me encantaría poder contarle estos hechos a Einstein y ver su más que segura maravillosa expresión.

Espero no haberlos aburrido, creí que era importante conocer algo más de nuestro maravilloso universo.

Daniel Calcagni

El cuentito del genio y la bella.

Cuenta la historia que cuando Marilyn Monroe tuvo la oportunidad de conocer a Albert Einstein, para intentar ser un poco graciosa le hizo la siguiente pregunta:

«Qué dice, profesor, si le dijera que deberíamos casarnos y tener un hijo juntos?
Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?»

Einstein esbozó una sonrisa y le contestó:

«Desafortunadamente, correríamos con la posibilidad de que el experimento pudiera salir a la inversa y terminaríamos con un hijo que tenga mi belleza y su inteligencia.»

Esta anécdota se dice que ocurrió en 1949 y si bien resulta simpática, si hubiera sido cierta, Einstein cometía un increíble, grueso error. Pues se dice que Marilyn Monroe tenía un coeficiente intelectual de 165, cinco puntos por encima al que ostentaba el propio Einstein que apenas superaba los 160, pero claro, nadie a priori podría suponerlo.
Por supuesto que 160 es un altísimo C.I., «no pensemos» por lo que acabo de exponer que el famoso genio no lo era tanto… «sí hagámoslo» en el sentido que esa bella señorita era brillante.

Pero, y por qué tendemos a equivocarnos?

«Por un simple y cruel motivo: los estereotipos.»

Einstein era un genio en física, en algo que a la mayor parte de los mortales se nos hace muy complicado de entender. Marilyn, sin embargo, era actriz, rubia, con unas curvas que la hicieron famosa en el mundo entero y con un trabajo, el cual no parecería que fuera tan complicado como el del físico.

No sé la veracidad de dichos datos, pero realmente no me extrañaría que fuera cierta.

Los estereotipos nos martillan:

Físico nuclear = genio
Rubia y modelo = tonta

Y más vale… nada en este mundo es tan simple.

Es más, Mileva Marić, primera mujer de Einstein, fue una gran matemática y hay quien afirma que tuvo «mucho» que ver en el desarrollo de la Teoría de la Relatividad…. Ella conoció a Albert Einstein en el Instituto Politécnico de Zurich, al que accedió después de pasar duros exámenes y todos sabemos que en aquella época no entraba en la cabeza de los que «no pensaban…» que una mujer pudiera saber más que un hombre, mucho menos si esa «mujer» era su «esposa».

Mi experiencia personal me ha llevado a diferenciar muy claramente la capacidad intelectual y la dedicación. Muchos piensan que uno tiene que ser «sumamente inteligente» para hacer ciertas cosas cuando en realidad la clave está en la dedicación y no en el tan codiciado «coeficiente intelectual».

Creo que esta anécdota de Marilyn y Albert, mas allá de su veracidad, sirve al menos para reflexionar.

Les dejo una muy linda frase de Marilyn Monroe:

«La vida es corta…
sonríele a quien llora,
ignora a quien te critica
y se feliz con quien te importa.»

—– agregado 08/02/2019 —–

Vale aclarar que también encontré que fue la bailarina Isadora Duncan (San Francisco, 27 de mayo de 1877-Niza, 14 de septiembre de 1927) quien le dijo al escritor irlandés George Bernard Shaw: “Usted y yo deberíamos tener hijos: tendrían mi belleza y su inteligencia”, y él contestó que “mejor si no los tenemos, por si acaso nacen con mi belleza y su inteligencia”

Pero repito, los personajes podrían ser otros, pero mis conclusiones al respecto serían las mismas.

Coherencia…

El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto, se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber pasado ya casi con la luz roja acelerando a través de la intersección.

Se ve que a la mujer que estaba en el automóvil detrás de él mucha gracia no le hizo que frenara bruscamente y se puso tan furiosa que su reacción fue empezar a tocar largos y continuos bocinazos y a gritar comentarios negativos y vulgares, aduciendo que por culpa del destinatario de sus improperios no pudo seguir avanzando en su recorrido.

Mientras se encontraba en medio de tal arranque de locura, oyó que alguien le tocaba el cristal de su lado y que allí parado junto a ella se econtraba un agente de policia, quién mirándola muy seriamente le hacía señas que estacionara inmediatamente.

El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba y la llevó a la comisaría donde no sólo la revisaron de arriba abajo, sino que le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una pequeña celda.

Después de un par de horas un joven agente se acercó a ella y una vez abierta la puerta de la celda la escoltó hasta el mostrador donde el mismo policía que la había detenido la estaba esperando con todos sus efectos personales.

– Señora, lamento mucho este error y no tengo más que disculpas por haberla demorado en el día de hoy -le dijo el agente-.

La mandé a bajar del auto porque mientras usted se encontraba tocando la bocina como una loca, queriendo pasar por encima al automóvil de adelante, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces, me percaté que:

– De su retrovisor colgaba un rosario.
– Su auto tenía una calcomanía que dice: «Jesús te ama».
– Su patente tenía un borde que decía «Amor y paz».
– En la parte de atrás había una gran oblea que decía «La paciencia es la madre de todas las virtudes”.
– Otra calcomanía que decía : «Practica la meditación, es sanadora».
– Y, finalmente, había una muy vistosa imagen que decía: «Respeta al projimo»

¡¡¡Cómo usted se puede imaginar… supuse que el auto era robado!!!

***

Aunque no me lo crean, no fue mi intención contar en esta oportunidad una historia divertida, muy por lo contrario lo fue demostrar lo importante que es ser coherente entre lo que pensamos, lo que creemos, lo que decimos y más vale… lo que terminamos haciendo.

Y créanme, por experiencia propia les digo… «No es nada fácil…»

No esperemos peras del olmo

Si lo poco de muchos es igual a lo mucho de pocos… pero quienes tienen el poder son los pocos que tienen mucho y no los muchos que tienen poco… imagina cual es el paradigma que deberemos seguir.

Cuenta una historia que …

Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando uno de los monos intentaba subir la escalera para agarrarlas los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo. Pasado algún tiempo, los monos aprendieron de esta manera que la única posibilidad de no recibir el chorro de agua helada era no permitir que alguno de ellos fuera a tomarlas, por lo que utilizaban la fuerza si hacía falta para lograr que nadie suba la escalera. Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los ricos plátanos.

Fue así como los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo. Lo primero que hizo el mono novato al notar que arriba de la escalera había bananas fue intentar subir la escalera para tomarlas, sin embargo los otros rápidamente lo bajaron y castigaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar. El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo. Y así lo hicieron con un tercero y luego con el cuarto hasta que finalmente todos los monos originales fueron sustituidos.

La nueva situación no era otra que contábamos con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.

Si fuera posible preguntarle a cualquiera de ellos por qué le pegaban con tanto ímpetu al que intentaba subir a por los plátanos, con certeza la respuesta sería la siguiente:

“No tengo la menor idea… Aquí, las cosas siempre se han hecho así…”.

——

Muchos de los que están gobernándonos, y no hablo sólo de nuestro país (el mundo es mucho más chico y más frágil de lo que pensamos), nunca van a necesitar jubilarse, ni buscar trabajo, ni esforzarse en sus tareas, ni privarse de abundantes manjares, ni de alocadas y muy costosas vacaciones; nunca van a saber lo que se siente tener frío, hambre o “sencillamente lo que significa la desprotección…”

… No esperemos peras del olmo…

 

Vuela…

Cuenta la historia que un paisano de regreso a su casa encontró un huevo muy grande.
Nunca había visto nada igual y decidió llevarlo a su casa.

– ¿Será de un avestruz? -le preguntó a su mujer.

– No. Yo los conozco y son muy diferentes -dijo el abuelo.

– ¿Y si lo comemos? -propuso el ahijado- Parece muy rico.

– Es una lástima. Perderíamos la oportunidad de ver que nace -respondió cuidadosa la abuela-.

Y ante la duda lo colocaron debajo de la gran pava que tenían y que justo en esos momentos estaba empollando huevos.

– Quién sabe, tal vez con el tiempo pudiera nacer algo -afirmó el paisano-.

Y fue así que a los quince días nació una particular cría de color oscuro, era más grande de lo normal y tenía una actitud algo nerviosa, actuaba con mucha avidez.
Comió todo el alimento que encontró a su alrededor y luego miró a la madre con vivacidad como diciéndole con mucho entusiasmo:

– Bueno, ahora vamos a volar !!!

La mamá pava se sorprendió muchísimo de la actitud de su flamante cría y le explicó:

– Mira, los pavos no vuelan. Me parece que te sienta mal comer de prisa. Tienes que tratar de comer más despacio y en su justa medida.

Sin embargo el audaz pavito al terminar siempre su almuerzo o cena, su desayuno o merienda, los invitaba a sus hermanitos a volar.

– Vamos, muchachos ¡a volar! ¡a volar!

Todos los pavos se cansaban de explicarle una y otra vez:

– Los pavos no vuelan. A ti te sienta mal la comida.

Y fue así que el pavito empezó a hablar más de comer y menos de volar.
Y creció, creció y creció hasta morir en la pavada general.

Sin embargo era un cóndor y había nacido para volar hasta los 7,000 metros de altura… para llegar a la cima, a lo más alto… ¡Pero claro, en su medio, nadie volaba… y todos le decían, porque así lo creían, que volar… era imposible.

(Una humilde adaptación muy personal de un hermoso cuento escrito por el Padre Mamerto Menapace, monje benedictino de Los Toldos, Buenos Aires, Argentina)

***
El riesgo de morir en la “pavada general” puede ser muy grande cuando nadie vuela a tu alrededor !!! Muchas puertas podrán estar abiertas porque nadie las cierra, pero otras podrán estar cerradas de por vida si esperas que alguien venga a abrirlas por tí…

“Abre todas las puertas que creas necesario, si no son las correctas siempre habrá tiempo y lugar para las disculpas, pero si lo son… podrás volar si ése era tu destino”

Los cuatro acuerdos Toltecas.

Los cuatro acuerdos Toltecas.

Los toltecas una de las tribus de Mesoamérica, cuya lengua era el Náhuatl, se establecieron en el centro de México en Tula que se convirtió luego en un imperio

que dominaba el centro de México ya hacia el año de 1050 DC. Poseían una cultura muy rica siendo su Dios principal Quetzalcóatl, dios del bien, hombre y sacerdote, símbolo de inteligencia de este pueblo.

El conocimiento esotérico de los toltecas fue transmitido de generación en generación, siendo el Dr Miguel Ruíz un náhualt perteneciente al linaje tolteca especificadamente a los «guerreros del águila». El Dr. Miguel Ruíz es maestro tolteca y es el autor del libro «Los cuatro acuerdos», tratado de sabiduría tolteca que nos enseña cuatro verdades tan simples y tan poco usadas por nosotros en nuestra sociedad actual.

