Hubo un momento…

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna, pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.

Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.

Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.

Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido y te sorprendiste gratamente al recibir ese mensaje.

Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna, y sin embargo mucho antes de entristecerte para siempre terminó en un abrazo.

Hubo un momento en el que sentiste que simplemente no podrías hacer algo y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo mejor que nadie.

Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte y te quedaste sin palabras mientras alguien parecía leer tu corazón.

Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad.

Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio del sueño hecho realidad.

Nunca dejes de tener esperanza, porque en ella… está el milagro de la vida.

El profesor.

El profesor de gimnasia se prestaba a organizar una carrera entre sus adolescentes alumnos, pero antes de dar la voz de largada, cuando ya todos estaban alineados en el punto de partida, les dijo:

«Hoy no sólo vamos a dar un lindo y espectacular premio al ganador, sino que pondremos algunos condicionantes que harán de este evento algo distinto de los que hemos venido haciendo…
A ver, por ejemplo, den dos grandes pasos al frente sólo aquellos que sus padres no estén separados o exista en la familia, tanto una verdadera figura paternal como maternal.»

Casi la mitad de los alumnos dieron los dos pasos al frente, entonces continuó el profesor.

«Ahora dos pasos más quienes además viven en una casa con suficientes y confortables ambientes, bien calefaccionados en invierno y refrigerados en verano.»

Nuevamente muchos de ellos dieron ambos pasos.

«Continuemos con otros dos pasos más quienes jamás hayan tenido que pasar algún día sin poder alimentarse porque no eran suficientes los recursos para la manutención familiar y luego dos más quienes siempre han tenido los abrigos, menesteres o remedios que les haya hecho falta en distintas circunstancias.»

De a poco y con cada condicionamiento la fila se iba desintegrando.

«Pongamos todavía algunos más…» -continuó el profesor- «por ejemplo…»

«…dos pasos quienes además de venir a este colegio estudian otras asignaturas o hacen actividades deportivas o musicales en entidades privadas.»

«También quienes nunca hayan tenido que salir a trabajar para ayudar en los gastos a su familia.»

«Y por último, dos pasos más quienes salen de vacaciones todos los años o tienen periódicamente tiempo para la recreación y el disfrute.»

Ya a esta altura pocos estaban adelante de todo, la mayoría quedaban repartidos en forma bastante despareja y también algunos habían quedado en la línea inicial, sin poder haber dado ningún paso.

Se dirigió entonces el maestro a sus alumnos diciendo:

«¿Se dan cuenta que si largo la carrera en este momento y sin que nadie pueda mirar para atrás, alguno de los que están bien adelante casi seguro la ganará sin darse cuenta que en realidad también la estaban intentando ganar algunos que de por sí… ya estaban en clara desventaja?

¿Y que esa desventaja en realidad no se debe a culpa alguna de parte de ellos, ni mucho menos han hecho algo mal, ni errado o equivocado en algo para padecerla?

Pues les tengo que decir que el premio figurativo al que hice referencia al iniciar esta charla no es otro que el «tener éxito en la vida», el poseer las condiciones para ser feliz, el poder llegar a sentirse realizado por verdaderos y propios méritos y sin tener que hacerse cargo de desventajas ya heredadas.

¿No les parece injusto que existan tantas diferencias en las oportunidades que cada uno de nosotros suele tener en la vida para poder ser simplemente lo que uno quiere o desea ser?

Ahora bien… y por favor, no quiero que con esta lección nadie se sienta culpable, pues les aseguro que ninguno de ustedes lo es. Por todo lo contrario, todos somos víctimas de este sistema social-económico-educativo que viene de siempre y que parece que no vamos a ser nosotros quienes veamos que algún día cambie. Dicen los que más saben que la naturaleza es muy sabia y solita se va a encargar de corregirlo… pero no salvando al hombre… sino más bien, salvando al planeta.

Siempre pienso que si de a poco vamos reflexionando al respecto, quizás algún día… y sólo quizás… podamos decir que esos sabios, estaban equivocados.»

(dc)

Mis versos para ti…

Un extraño e irresistible impulso lo llevaba a escribir versos de amor por todos lados. Servilletas de papel, revistas que tuvieran claros en donde no se confundieran sus letras, versos y más versos quedaban por él estampados. Hasta los márgenes de todos sus apuntes escolares estaban siempre colmados de ellos.

Y justo a él… que nunca había estado enamorado y al que jamás ninguna chica habría podido hacerse dueña de todos sus sueños ni apropiarse de todos sus suspiros, a él, sí, justo a él, se le vivían escapando de la punta del lápiz los más hermosos y románticos versos que su alma nunca dejaba de dictarle.

Hermosas rimas, increíbles poemas y los más variados versos de amor, tan espontáneamente llenaban todos los espacios que estaban a su alcance, que cansado de no entender, y hasta sin quererlo, los abandonó un día en un rincón cualquiera de su camino.

Y fue al ver los ojos color miel de esa hermosa niña de finos cabellos castaños que venían danzando al compás de sus muy cortitos y apresurados pasos, para decirle con la más dulce de las voces que se había dejado olvidado esas