El Dr. Miguel Ruíz nos dice en el prólogo de su libro «Los cuatro acuerdos» nos dice:

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”.

Nosotros en nuestra socialización primaria y secundaria vamos haciendo acuerdos, que son las enseñanzas que nos van transmitiendo nuestros padres y nuestros maestros y educadores, en toda nuestra vida vamos sufriendo un proceso de «domesticación», donde se nos enseña lo bueno y malo, las creencias que ya existían antes de que nosotros naciéramos, aquellas seleccionadas por otros pero no por nosotros.

Estas creencias nos harán felices o infelices, dependiendo de su energía y de cómo las usemos en nuestras vidas. Dice el Dr Ruiz en su libro:

«Toda la humanidad busca la Verdad, la justicia y la belleza. Estamos inmersos en una búsqueda eterna de la Verdad porque sólo creemos en las mentiras que hemos almacenado en nuestra mente. Buscamos la justicia porque en el sistema de creencias que tenemos no existe. Buscamos la belleza porque, por muy bella que sea una persona, no creemos que lo sea. Seguimos buscando y buscando cuando todo está ya en nosotros. No hay ninguna Verdad que encontrar. Dondequiera que miremos, todo lo que vemos es la Verdad, pero debido a los acuerdos y las creencias que hemos almacenado en nuestra mente, no tenemos ojos para verla»

Estamos ciegos ya que nos somos capaces de ver más allá de todas las creencias que nos han inculcado, es como si tuviéramos una especie de venda en los ojos que no nos deja ver más allá de lo aprendido, no no deja descubrir «nuestra verdad».

No solemos aceptarnos como somos en ese afán por ser como los demás quieren que seamos o esperan que seamos, por lo cual dejamos a un lado nuestra autenticidad para cumplir «acuerdos tácitos» o socializaciones de otros, por lo que no vemos nuestra verdad, la luz que vibra en nuestro interior y que todos poseemos.

Hemos hecho acuerdos con los demás pero también con nosotros mismos, las creencias que tenemos sobre quiénes somos, qué sentimos, qué deseamos, muchos de esos acuerdos no nos satisfacen, por lo que debemos de tener el coraje de cambiarlos, dice al respecto el Dr Ruiz:

«Si somos capaces de reconocer que nuestra vida está gobernada por nuestros acuerdos y el sueño de nuestra vida no nos gusta, necesitamos cambiar los acuerdos. Cuando finalmente estemos dispuestos a cambiarlos, habrá cuatro acuerdos muy poderosos que nos ayudarán a romper aquellos otros que surgen del miedo y agotan nuestra energía. Cada vez que rompes un acuerdo, todo el poder que utilizaste para crearlo vuelve a ti.»

Es decir que en nosotros está la capacidad de romper acuerdos que nos maltratan, que nos roban la autoestima, que nos hacen sentir infelices y rechazados, acuerdos con los otros y con nosotros mismos que hemos adoptado en la creencia de que es el imperativo categórico de Kant, «el deber ser» .

De allí que al romper nuestros viejos acuerdos, toda la energía que hemos puesto en esos acuerdos al crearlos y sostenerlos volverá a nosotros y podremos crear nuevos acuerdos, en especial los cuatro acuerdos de sabiduría tolteca que nos enseña el Dr. Ruiz en su libro.

Acuerdos

Les hablaré resumidamente de cada uno de ellos.

* Primer acuerdo:

Sé impecable con las palabras.

Es el acuerdo más importante y más difícil quizá de cumplir. Ya todos sabemos del poder que tiene el verbo, la palabra, de la energía que encierran las palabras, la energía que le imprimimos desde las emociones, y lo difícil que se hace volver atrás con las palabras una vez dichas. Dice el Dr. Ruiz que toda la magia se encierra en las palabras, si las utilizas bien crearás «magia blanca» si las utilizas mal, será «magia negra».

Las palabras ejercen una gran influencia sobre quienes las escuchan. Todos somos magos, hacedores de magia con las palabras, con ellas podemos destruir o podemos construir, depende del sentido y la intención que le imprimamos.

Por qué ser «impecable» con las palabras?

Porque la palabra impecable significa exento de pecado, quiere decir no usar las palabras en contra de nosotros. Cada palabra que digo en bien o en mal regresa a mi con toda su carga energética. Las personas que nos maldicen, insultan o hieren verbalmente se crean un daño a sí mismas, ya que el todo el veneno que hay en esas palabras generarán sentimientos negativos hacia esa persona, el que las escucha generará odio hacia esa persona que las dice, y ese odio se vuelve en contra del que ofende. Lo mismo ocurre con las palabras de amor, palabras buenas generarán acciones buenas, palabras malas, acciones malas.

Cada vez que usamos nuestras palabras en sentido negativo creamos un hechizo de magia negra, como ésta historia que nos relata el Dr. Ruiz en su libro:

«Había una vez una mujer inteligente y de gran corazón. Esta mujer tenía una hija a la que adoraba. Una noche llegó a casa después de un duro día de trabajo, muy cansada, tensa y con un terrible dolor de cabeza. Quería paz y tranquilidad, pero su hija saltaba y cantaba, alegremente. No era consciente de cómo se sentía su madre; estaba en su propio mundo, en su propio sueño. Se sentía de maravilla y saltaba y cantaba cada vez más fuerte, expresando su alegría y su amor.

Cantaba tan fuerte que el dolor de cabeza de su madre aún empeoró más, hasta que, en un momento determinado, la madre perdió el control. Miró muy enfadada a su preciosa hija y le dijo:

«¡Cállate! Tienes una voz horrible.¿Es que no puedes estar callada?».

Lo cierto es que, en ese momento, la tolerancia de la madre frente a cualquier ruido era inexistente; no era que la voz de su hija fuera horrible. Pero la hija creyó lo que le dijo su madre y llegó a un acuerdo con ella misma. Después de esto ya no cantó más, porque creía que su voz era horrible y que molestaría a cualquier persona que la oyera.

En la escuela se volvió tímida, y si le pedían que cantase, se negaba a hacerlo. Incluso hablar con los demás se convirtió en algo difícil. Ese nuevo acuerdo hizo que todo cambiase para esa niña: ‘creyó que debía reprimir sus emociones para que la aceptasen y la amasen’.

Siempre que escuchamos una opinión y la creemos, llegamos a un acuerdo que pasa a formar parte de nuestro sistema de creencias. La niña creció, y aunque tenía una bonita voz, nunca volvió a cantar.

Desarrolló un gran complejo a causa de un hechizo; un hechizo lanzado por la persona que más la quería: su propia madre, que no se dio cuenta de lo que había hecho con sus palabras. No se dio cuenta de que había utilizado magia negra y había hechizado a su hija. Desconocía el poder de sus palabras, y por consiguiente no se la puede culpar.

Hizo lo que su propia madre, su padre y otras personas habían hecho con ella de muchas maneras diferentes: utilizar mal sus palabras.»

Vemos pues que también nosotros hemos hecho hechizos a más de uno en nuestras vidas, incluyendo a nuestros hijos, cuando le decimos:

«Tú no sirves para ésto o aquello, mejor estudia ésta o aquella profesión»,

» Te falta inteligencia»,

«Eres feo»,

«Nunca lograrás nada en la vida», etc..

Todas éstas sentencias son hechizos de magia negra que usamos sin saber el poder que tienen en la vida del que las recibe y en nuestra vida, ya que toda la mala energía se volverá contra nosotros algún día.

Intentemos siempre entonces… » ser impecables con las palabras. »

* Segundo acuerdo:

No tomarte nada personalmente.

No debemos tomarnos las palabras de los demás ni sus acciones de modo personal, ya que cada persona tiene su propio mundo de creencias, sus propios acuerdos, y lo que diga o haga no tiene que ver con nosotros ni con nuestro mundo sino con el de esa persona; como ella lo ve y siente.

Cuando no nos tomamos las palabras o acciones de modo personal, nos volvemos inmunes a su veneno, no nos afectan.

Dice el Dr. Ruiz:

«No te tomes nada personalmente porque, si lo haces, te expones a sufrir por nada. Los seres humanos somos adictos al sufrimiento en diferentes niveles y distintos grados; nos apoyamos los unos a los otros para mantener esta adicción. Hemos acordado ayudarnos mutuamente a sufrir. Si tienes la necesidad de que te maltraten, será fácil que los demás lo hagan. Del mismo modo, si estás con personas que necesitan sufrir, algo en ti hará que las maltrates. Es como si llevasen un cartel en la espalda que dijera:

«Patéame, por favor».

Piden una justificación para su sufrimiento. Su adicción al sufrimiento no es más que un acuerdo que refuerzan a diario. Vayas donde vayas, encontrarás a gente que te mentirá, pero a medida que tu consciencia se expanda, descubrirás que tú también te mientes a ti mismo. No esperes que los demás te digan la verdad, porque ellos también se mienten a sí mismos. Tienes que confiar en ti y decidir si crees o no lo que alguien te dice…

Si alguien no te trata con amor ni respeto, que se aleje de ti es un regalo. Si esa persona no se va, lo más probable es que soportes muchos años de sufrimiento con ella. Que se marche quizá resulte doloroso durante un tiempo, pero finalmente tu corazón sanará. Entonces, elegirás lo que de verdad quieres. Descubrirás que, para elegir correctamente, más que confiar en los demás, es necesario que confíes en ti mismo. Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida.»

No tomarse las cosas personalmente es algo que no hacemos, siempre estamos pensando que los demás la tienen tomada en contra de nosotros, que las personas dicen o hacen algo en nuestra contra, que siempre hablan de nosotros, que siempre comentan de nosotros, etc…

Tenemos que aprender a ver a las personas y sus opiniones como algo que es problema de ellos, no nuestro, ni tiene que ver con nuestra valía como ser humano,

si te insultan y te dicen que eres un miserable, pues bien, eso es un concepto que pertenece a esa persona, es algo que ella ve así según los acuerdos que ha hecho en su socialización, pero que no tiene nada que ver contigo.

* Tercer acuerdo:

No hagas suposiciones

El hacer suposiciones siempre nos trae decepciones. Nos pasamos la vida suponiendo cosas que no son ciertas, que creemos ver o saber, éste tercer acuerdo va de la mano con el segundo acuerdo, no tomarse nada personalmente. El suponer siempre crea problemas, ya que cuando suponemos lo hacemos basado en nuestros propias percepciones de la realidad, en lo que creemos que es, y entonces no conocemos la verdad, cuando suponemos algo de una persona, en éste caso de nuestra pareja, suponemos que sabía algo, y luego cuando comprobamos que no es así, nos ofendemos, pero no aclaramos con ella las cosas de antemano antes de suponer. Siempre la verdad por delante es lo mejor. No es bueno suponer, pero siempre lo estamos haciendo sobre todo lo que nos rodea, ya que necesitamos saber, conocer y tener explicaciones de las cosas, aunque éstas sean erradas.

Respecto a éste tercer acuerdo dice el Dr Ruiz:

«La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras. Si no comprendes alguna, ten el valor de preguntar hasta clarificarlo todo lo posible, e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular. Una vez escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad. Asimismo, encuentra tu voz para preguntar lo que quieres. Todo el mundo tiene derecho a contestarte «sí» o «no», pero tú siempre tendrás

derecho a preguntar.

Del mismo modo, todo el mundo tiene derecho a preguntarte y tú tienes derecho a contestar «sí» o «no». Si no entiendes algo, en lugar de hacer una suposición, es mejor que preguntes y que seas claro. El día que dejes de hacer suposiciones, te comunicarás con habilidad y claridad, libre de veneno emocional. Cuando ya no hagas suposiciones, tus palabras se volverán impecables.»

* Cuarto acuerdo:

Haz siempre tu máximo esfuerzo.

Este acuerdo es el que permite que los otros acuerdos se conviertan en hábitos internalizados dentro de nosotros. Se trata de dar siempre lo mejor de uno en cualquier situación. Si hacemos nuestro mejor esfuerzo nunca nos sentiremos culpables de no haberlo intentado lo suficiente, ni sentiremos frustración ni sentimientos de culpa. Solemos decirnos, » Es que si hubiese hecho más… es que si al menos le hubiera ayudado un poco más…», o » Fracasé porque no lo intenté lo suficiente, no puse todo el empeño que debía» y frases parecidas.

Hacer nuestro máximo esfuerzo y disfrutarlo es aceptarnos a nosotros mismos sin reproches ni quejas, si damos lo mejor en cada acción, a pesar de que no logremos nuestra meta, no podremos sentirnos frustrados o fracasados, simplemente no estaba para darse, pero no por no haberlo intentado con nuestro mayor esfuerzo.

***

Una pequeña historia:

«Había una vez un hombre que quería trascender su sufrimiento, de modo que se fue a un templo budista para encontrar a un maestro que le ayudase. Se acercó a él y le dijo:

«Maestro, si medito cuatro horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?».

El maestro le miró y le respondió:

«Si meditas cuatro horas al día, tal vez lo consigas dentro de diez años».

El hombre, pensando que podía hacer más, le dijo:

«Maestro, y si medito ocho horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?».

El maestro le miró y le respondió:

«Si meditas ocho horas al día, tal vez lo lograrás dentro de veinte años».

«Pero ¿por qué tardaré más tiempo si medito más?», preguntó el hombre.

El maestro contestó:

«No estás aquí para sacrificar tu alegría ni tu vida. Estás aquí para vivir, para ser feliz y para amar. Si puedes alcanzar tu máximo nivel en dos horas de meditación, pero utilizas ocho, sólo conseguirás agotarte, apartarte del verdadero sentido de la meditación y no disfrutar de tu vida. Haz tu máximo esfuerzo, y tal vez aprenderás que independientemente del tiempo que necesites para meditar, también puedes vivir, amar y ser feliz».

***

«Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, te levantas y empiezas otra vez, y si hiciera falta… desde el principio.»

El engaño.

La capacidad de engañar es una de las más poderosas armas con las que la naturaleza dotó a los seres vivos con el objetivo de facilitarles la supervivencia en el hostil medio que ella misma generó. Ésta le permite al que mejor la practica, tomar ventajas con respecto a víctimas, a rivales y a enemigos; su producto, el engaño, presenta diversas modalidades, según su origen, destinatario y objetivos precisos; si el destinatario es una inofensiva posible víctima, el procedimiento puede consistir en algo tan simple como distraer su atención para que ésta baje, transitoria y fatalmente, la guardia, pero también pudiera ser algo más sofisticado, tal como una falsa promesa de seguridad o de placer, revestida quizás de brillantes colores, de ricos aromas, de bellas formas o de seductoras palabras.

También podría tomar el aspecto de un elaborado disimulo o de un eficiente camuflaje, es decir, ya sea de un artero ocultamiento de intenciones o de un disfraz que confunda al peligroso acechante con el entorno o lo haga aparecer inofensivo, tal como ocurre con un lobo vestido con piel de oveja.

«Sin embargo, cuando el engaño va destinado a rivales y enemigos, el engañante tiene que ser más cuidadoso porque éstos, a diferencia de los débiles e inofensivos, pueden oponer una resistencia tal que la posible víctima se convierta en victimaria; por ello, en esos casos, el engañante debe procurar comportarse con mayor inteligencia, astucia y sutileza que su oponente, haciendo gala de una muy alta habilidad, si es que desea lograr vencer y conseguir sus propósitos.»

Entre las formas más solapadas y efectivas de engaño se encuentra la cortesía falsa, que se confunde con la hipocresía, para recubrir a las peores intenciones.

Es bueno tener presente que el engañante define, a través de su actuar, cuáles son sus posibles víctimas, rivales o enemigos y, en consecuencia, tras desvelarse sus verdaderas intenciones, debe estar preparado para soportar los conflictos a los que pudiesen dar origen las represalias que los afectados optasen por ejercer.

Y, claro está, aunque nunca se desea engañar a quien se ama o estima, es un hecho que ello sucede; sin embargo, entonces, el engañante jamás se libra de un molesto cargo de conciencia o de la desazón de constatar el enorme dolor que su acción causa en quien se creía amado, dolor mucho más intenso que cuando la felonía tiene otro origen.

De este modo, si bien engañar a otros seres humanos puede ser, en ciertos casos, una muestra de inteligencia y habilidades superiores, es usualmente considerado como muy reprobable porque ese acto revela falta de amor, de consideración y de respeto hacia los demás y también porque en él se encuentra la base de muchos de los enfrentamientos que acidifican la convivencia humana.

Si engañar a otros es, por lo general, muy feo, engañarse a sí mismo es, también por lo general, tonto. Quien lo hace revela que no se ama ni respeta lo suficiente a sí mismo y también que posee un desarrollo intelectual muy limitado. Para que el auto engaño fuese aceptable, tendría que ser muy inteligente y con un propósito altruista (no arribista) casi comprometido con la supervivencia misma de quien lo lleva a cabo; en ningún caso debiera ser tan torpe como el del avestruz, la cual cree eliminar el peligro escondiendo la cabeza, o tan infantil como el del niño que también supone que se hará invisible para los demás, con sólo taparse los ojos.

El que es engañado o el que ha logrado auto hacerlo, comienza, en ese aspecto, a vivir en un mundo de fantasía, en un mundo de irrealidades del cual puede volver a la tierra en forma violenta y desagradable. Es bueno pues, todos lo sabemos, tomar precauciones, especialmente cuando de auto engañarse se trata.

¿Y quiénes tienen más necesidad de engañar?; sin duda que los débiles (o los que creen serlo) y los depredadores, es decir, los que buscan víctimas. Así, los niños mienten por temor y muchas mujeres también; disimulan y engañan aquellos de alma frágil cuando se sienten amenazados y los que temen perder, lo que sea. ¿Ha visto, alguna vez, camuflarse a un elefante? Engañan también los depredadores y los que tienen alma de tales; se han acostumbrado a hacerlo para sobrevivir. ¿Se ha dado cuenta que la serpiente de cascabel se camufla para actuar como depredadora pero no lo hace cuando se cree amenazada?.

¿Y para quienes es mayor la probabilidad de ser engañados?; curiosamente, también para los depredadores (o a los que se ve como tales) y para los más débiles. A los depredadores y a los poderosos se los engaña por temor y para competir por sus favores; se los engaña mientras son o parecen fuertes pues, llegado el momento adecuado, hasta el león es comido por las hienas y los gusanos. Se engaña y agrede a los más débiles porque no se tiene temor de ellos pero es bueno recordar siempre la realidad anterior.

Sí, el engaño y las contramedidas correspondientes son omnipresentes en la naturaleza y forman parte de las pruebas que todos los seres vivos deben pasar para demostrar las capacidades de adaptación que facilitan la competencia por sobrevivir.

El ser humano, aunque no es ajeno a ellas y está condenado a convivir con sus negativos efectos, tiene, para mitigarlos, algo que el resto de la naturaleza no posee: su conciencia y su capacidad de sentir amor. Es desarrollando estos dones que los miembros de cualquier comunidad pueden hacer sus vidas más gratas, fructíferas y felices.

La conciencia humana y la física cuántica.

Microtúbulos, un puente de estructura cuántica entre el conocimiento universal y la conciencia humana.

Cuando leí hace algunos años el siguiente artículo noté que a partir de ese momento se produciría en mí un antes y un después en el modo de ver el universo. Sé que es bastante extenso, pero si les interesa conocer una teoría de como se cree se origina la conciencia, no dejen de leerla. (para mí es muy acertada y va a traer en un futuro mucho que hablar)

Se trata de una entrevista a Stuart Hameroff, anestesista, investigador y profesor de la Universidad de Arizona, conocido por promover el estudio científico de la conciencia y por sus especulaciones sobre la teoría de los mecanismos que la gobiernan. A el siempre le sacaba el sueño el hecho de no saber exactamente el porqué la anestesia produce una interrupción en la conciencia y estaba muy seguro que avanzar en ese misterio permitiría descubrir inimaginables conocimientos.

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Durante los últimos treinta y cinco años, las misteriosas conexiones entre la física cuántica y la conciencia humana han llegado a ser gradualmente un principio central de los encuentros entre la espiritualidad entre Oriente y Occidente. La gente, de algún modo, se las ha arreglado para encontrar una relación convincente y atractiva entre el mundo intangible de las partículas subatómicas y el reino inmaterial de la conciencia y el espíritu.
Esta entrevista al profesor Hameroff, conocido por su trabajo en el área de los estudios de conciencia e iniciador en 1994 de las series de conferencias Hacia una Ciencia de la Conciencia, es un intento por dar a conocer el llamado “problema duro” de cómo y porque la mente subjetiva parece surgir de la materia objetiva. Su trabajo basado en el estudio de pequeñas estructuras o microtúbulos dentro de las células del cerebro humano, es uno de los mas persuasivos acerca de una relación entre física cuántica y conciencia. Una mirada que coloca a “la conciencia danzando entre los mundos clásico y cuántico.”

Stuart Hameroff tiene el título de Profesor Emérito de Anestesiología de la Universidad de Arizona y pasa mucho de su tiempo en cirugía en el Centro Médico de la Universidad de Arizona, Hameroff es más conocido por su trabajo en el área de los estudios de conciencia. En 1994, el fundó las series de conferencias Hacia una Ciencia de la Conciencia , uniendo los líderes mundiales expertos en conciencia cada dos años en Tucson, Arizona1, para explorar varias nebulosas de algo llamado el “problema duro” –como y por qué la mente subjetiva parece surgir de la materia objetiva. Por más de veinte años, Hameroff ha colaborado con el físico matemático de Oxford, Sir Roger Penrose para desarrollar (y defender) una teoría de la conciencia basada en la física cuántica que es impresionante, original y ambiciosa, por decir lo menos. La teoría es una fusión de las diferentes y distintas áreas de expertise de Hameroff y Penrose: los estudios de Hameroff acerca de las pequeñas estructuras llamadas “microtúbulos” dentro de las células del cerebro humano y el trabajo de Penrose acerca a de las relaciones entre la física cuántica, la gravedad, y la geometría del espacio y el tiempo. En algún sentido, su trabajo podría ser considerado como “una gran teoría unificada” de la física cuántica y la conciencia- una teoría un tanto más sofisticada que cualquiera que usted pueda encontrar en la sección de su librería local. Después de entrevistar a Hameroff, me encontré cuestionando mi desestimación previa de lo que he llamado “misticismo cuántico” y, estoy seguro de que encontraré este argumento igualmente iluminador.
Dicho eso, considérese usted advertido: la entrevista que sigue no es fácil de leer. De hecho puede que requiera más de una lectura cuidadosa antes de que los diferentes hilos que Hameroff extiende comiencen a hilvanarse en su mente. Sin embargo, el resultado vale la pena. No estoy seguro si estoy de acuerdo con todas las conclusiones de Hameroff- y él mismo insiste en que su teoría necesita ser demostrada- pero sé que sus argumentos para una relación entre la física cuántica y la conciencia están entre los más persuasivos que he escuchado.
El misterio de los Microtúbulos

ENTREVISTADOR (EN): Usted es más conocido como uno de los proponentes líderes de la teoría de la mente basada en la física cuántica. ¿Cómo empezó a interesarse en el misterio de la conciencia?

STUART HAMEROFF (SH): Me interesé por primera vez en la conciencia mientras tomaba un curso de filosofía en el colegio a fines de los años 60. Estudiando mayormente ciencia y matemáticas, tomé un curso de Filosofía de la mente y estaba intrigado con el problema de explicar como la experiencia consciente surge de esa carne rosada grisácea que llamamos cerebro. Permanecí interesado en eso todo el tiempo que estuve en la escuela de medicina y fui atraído hacia campos que tuvieran que ver con la conciencia; psiquiatría neurología, neurocirugía. Pero un día, mientras hacía investigación en un laboratorio de cáncer a comienzos de los años 70, estaba mirando la división de unas células en el microscopio, observando cómo los cromosomas que contenía ADN eran separados y llevados aparte en imágenes espejo perfectamente iguales unas de otras. Estas diminutas hebras llamadas microtúbulos y estas pequeñas máquinas llamadas centriolos, que estaban compuestas de microtúbulos, separarían a los cromosomas en una elegante danza que tenía que ser perfecta porque si se dividían de modo desigual, resultarían las células anormales de cáncer.
Por alguna razón me quedé fijo en como estas pequeñas maquinas moleculares sabían exactamente qué hacer. Me preguntaba cómo estaban organizadas y guiadas y si habría alguna inteligencia, si es que no conciencia, a ese nivel. Más o menos por ese tiempo se descubrió que estos microtúbulos existían en todas las células- especialmente en las neuronas. Las neuronas del cerebro están llenas de ellos. Así es que se me ocurrió que esos microtúbulos que parecían desplegar algún tipo de inteligencia o conciencia en la división de la célula, podrían tener algo que ver con la conciencia en el cerebro.
Yo estaba en la escuela de medicina en Filadelfia y después de graduarme decidí tomar el internado clínico en Tucson, Arizona, para decidir que quería hacer después. Me estaba inclinando hacia la neurología cuando conocí al director de Anestesiología del hospital de la escuela de medicina de la Universidad de Arizona. El me dijo que si yo realmente quería comprender la conciencia debía comprender como funcionaba la anestesia porque la anestesia borra selectivamente la conciencia al tiempo que “perdona” otras funciones del cerebro. El me mostró un artículo que un colega suyo había escrito en 1968, sugiriendo que si uno aplica los gases usados en la anestesia a los microtúbulos éstos se depolimerizan, se separan. Entonces había una teoría de que la anestesia trabajaba deconstruyendo los microtúbulos del cerebro. Afortunadamente eso resultó no ser cierto. Se necesita como cinco veces la cantidad de anestesia para la despolimerización de un microtúbulo que la que se necesita para que alguien pierda la conciencia. Pero si mostró que la anestesia afecta a los microtúbulos lo cual sugería que estas cosas si podrían tener algo que ver con la conciencia.

EN: ¿Qué es exactamente un microtúbulo?

SH: Los microtúbulos son cadenas moleculares; son polímeros cilíndricos compuestos por patrones repetitivos de una proteína simple, con forma de maní, llamada tubulina que puede flexionarse “abierta” y “cerrada”. Estas proteínas tubulina se auto encadenan en estos hermosos cilindros huecos con paredes ordenadas en tramas hexagonales. Estos cilindros forman el citoesqueleto, el soporte estructural o andamio, como hueso, dentro de todas las células animales, pero ellas están continuamente moviéndose y reordenándose. Los reordenamientos son muy importantes, son responsables de todo el crecimiento celular, desarrollo, movimiento, y regulación sináptica. Mientras más asimétrica es una célula más necesita el soporte estructural; por lo tanto las neuronas, con sus largos axones y dendritas, necesitan muchos microtúbulos. Si miras dentro de una sola neurona, ves cientos de microtúbulos compuestos de algo así como cien millones de subunidades de proteína tubulina. Podría decirse que las neuronas están realmente hechas de microtúbulos.

EN: Interesante. La mayoría de las personas piensan que la conciencia surge de la actividad entre las células del cerebro, o neuronas, pero usted está diciendo que no, que puede en realidad ser que estas pequeñas estructuras dentro de las neuronas son las que producen la base física real para la conciencia.

SH: Si, exactamente. Aunque debería agregar que un par de otras cosas ayudaron a guiarme en esta dirección. La primera fue que yo observé organismos unicelulares como la paramecia. Un paramecio es una célula y por lo tanto no tiene neuronas, porque éstas también son unicelulares, pero este paramecio busca comida, nada, evita obstáculos y predadores, encuentra un par, tiene sexo y puede aprender. Parece tener inteligencia, no necesariamente conciencia, pero tiene funciones cognitivas – cognición queriendo decir proceso sensorio, control de conducta etc. Tiene alguna inteligencia y no tiene neuronas; tiene sin embargo, microtúbulos, lo que me sugirió que un paramecio podría usar microtúbulos para organizar su conducta y su cognición.
La segunda cosa fue que por el tiempo en que aprendí de los microtúbulos también comencé a descubrir los computadores y comencé a leer acerca de cómo trabajan las matrices de cambio, el entramado y las redes de un computador. Mientras más miraba la estructura de los microtúbulos, que consisten en un complejo entramado de proteínas tubulina que pueden cambiar rápidamente estando abiertas o cerradas- oscilando en un rango de nanosegundos- se me ocurrió que los microtúbulos podrían actuar como computadores a escala molecular. Como una analogía, piense en un edificio que tiene vigas y soportes estructurales y también el cableado y el sistema de comunicaciones. Entonces la idea fue que los microtúbulos son ambos; actuando no sólo como soportes estructurales y la maquinaria involucrada en la división celular sino que también, como computadores relacionados a la inteligencia y a la conciencia.

EN: ¿Entonces básicamente usted comenzó a darse cuenta de que realmente hay más actividad- y tal vez actividad consciente- sucediendo dentro del cerebro de lo que la gente se imagina?

SH: Así es. Me di cuenta de que para entender el cerebro humano, más que mirarlo como un ciento de millones de neuronas tontas interactuando juntas para producir algo inteligente y consciente, teníamos que reconocer el hecho de que cada neurona era en si misma increíblemente complicada y tenía, sino algún grado de conciencia de sí misma, al menos alguna inteligencia interna o de proceso relacionado a la conciencia.
Entonces comencé a trabajar con algunos ingenieros y físicos modelando y haciendo simulaciones de microtúbulos y mostramos que los microtúbulos podían ser ciertamente aparatos computacionales muy eficientes, En vez de registrar cada neurona como un solo bit en el computador del cerebro- un uno o un cero- disparando o no disparando- la actividad microtubular combinada dentro de una sola neurona igualaba potencialmente mil trillones de operaciones por segundo al poder computacional. Y ese modelo aumentó la complejidad del cerebro enormemente.
Esto fue mayormente en los años 1980 y yo asistía a muchas conferencias de inteligencia artificial en las que trataban de modelar y simular el cerebro como una red de cambios neuronales simples y yo andaba diciendo: “No, cada uno de sus cambios simples es increíblemente complicado. Tienen que tomar en cuenta esta complejidad computacional adicional.” Y a ellos no les gustaba mucho porque echaba por tierra su objetivo de simular manera del cerebro humano. Así es que llegué a ser bastante impopular. Entonces un día alguien me dijo: “O.K, digamos que tú tienes razón. Digamos que cada neurona tiene toda esta enorme computación agregada sucediendo. ¿Cómo explicaría eso la experiencia consciente? ¿Cómo explicaría eso por qué tenemos sentimientos, por qué vemos rojo, porqué sentimos dolor? ¿Cómo explica eso la conciencia? Y yo me di cuenta de que no tenía una respuesta para eso; lo que nos lleva a lo que el filósofo Australiano, David Chalmers llamó “el problema duro” de la investigación de la conciencia.

EN: El asunto de cómo obtenemos mente de la materia.

SH: Exactamente, afortunadamente alguien me sugirió que leyera un libro escrito por un matemático y físico Inglés Sir Roger Penrose, llamado “La nueva mente de Emperador”. Así lo hice y fue realmente sorprendente. El título del libro intentaba ser una bofetada en la cara de los teóricos de la inteligencia artificial porque ellos sostenían que si uno tenía suficiente computación compleja en un computador, sería consiente. Pero Roger argumentó, en una dirección matemática de algún modo obscura.- algo llamado teorema de Godel – que la conciencia involucra algo no computable. Comprensión o awareness, en otras palabras, no es una computación. Pero después de descartar la idea de que la consciencia fuera estrictamente computación ofreció entonces un mecanismo para la conciencia que implicaba algo tan alejado del campo restante que mucha gente lo consideró – y aún lo considera- un tanto bizarro. Y eso tiene que ver con la física.
Leyendo “La nueva Mente del Emperador”, me quedé helado con el alcance y la sutileza del conocimiento de Penrose, mucho del cual no entendí. Si sabía que los gases anestésicos ejercen sus efectos por las fuerzas cuánticas, por lo que la conciencia tuviera algo que ver con la física cuántica me hacía sentido. Y tenía esta corazonada de que él estaba a punto de descubrir algo; tenía un mecanismo para la conciencia basado en las neuronas en el cerebro estando en un estado que los físicos llaman “superposición física”, que explicaré en un minuto. Lo leí y pensé que había algo interesante en eso, pero su modelo no parecía tener una estructura biológica correcta. Me dije: de acuerdo, tal vez los microtúbulos son los computadores cuánticos que Penrose está buscando así es que le escribí y finalmente nos reunimos en su oficina de Oxford.
Roger es un hombre gentil y humilde a pesar de ser increíblemente brillante y bien considerado. Y él dejó que yo hablara así es que comencé a hablarle de los microtúbulos y le mostré un libro que escribí en 1987 al respecto. El escuchó atentamente haciendo preguntas y puso especial atención a la geometría de Fibonacci del entramado microtubular porque él, de corazón, es básicamente un experto en geometría. Después de varias horas el dijo; “bueno, esto es muy interesante”. Nos despedimos y no pensé que algo fuera a suceder pero dos semanas después yo cenaba con unos amigos en Londres y ellos dijeron “¿Adivina qué? Estábamos en una conferencia en Cambridge y Roger Penrose estaba hablando acerca de ti y de tu tema de los microtúbulos.”
Muy pronto después de eso, recibí una invitación a una conferencia en Suecia a la cual Roger asistía, acuñamos una mistad y decidimos comenzar a desarrollar un modelo formal de conciencia basado en su teoría de la gravedad cuántica y la posibilidad de la superposición entre microtúbulos en el cerebro.

EN: Supongamos que yo no sé nada acerca de la física cuántica. ¿Podría por favor explicarme que es una superposición cuántica? ¿Y cómo se relaciona con la conciencia o con los microtúbulos?

SH: Cuántica quiere decir, literalmente, la unidad de energía más pequeña, como un fotón- una unidad de luz indivisible. La conducta a nivel cuántico es algo más bizarro; es tan bizarro que es como otro mundo. De hecho la realidad parece estar dividida en dos mundos diferentes- el mundo clásico y el mundo cuántico. El mundo clásico es el mundo de todos los días, el mundo familiar en el cual las leyes de movimiento de Newton, el electromagnetismo y otra física básica describe muy bien casi todo. Si usted lanza una pelota, su trayectoria, velocidad, ubicación, puede predecirse, pero si vamos a escalas más pequeñas – átomos y otras más pequeñas para poder argumentar- entramos a un mundo en el cual aplican leyes físicas completamente diferentes y las predicciones son mucho más difíciles. Por ejemplo las partículas pueden estar en dos lugares o estados al mismo tiempo. Pueden no sólo estar aquí o allá, sino que pueden estar aquí y allá simultáneamente. Eso es lo que quiere decir superposición; las cosas pueden estar en lugares múltiples o actuar como ondas, difundidas como probabilidades más que ser partículas definidas con ubicaciones o trayectorias. Y algunos físicos cuánticos dicen que hasta que un sistema cuántico es conscientemente observado o medido permanece en superposición de múltiples posibilidades, múltiples estados coexistentes. Y que una vez medido, la onda probabilidad cuántica colapsa o se reduce instantáneamente a un estado.

EN: ¿Esto quiere decir que se requiere de un observador humano para colapsar un estado de superposición?

SH: En una interpretación de la física cuántica, así es. El físico cuántico, Niels Bohr popularizó este modelo que llegó a ser conocido como la interpretación Copenhague. Si usted lleva esto a un extremo podría suponer que si usted está sentado en una habitación y hay un cuadro colgado en la pared detrás de usted, el cuadro puede estar en varios múltiples lugares a la vez hasta que usted se de vuelta y lo vea. En otras palabras cualquier cosa no observada podría estar en un estado de superposición cuántica de onda. Esa idea es, sin embargo, bastante bizarra y Erwin Shcrödinger , otro pionero de la física cuántica en sus inicios, pensó que era completamente tonta, y salió con su famoso experimento llamado el gato de Schrödinger, para tratar de demostrar cuan falta de sentido era.
La pregunta planteada por el experimento de Schrödinger es, ¿cuán grande puede llegar a ser una superposición cuántica? Ha sido mostrado repetidamente en experimentos que las partículas pequeñas pueden estar en superposición de múltiples posibilidades de coexistencia hasta que uno hace mediciones pero, ¿podría algo tan grande como un gato estar en dos lugares al mismo tiempo? Aún no hay respuesta a eso pero la pregunta ha guiado a los físicos a lograr tener alternativas a la interpretación de Copenhague – modelos diferentes de colapso de la función onda que no requieren necesariamente un observador consciente.
Una Cuántica de la Conciencia

EN: ¿Y usted prefiere una de estas alternativas a la interpretación de Copenhague?

SH: Bueno, la teoría de Roger fue una de estas alternativas. El dijo que una superposición cuántica podía realmente ser colapsada a un estado único definido a través de observación consciente pero, ¿qué pasa con un sistema que no es jamás observable desde afuera? ¿Qué pasa con la actividad cuántica dentro del cerebro humano?
Roger propuso que en tal caso, una vez que la función onda procede hasta un cierto punto, se auto-colapsa debido a un umbral objetivo en la fábrica espacio tiempo. Y que cuando el colapso de esa superposición ocurre, resulta en un momento de conciencia. En otras palabras, el argumenta que la conciencia no causa el colapso de la función onda como dice la interpretación Copenhague, sino que sugiere que la conciencia es el colapso de la función onda, o al menos un tipo especial de colapso. Es un colapso cuántico que libera unidades fundamentales de despertar de conciencia, tal como un cambio orbital de un electrón libera un fotón de luz. Y del mismo modo que los fotones la cantidad de conciencia viene en una gama de diferentes intensidades, frecuencias y calidades.

EN: ¡Wow! ¿En esta interpretación de la física cuántica las superposiciones se colapsan a sí mismas naturalmente? ¿Y esos colapsos de alguna manera producen conciencia?

SH: Sí, en el modelo de Roger, al cual él llama reducción objetiva orquestada, no siempre necesitas un observador externo. Si un sistema cuántico evoluciona a un umbral crítico que implique curvatura gravitacional a una escala cuántica – se auto colapsará. Hay una reducción natural objetiva de una función onda cuántica que resulta de un momento único de conciencia, o de un único “quantum” de conciencia, si quieres; y cuando estos colapsos suceden una y otra vez en tu cerebro, tienes una serie de momentos de conciencia que elevan tu experiencia de una corriente de conciencia. Por tanto, conciencia, en este modelo consiste en una serie de eventos discontinuos, aunque se experimentan como continuos. Puedes pensarlos como encuadres en una película, sólo que en una película tú tienes un observador externo.
Este momento de conciencia y el colapso de la función onda son uno y el mismo evento.
Es una idea bastante profunda. Roger comienza con la relatividad general de Einstein que muestra que una gran masa, como es el sol, causaría una curvatura gravitacional en la fábrica misma del espaciotiempo. Y Roger dijo: “bueno, no hay razón para que la relatividad general no sostuviera la misma verdad a escalas muy pequeñas. Dijo que es posible que si usted tiene una partícula cuántica en dos lugares al mismo tiempo – en un estado de superposición – la partícula de la izquierda y la de la derecha podrían, cada una, crear una pequeña cantidad de curvatura resultando en una bifurcación en geometría espaciotiempo. De acuerdo a algo que en física cuántica se llama Many World Hypothesis (Hipótesis de Muchos Mundos) cada una de esas curvaturas podría entonces subdividirse y formar todo un nuevo universo. Pero Roger dijo que no, que estas curvaturas y separaciones cuánticas eran inestables y que después de un tiempo dado se auto colapsarían ya sea hacia una u otra curvatura. Y cuando ese tipo de auto colapso gravitacional sucede, resulta en un momento de conciencia.
El llegó a esto a través de varias líneas de razonamiento que son bastante sorprendentes en términos de su audacia y entendimiento y, algunos dirían, locura. Pero esta era la solución de Roger tanto al problema de lo que colapsa la función onda cuántica como también al “problema duro” de la conciencia. Sorprendentemente, el también unió la relatividad general, la gravedad cuántica y todo eso en esta única teoría, matando cuatro o cinco pájaros con una piedra.

EN: Entonces de acuerdo a Penrose, ¿los efectos gravitacionales a nivel cuántico están causando que las funciones ondas colapsen automáticamente, emitiendo pequeños estallidos de conciencia que, de algún modo, resultan en nuestra propia y continua experiencia de estar conscientes, momento a momento, despiertos y vivos?

SH: Correcto. No se cuan familiarizado está usted con el matemático y filósofo Alfred North Whitehead, pero su pensamiento también estaba bastante en esta línea. El dijo que la conciencia y la materia estaban indisolublemente unidas, emergiendo en una secuencia que él llamó “ocasiones de experiencia”. Desde su visión, el universo no está hecho de partículas o cosas. Es un proceso; está constituido por eventos. Y a comienzos de los años 90 un físico llamado Abner Shimony señaló que las ocasiones de experiencia de Whitehead son muy parecidas a los colapsos cuánticos de la función-onda, por lo que nuestras visiones son bastante consistentes con las de Whitehead.
La perspectiva de Whitehead también ayuda a explicar el “problema duro” o porqué tenemos experiencia de conciencia en primer lugar. Cuando Roger y yo recién salimos con nuestra teoría no nos dirigimos al “problema duro” per se, pero una vez que el “Journal de Consciousness Studies”sacó un número especial dedicado a nada más que el problema duro, nosotros le dimos una estocada. Básicamente tomamos una suerte de enfoque “proto-panpsiquista Whiteheadiano”. El panpsiquismo común y corriente diría que todo tiene conciencia – cada átomo, cada molécula, esto y aquello. Pero la idea nunca me hizo sentido en realidad, por lo que nosotros usamos una variación de panpsiquismo que me parece que si hace sentido; este fue el proto-panpsiquismo diciendo que, al menos los precursores para la conciencia son fundamentales y forman parte del universo como lo que se conoce escala Planck, que es el más pequeño primordial nivel de espacio tiempo cuántico. Imagine la escala Planck básicamente como un patrón geométrico complejo que es fractal en su naturaleza, capaz de repetirse a sí mismo a escalas y tamaños mayores; y en ese patrón cuántico geométrico están incrustados los presumiblemente irreducibles componentes de la realidad, los pilares básicos de construcción de la existencia. La física dice que las propiedades fundamentales de la materia, como el spin, la masa y la carga son componentes irreducibles del universo que están de algún modo incorporados en esta geometría a escala de Planck. Roger y yo propusimos, por lo tanto que tal vez la qualia – los componentes primarios de la conciencia, del despertar, o al menos sus precursores- son también fundamentales, irreducibles y forman parte del tejido básico del universo. Esto podría incluir información Platónica también, tal como las cualidades de bondad, verdad y belleza. Después de todo: ¿por qué deberían los precursores de la materia estar presentes a ese nivel y no así los precursores de la mente?

EN: Buena Pregunta. ¿Está usted diciendo que es posible que al menos, a un nivel básico de conciencia, pueda ser tan fundamental para el universo como las leyes de la física?

SH: Sí, Whitehead tenía la idea de que estas ocasiones de experiencia o de momentos discretos de presencia consciente, surgen como ondas en dentro de un océano más amplio de experiencia protoconsciente. Y en el modelo que hemos desarrollado con Roger, esos aislados momentos de conciencia humana son realmente colapsos de función onda, que ocurren dentro de un campo universal de experiencia de protoconciencia que es la geometría espacio tiempo escala Planck. Yo no diría que el universo es consciente, como no diría que el universo es enteramente amarillo, o purpura, o húmedo, o lo que sea. Pero bajo ciertas condiciones apropiadas cualquiera de estas condiciones puede ser cierta para regiones pequeñas del universo. Los aún superposicionados, no colapsados precursores de la conciencia son, de algún modo, como sueños. Cuando una reducción objetiva ocurre, el universo – al menos una pequeñita parte de él- despierta. La Frecuencia Gama y los Estados Alterados

EN: Comenzamos hablando acerca de los microtúbulos, entonces por favor relacione esto para mí. ¿Cómo se relacionan estos colapsos de función onda a lo que está sucediendo detro de los microtúbulos en el cerebro?

SH: Bueno, si miramos lo que está pasando en la conciencia, ésto ocurre cerca de cuarenta veces por segundo. Se le llama sincronía gamma y viene de algo que un tipo en Alemania llamado Wolf Singer descubrió en 1980 mientras experimentaba con máquinas EEG altamente sensibles. Típicamente con una EEG uno obtiene líneas onduladas que muestran ondas delta, alfa teta y beta. Estas indican impulsos eléctricos en el cerebro que van desde cero hasta cerca de treinta hertz o ondas por segundo. Pero Singer descubrió una frecuencia más alta, perfectamente coherente que llegó a ser conocida como la sincronía gamma, que van desde treinta a noventa hertz, incluso más, aunque cuarenta hertz es lo más típico. Esta sincronía eléctrica perfecta es el mejor indicador que tenemos para un correlato neural de conciencia en el cerebro. En el modelo que Roger y Yo hemos desarrollado hemos propuesto que la sincronía gamma de Singer es realmente evidencia de un estado de colapso cuántico ocurriendo cuarenta veces por segundo – o más- entre redes organizadas, coherentes de microtúbulos en el cerebro.

EN: ¿Está usted diciendo que monitoreando el cerebro de alguien con una EEG, los investigadores han sido capaces de aislar cierta frecuencia de actividad que sólo se correlaciona con experiencias conscientes?

SH: Sí, tiene que haber una cantidad crítica de sincronía gamma. Y puede ocurrir en diferentes partes del cerebro. Por ejemplo, si alguien está oliendo una rosa va a haber esta sincronía gamma en la corteza olfatoria, la parte del cerebro que tiene que ver con el olfato. Si usted está teniendo una conciencia visual va a tener sincronía gamma en las cortezas visual y frontal; para el placer sexual hay sincronía gamma en una parte del cerebro llamada núcleo accumbens, y así. La sincronía gamma puede estar en cualquier parte en el cerebro en cualquier momento y ciertamente se correlaciona con la conciencia. La idea es entonces nuevamente, que nuestra conciencia es realmente una secuencia de patrones discontinuos; una secuencia de imágenes cuánticas ocurriendo aproximadamente cuarenta veces por segundo. Y de igual modo que en cuadros en una película, nuestra conciencia parece continua porque los cuadros están ocurriendo en una rápida sucesión.
Ahora, yo debería hacer notar que la frecuencia de eventos conscientes puede variar y que en estados elevados o alterados de conciencia podemos tener más momentos conscientes por segundo, lo que podría querer decir que nuestra percepción del mundo exterior podría ponerse más lento.
Por ejemplo cuando hay un accidente de automóvil y el auto está dando vueltas, la gente a menudo reporta que el tiempo pareció hacerse más lento y que el mundo parecía moverse a la mitad de la velocidad de lo usual. Esto podría deberse a que su rango de sincronía gamma está cambiando de cuarenta hertz a unos ochenta hertz por segundo. Otro ejemplo es que alguien le preguntó una vez a Michael Jordan, cuando estaba en el mejor momento de su carrera, cómo era el capaz de superar por tanto al otro equipo y tan bien. Y él dijo que cuando estaba jugando bien era como si el otro equipo estuviera en cámara lenta. Tal vez Michael Jordan estaba experimentando sesenta, setenta u ochenta momentos conscientes por segundo y el defensa estaba sólo experimentando algo así como cuarenta.
También vemos esto en monjes meditando. Los textos budistas describen oscilaciones de presencia pura que han sido realmente contabilizados –algo así como seis y medio millones de momentos conscientes en un día- que resultan estar en el rango de la sincronía gamma. Hace unos pocos años, el Dalai Lama envió algunos de sus mejores meditadores a un laboratorio en Wisconsin. Encontraron que, mientras meditaban, los monjes tenían la más alta sincronía gamma jamás registrada. Estaban realmente operando entre ochenta y cien hertz, mientras los sujetos experimentales lo hacían a cuarenta. Incluso antes de sentarse a meditar los monjes mostraban un nivel inusualmente alto de sincronía gamma. Años de meditación habían cambiado sus cerebros de modo que estaban normalmente en esta frecuencia gamma de alto rango. Eso sugiere que están teniendo una experiencia consciente más rica y más intensa que la persona promedio. La espiritualidad de la Geometría Espacio Tiempo

EN: De acuerdo, Tengo una pregunta. Si la conciencia está surgiendo como una cierta frecuencia de colapsos cuánticos en el cerebro, entonces su modelo podría ser considerado materialista, ¿correcto? ¿Es la conciencia aún un subproducto de la actividad cerebral, empujado al nivel de lo que usted ha llamado espacio tiempo cuántico?

SH: Espere un momento. Material quiere decir “materia”, Materia se deriva de algo más fundamental, que es la geometría cuántica espacio tiempo. Así es que esto va mucho más por debajo de la escala de la materia. La base de lo material es … inmaterial.

EN: ¿Puede elaborar sobre eso?

SH: Básicamente si usted piensa en la mente y la materia y la relación entre ambas, hay una cantidad de filosofías diferentes de las cuales escoger. Primero tiene el dualismo, donde mente y materia no se relacionan; hay una pared de ladrillos entre ellas. Después tiene el materialismo común y corriente, la visión convencional que dice que la materia crea la mente. Después tiene el idealismo y varios enfoques místicos que dicen que la mente crea la materia. En mi opinión ninguno de estos funciona. Todos tienen problemas. Así es que la elección final, yo creo, es lo que llamamos monismo neutral, que ha sido propuesto por figuras como Bertrand Russel, William James y Baruch Spinoza en la filosofía Occidental y varias posiciones Orientales no duales. El monismo neutral dice que hay una entidad subyacente común que hace que surja, por un lado la materia y por otro la mente. En nuestro modelo esa entidad subyacente que hace que surjan ambas es la geometría cuántica espacio tiempo. En las tradiciones Védicas podría llamarse Brahman, el fundamento subyacente del ser. Lo puede llamar como quiera – espíritu, cosmos, gravedad cuántica- lo que sea que posibilita que surja tanto la mente como la materia y subyace a toda la realidad.

EN: ¿Usted está diciendo que, basado en su modelo, la realidad podría ser vista como fundamentalmente espiritual?

SH: Primero que todo, déjeme decirle que Roger no relaciona su trabajo a la espiritualidad, pero yo personalmente no tengo nada que perder así es que pienso ¿por qué no? Escribí recientemente un blog acerca de este tema después de asistir a una conferencia sobre ateísmo. Llamé al post “Ser el zorrillo en una convención de Ateos” porque causé un gran hedor acerca de la espiritualidad ahí que no estuvo muy bien. Lo que dije básicamente es que yo no sigo una religión organizada y Richard Dawkins, Patricia Churchland y otros ateos estaban dándole duro a la religión. Pero yo dije que, basado en lo que sabemos de física cuántica y de la conciencia, tenemos que tomar en serio la posibilidad científica de la espiritualidad. Y al definir lo que entendía por espiritualidad mencioné tres cosas. La primera es la interconexión entre los seres vivos y el universo como un todo y dije que esto podía ser posible debido al fenómeno del entrelazamiento cuántico, que se refiere a la habilidad de dos partículas para estar íntimamente conectadas, más allá de sus limitaciones normales de espacio y tiempo. La segunda fue un cierto tipo de guía divina o sabiduría cósmica que influye en nuestras elecciones, lo cual podría deberse a los valores Platónicos incorporados en la geometría espacio tiempo fundamental. Y finalmente dije que había la posibilidad de que la conciencia permaneciera fuera del cuerpo o después de la muerte.
Hace unos diez años hubo dos estudios, provenientes de Europa, acerca de las experiencias de estar fuera del cuerpo o experiencias de muerte. Ambos estudios comprendían varios cientos de pacientes que tuvieron ataques cardíacos y me parece que encontraron que aproximadamente el diecisiete por ciento de los pacientes habían tenido uno de estos dos tipos de experiencia. La BBC hizo entonces un show llamado “El día que morí” en el cual les preguntaban a los investigadores que hicieron los estudios si podían explicar estas experiencias científicamente. Ellos respondieron: “No tenemos idea, ¿porqué no le pregunta a Penrose y Hameroff?, porque ellos tienen esta extraña cosa cuántica.” Roger, no quiso responder, pero yo dije: bueno bajo condiciones normales la conciencia está ocurriendo a nivel de la geometría espacio tiempo dentro y alrededor de los microtúbulos en el cerebro. Sin embargo, cuando la sangre y el oxígeno dejan de fluir y la coherencia cuántica en los microtúbulos del cerebro se detiene, la información cuántica que había, no se destruye. Continúa existiendo a escala Planco y puede filtrarse o dispersarse, pero permanece entrelazada en un cierto patrón, al menos temporalmente. Por lo tanto si un paciente es revivido, el patrón cuántico es regresado a los microtúbulos dentro del cerebro y el paciente reporta haber tenido una experiencia de muerte o de estar fuera de su cuerpo. Si un paciente muere realmente, entonces es concebible que la información cuántica pueda permanecer entrelazada en una suerte de estado de después de la vida y tal vez la información pueda regresarse a una nueva criatura, y un cigoto o embrión, en cuyo caso tendríamos algo como la reencarnación.
Ahora, no estoy ofreciendo ninguna prueba de que esto suceda, estoy solamente proveyendo un argumento plausible. Estoy diciendo que si es que ocurre, así es como podría ocurrir basado en nuestro modelo. Es científicamente plausible que, si la conciencia es un efecto cuántico ocurriendo en la geometría espaciotiempo cualquier patrón de conciencia no se va, porque la información cuántica no se va, sólo se reorganiza a sí misma dentro de la geometría espacio-tiempo.

EN: Veamos si tengo la esencia de su teoría. ¿Esencialmente usted está diciendo que, al menos algún nivel básico de conciencia está tejido en la trama del espacio-tiempo mismo y que es la actividad cuántica coherente entre los microtúbulos en nuestro cerebro la que permite amplificar o fortalecer la conciencia universal que ya está ahí?

SH: Si, o simplemente para tener acceso a ella o conectarse con ella, llegar a ser uno con ella. En nuestro modelo la conciencia es un proceso natural ocurriendo en la geometría espaciotiempo al nivel escala Planck. Y los microtúbulos en el cerebro humano han evolucionado hacia una configuración específica que permite que suceda este proceso de un modo que también implica cognición, computación e inteligencia.
Mucha gente piensa, como usted sabe, que la conciencia emergió sobre los eones como un subproducto de mutaciones azarosas y a la complejidad inherente de la selección natural, pero yo lo miro desde el otro lado. Pienso que un campo primario/básico de experiencia protoconsciente ha sido integrado desde el principio – desde el big bang – en la escala Planck y que la biología evolucionó y se adaptó con el fin de acceder a ese campo y maximizar la cualidades y potenciales implícitas en el. Por supuesto que poner la conciencia al nivel más fundamental del universo también tiene implicancias para la iluminación y la espiritualidad. Y yo diría, para especular un poco, que cuando alguien medita o se ilumina, se está moviendo más profundamente dentro del dominio cuántico. Pienso que cuando uno medita y alcanza la nada, o lo que la gente llama la nada en sus meditaciones, no es exactamente la nada. Creo que es en realidad, geometría espaciotiempo y uno está accediendo a la fuente de sabiduría iluminada golpeando suavemente dentro de ese campo primario. Uno se mueve más profundamente en la trama básica del universo y llega realmente a ser más conscientemente una parte de él.
De hecho la Kabbalah dice que tenemos este mundo de sabiduría y de luz y después tenemos el mundo de irritación y conflictos, y que la conciencia danza en el borde entre estos dos mundos.
Yo creo que la conciencia está danzando en el borde entre los mundos clásico y cuántico. Por lo tanto las prácticas espirituales como la meditación nos permiten sumergirnos y llegar a estar inmersos en ese mundo Platónico cuántico de sabiduría y luz, que es la base de todas las cosas, materiales y mentales. Usted podría incluso llamarlo Dios si quisiera.
Y eso es por qué creo que si la hipótesis de la conciencia cuántica es demostrada, dará crédito a la dimensión espiritual de la vida. Socavará a los materialistas. Pienso que le dará mucha esperanza a la gente.

La tristeza más genial…

“Quiero vivir una vida perfecta. La única manera de lograrlo es a través del aislamiento, de la soledad. Siempre he odiado a las multitudes”

William James Sidis.

La historia nos cuenta que William fue el hombre más inteligente del mundo.

Y es que William ya a los 18 meses podía leer el periódico The New York Times, a los ocho hablaba de manera fluida el francés, el alemán, el ruso, el turco, el armenio, el latín y por su puesto el inglés, su lengua materna. Es más, este pequeño con sólo 9 años había creado un idioma nuevo llamado “vendergood” que los lingüistas estudiaron y calificaron como muy completo, correcto y fascinante.

Este geniecito fue hijo de dos inmigrantes ruso-judíos y nacido en Nueva York el 1 de abril de 1898, sin embargo William J. Sidis jamás tuvo infancia, jamás pudo disfrutar del derecho a ser niño, a pesar de ser tan inteligente y poseer el coeficiente intelectual más elevado conocido, superior a los 275. Con solo 9 años fue aceptado en la Universidad de Harvard y en una fría noche de enero de 1910, con 12 años, dio su primera conferencia sobre la cuarta dimensión frente a la comunidad científica.

Sus padres, un reconocido psicólogo ruso y una de las primeras doctoras en medicina de la época tenían muy claro su objetivo: querían un genio. Educaron su mente olvidando por completo lo más esencial: su corazón, sus emociones y fundamentalmente que era un niño.

Tanto su padre como su madre tenían una mente brillante, de ahí que el factor genético tuviera su parte de importancia a la hora de desarrollar esa elevada inteligencia en él. Sin embargo, el propósito de esta pareja a la hora de tener un hijo era tan claro como polémico: querían entrenar el cerebro de un niño para que fuera un genio, un fuera de serie.

A la genética se le añadió sin duda un entorno facilitador, altamente estimulante y orientado a un fin muy concreto. Se sabe que su padre, Boris Sidis, utilizaba sofisticadas técnicas -incluyendo la hipnosis– para potenciar tempranamente las capacidades y el potencial de su hijo.

Su madre, por su parte, dejó la medicina para, según ella, “modelar” al niño e innovar en nuevas estrategias de enseñanza. Cabe decir que el propio William, sin duda, también mostraba una clara disposición hacia el aprendizaje. Sin embargo, hubo algo que siempre lo marcó y lo traumatizó: la exposición al público y a los medios.

Los padres publicaban informes académicos cada poco tiempo mostrando los logros del niño. La prensa estaba pendiente de él, así como la comunidad científica. Se sabe que mientras estudió en Harvard sufrió el acecho diario de la prensa. Tras licenciarse y dejando a los académicos asombrados sobre sus teorías de la cuarta dimensión, lo llevaron a la Universidad de Houston para dar clases de matemáticas, mientras iniciaba a su vez, la carrera de derecho.

William no terminaría la carrera de derecho ni ninguna otra, a pesar de ser tan inteligente. Aún no tenía 17 años cuando decidió reaccionar frente a ese entorno académico y experimental donde se sentía como un ratón de laboratorio, observado con lupa y analizado en cada aspecto y en cada pensamiento. En 1919 fue arrestado y llevado a la cárcel por iniciar una manifestación y reclutar jóvenes para un movimiento comunista.

Dada la influencia de sus padres y la relevancia de su figura, se le excarceló rápidamente. Sin embargo, en su empeño de defenderse de sus padres y de la propia sociedad volvió a reincidir, causando levantamientos juveniles en contra del capitalismo y mostrándose altamente arrogante frente a los jueces. Finalmente, se le encarceló durante dos años logrando así lo que tanto deseaba: soledad y aislamiento.

Tras recobrar la libertad, lo primero que hizo William J. Sidis fue cambiarse el nombre. Deseaba una vida anodina, pero cada poco tiempo era encontrado por sus padres o la prensa, iniciando así una continua peregrinación por Estados Unidos donde buscar trabajos esporádicos y hacer lo que más le gustaba: escribir. Hizo múltiples publicaciones bajo varios pseudónimos. Escribió libros sobre historia y otros sobre teorías de los agujeros negros. Según sus biógrafos, pueden existir decenas de libros olvidados donde bajo alguna falsa identidad se esconda en realidad la figura de William J. Sidis.

William amó a una sola mujer: Martha Foley, una joven activista irlandesa con la que tuvo una relación tan compleja como desigual. La foto de esta mujer fue la única pertenencia que encontraron en su ropa cuando en 1944 hallaron su cuerpo sin vida en un pequeño apartamento de Boston. Tenía 46 años y falleció por un derrame cerebral.

Sus últimos años los había pasado de tribunal en tribunal. La prensa disfrutaba difamándolo: “el niño prodigio que no llegó a nada llora ahora mientras trabaja como mozo de almacén”, “el hombre más inteligente del mundo tiene una vida miserable”, “el genio de las matemáticas y la lingüística se ha quemado”, “William J. Sidis se ha cansado de pensar“.

Desconocemos si realmente se cansó de pensar e incluso de vivir. No obstante, de lo que sí se deduce al leer sus biografías es que se cansó de la sociedad y de ese entorno familiar y académico que había puesto sobre él altísimas expectativas antes incluso de que naciera.

Se cansó de no poder ser él mismo y cuando tuvo oportunidad de hacerlo tampoco lo logró. Era un experto en agujeros negros y en la cuarta dimensión, pero la asignatura más importante de la vida, la de aprender y luchar por la propia felicidad fue siempre algo que se le escapó de las manos, de la vista y del corazón…

Voltaire.

Sabés quien fue Voltaire?

Fue un pensador, escritor, filósofo e historiador francés de la Epoca del Iluminismo, su verdadero nombre era François-Marie Arouet pero más vale que hoy se lo conoce sólo por su sobrenombre (Voltaire).

Se destacó en su época por su enfrentamiento con el cristianismo y con la iglesia católica en particular, siendo un convencido defensor de la separación entre religión y estado. Nació en París el 21 de noviembre de 1694 y murió, también en París, el 30 de mayo de 1778. Es reconocido como uno de los filósofos, escritores e intelectuales más respetados del siglo XVIII. Fue el hijo menor de una familia de clase media alta, parte de la aristocracia francesa y sus padres tenían la aspiración que se convirtiera en un ‘gran abogado’. Rebelde por defender sus creencias estuvo preso por 11 meses en la famosa prisión de la Bastilla en donde los historiadores sostienen que comenzó su carrera como escritor. Después se exiló en Inglaterra y al volver, mientras recorría su tercera década de vida, comienza la historia que les quiero contar.

La misma tiene muy poco de lo que transformó a Voltaire en una persona prestigiosa o famosa, pero sí tiene mucho de lo que lo hizo ser una persona muy rica.

Un poco de contexto.

El gobierno francés, necesitado de dinero (no me digan que no les suena familiar…) había decidido emitir bonos del tesoro con distintas denominaciones, tal como hacen casi todos los países del mundo. Por ejemplo, había bonos que valían 1000 libras, otros 10.000, otros 100.000. Es decir, había una variedad importante de manera tal que toda persona que quisiera ‘ahorrar’ usando esos bonos, podía elegir las diferentes denominaciones de acuerdo con su poder adquisitivo. El problema es que llegado el día de su expiración o en el momento de tener que pagar los intereses -como también suele pasar en todos los países del mundo-, se encontraron con una dificultad mayor… No tenían el dinero suficiente para hacerlo.

La situación se hizo realmente crítica y supongo que en aquel momento, por suerte para ellos, no tenían un FMI a mano cómo para terminar agravando todos los problemas.
Fue así como el equivalente de quien hoy sería algo parecido a un vice-ministro de economía, Michel Robert Le Pelletier-Desforts, tuvo una idea que muchos consideraron ‘brillante’, pero que para Voltaire no fue más que una buena oportunidad para enriquecerse.

Al vice-ministro se le ocurrió ‘ligar’ los bonos en cuestión con billetes de lotería. Sí, aunque parezca raro, a pesar del tiempo transcurrido, ya que hablamos del siglo XVIII, ya existía la lotería, tal como sucede hoy. Uno compraba un billete con un determinado número, había un sorteo mensual y había varios premios asociados con cada número.

De esta manera le ofrecía al pueblo francés una alternativa de cobro… pues en lugar de tener que pagar el precio de cada billete de lotería, una persona que tuviera un determinado bono, podía acceder a un billete de lotería abonando sólo una milésima parte del bono del tesoro francés que tenía en su poder. Por ejemplo, si una persona tenía un bono de 100.000 libras y quería comprar un billete de lotería, podía aprovechar que era poseedor de ese bono y sólo tendría que invertir 100 libras para comprarlo. De la misma manera si tenía un bono de 1.000 libras, solamente tenía que invertir una libra para comprar el mismo billete.

Pero eso no fue todo, como frutillita del postre, en el caso que el comprador ganara la lotería con ese número, el gobierno francés le garantizaba que el premio a cobrar sería exactamente del valor del bono, que en el mercado, en ese momento estaba ciertamente muy devaluado porque no se podían cobrar, pero además, había un premio extra de una suma de 500.000 libras más.

El vice-ministro empezó a festejar inmediatamente debido a notar que la gente comenzaba no sólo a comprar los billetes de lotería sino también los bonos de deuda ya que les permitía hacerse de un número para el sorteo. Lo que no sabía es que había hecho muy mal las cuentas.

Si te estás preguntando ¿libras? ¿en Francia? Sí, aunque parezca raro, Francia antes de su moneda actual tuvo «libras».

Algunos dueños de los bonos no se fiaban, les parecía que se trataba de una estrategia para recaudar aún más dinero a su costa, así que no se fijaron en que el sorteo estaba mal diseñado y se los vendían al «filósofo» a precios muy bajos. Y claro, Voltaire con su muy amigo y famoso matemático Charles Marie de la Condamine habían notado una curiosa particularidad, pues suponiendo que dos personas tenían bonos de diferentes denominaciones: uno de 100.000 libras y otro de 1.000, el precio del billete de lotería valía diferente. En el primer caso, el precio era de 100 libras mientras que el segundo, era de una sola libra. Sin embargo, las chances de ganar la lotería eran las mismas y además, el gobierno francés agregaba un premio adicional de 500.000 libras a cualquiera de los ganadores de esa lotería, independientemente del valor que había pagado por el billete.

La cuenta era fácil… «Si compramos todos los billetes con los bonos de 1000 a un precio de 1 libra, directamente nos hacemos ricos pues el premio sería mucho mayor a lo gastado y sin importar el recupero del bono de las 1000 libras…»

Fue así que se ocuparon de comprar la mayor cantidad posible de bonos de la menor denominación, o sea, los de 1.000 libras, y con ello se garantizaban una muy buena posibilidad de conseguir el número ganador.

No podían dejar de pensar:
«Vamos a recuperar las 1000 libras del bono, que sería la parte menos importante, pero vamos a obtener las 500,000 libras que acompañarán el premio, y si repetimos esto durante todas las semanas, vamos a hacer una fortuna.»

El filósofo y el matemático se asociaron con otros 11 amigos para comprar la mayor cantidad que pudieran de bonos baratos. Si bien tuvieron que sortear algunas dificultades, pues no era muy común obtener suficientes notarios que pudieran certificar las transacciones, no tardaron en comenzar a ganar dinero, ya que cada mes jugaban con un porcentaje muy elevado de los números.

Tomaron la precaución de firmar los bonos con nombres falsos para que nadie se diera cuenta de que casi siempre ganaban los mismos, pero Voltaire no pudo evitar caer en la tentación de ser demasiado gracioso. Según cuenta la historia, quienes tenían alguno de estos números acostumbraban a escribir frases de buena suerte en el dorso, pero el filósofo prefirió anotar comentarios sarcásticos sobre el ministro de finanzas. Al final, ya en 1730 y después de unos cuantos sorteos, casi pasados dos años alguien se dio cuenta y el gobierno intentó volver todo para atrás y recuperar ese dinero.

Ante el tribunal, Voltaire arguyó que los actos que son legales por separado también han de ser legales en su conjunto. Es decir, si es legal comprar bonos y es legal usar esos bonos para participar en la lotería, ¿por qué iba a ser ilegal hacer ambas cosas? El filósofo y sus amigos fueron absueltos después de haberse embolsado entre 6 y 7 millones de libras. La parte de Voltaire ascendía a medio millón, lo que le dio independencia económica de por vida. Y el gobierno abandonó su lotería.

Condamine también hizo historia con su periplo. Con todo el dinero acumulado decidió viajar a Sudamérica, más precisamente a Perú, Ecuador y Brasil, primero para conocer nuevos mundos pero también tras su objetivo que era medir la circunferencia de la Tierra. También logró trazar un mapa del río Amazonas y participó en la definición de lo que habría de significar la unidad de medida de distancia más famosa: ‘un metro’. Después se dedicó al estudio de la quinina, que terminó sirviendo para combatir la malaria, y más adelante intervino también en el desarrollo de la vacuna contra la viruela y la producción de látex.

Por otro lado y como un tema de color, tanto Voltaire como de la Condamine terminaron casándose con sus respectivas sobrinas (cada uno con la hija de su propia hermana), pero sin embargo esa parte de sociales me importa un poco menos, o por así decirlo… nada.

Que tal el «gran Voltaire…»

Sólo un juego…

Hagamos un ejercicio mental, como un simple juego, sólo éso. Posicionémonos temporalmente en el año 2100, cómo si tuviéramos la posibilidad de visitar por unos instantes ese tiempo, para luego retornar al nuestro.

Vemos que las fábricas están 100% automatizadas, la tecnología avanzó hasta límites donde no se necesita la mano de obra del hombre y todo parece estar «perfectamente» diseñado.
No existen los chóferes, todos los móviles son autómatas y nos dicen que se logró erradicar por completo los accidentes.
Todas las tareas agropecuarias fueron reemplazadas por sistemas inteligentes que hasta permitieron que el ser humano ni siquiera necesite controlarlos.
La inteligencia artificial logró avanzar al punto de no poder distinguir a un ser humano de un robot, sin embargo estos últimos son más fuertes, duraderos y no cuestionan.
El sistema de seguridad y de control ciudadana no requiere más de seres humanos para s funcionamiento y los índices de delincuencia son
prácticamente nulos.
Los jueces fueron reemplazados por tecnología que puede ver e interpretar los recuerdos de las personas accediendo a la memoria.
No existe prácticamente la basura, ésta ya se convierte energéticamente y todas las funciones de limpieza están automatizadas.
La educación ya no requiere ni tiempo ni maestros, son implantes neuronales y se reparten muy discriminadamente.
Los viajes virtuales son mucho más cómodos y seguros.
Médicos y enfermeros fueron reemplazados por sofisticados scanners que curan inmediatamente las pocas enfermedades que todavía no pudieron ser erradicadas.

Luego, al regresar… simplemente preguntémonos:

Los que parecen avances… lo son?
Cómo habrán evolucionado los sistemas gubernamentales?
Donde habrá quedado la dicotomía capitalismo – comunismo?
Cómo se habrán acomodado las divisiones territoriales?
Que habrá pasado con las obsoletas clases sociales?

En que se habrá convertido el ser humano?
Que hará de su día?
A qué le temerá?

Nuestras preocupaciones de hoy, son las adecuadas…?

Imaginar destinos muy distantes, muhas veces puede ayudar a medir los pequeños pasos que vamos dando…

Sólo un juego…

Daniel Calcagni

Pensaba…

De algo estoy seguro, y a las pruebas me remito.

El cuerpo humano fue diseñado para una duración no mayor a una centena de años y con un instinto de supervivencia que, entre otras imprescindibles funciones, le permite reproducirse y evitar que la especie se extinga.
Para ello fue minuciosamente programado, pues podemos sentir placer en todo aquello que permitiera conservar esta fundamental consigna y miedo o dolor para todo aquello que se oponga a la misma.

Hasta en el más mínimo de los detalles se observa pura perfección, nuestra avanzada estructura, nuestra composición química, nuestro increíble metabolismo, el maravilloso control neuro-psíquico permitiendo los equilibrios físico y sentimentales que nos permiten vivir, e innumerables e increíbles propiedades que los humanos tenemos innatas y que de las cuales, la gran mayoría aún no pueden ser siquiera bien comprendidas.

Les comento un solo detalle que siempre me causó mucha impresión. Al estudiar con instrumental sofisticado el comportamiento nervioso que nos permite retirar por ejemplo la mano en el preciso instante que recibimos una señal de dolor, como por ejemplo el causado por un pinchazo, se comprobó que los tiempos entre el instante en que recibimos la agresión, sensarla y convertirla en impulsos eléctricos para poder ser procesadas, el viaje hasta el cerebro para generar el sentimiento de dolor, la producción de las señales nerviosas necesarias para generar el movimiento de repulsión al pinchazo y finalmente mandarlas a la extremidad involucrada para provocar la reacción que creemos involuntaria, son mayores al tiempo mismo de respuesta que realmente se puede observar…

Como que el cuerpo humano, naturaleza viva la llamó yo, toma el control del tiempo en estos casos y permite que pinchazo y reacción ocurran al mismo tiempo. Llámenlo si quieren «predicción», «detención del tiempo», «magia» o como quieran… A mí, y con mis pocos conocimientos de física universal, me gustaría llamarlo: «un claro ejemplo de física cuántica», pero no es el objeto de este texto, ni el momento de extenderlo.

Me causa gracia pensar que es ahí cuando los científicos, indefensos y desorientados, tienen que buscar al boleo alguna teoría que no los deje, al menos para ellos, inútiles y descolocados.

A que viene tanta y complicada introducción?

Al hecho de querer llegar a una conclusión contundente respecto a nuestro eterno desconocimiento sobre lo que nos va a pasar después de la muerte. Y esa conclusión, a mi muy humilde entender, es que no fuimos «programados» para saberlo por el fundamental motivo que «no lo debemos saber».

Y creo que no es casual ni arbitrario que así sea, imaginemos por ejemplo que supiéramos que la conciencia, que es lo único que realmente nos permite sentirnos vivos, viajará a dimensiones maravillosas…. Ésto iría prácticamente en contra del instinto de supervivencia anteriormente comentado y ningún sentido tendría nuestra instancia en este mundo si pensáramos que ante cualquier inconveniente que tengamos, la mejor opción sería la muerte como escape a una vida mejor.

Si imaginan un mundo así?

Hay muchos estudios y teorías que intentan ubicar dentro del cuerpo humano el lugar exacto donde reside la conciencia y cómo surge en ella la existencia. Si quieren en otra publicación puedo comentarles lo que estuve investigando al respecto. Pero sí les puedo anticipar que la glándula pineal tiene mucho que ver con ella, y la física cuántica como las teorías multidimensionales tratadas en las teorías de cuerdas les dan un aspecto, si bien muy metafísico, también bastante lógico.

Más vale que no es para nada mi intención entrar en cuestiones filosóficas, ni en discusiones metafísicas, sólo quiero que como yo, se maravillen de pertenecer a una de las especies más maravillosas que podamos observar.

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Daniel Calcagni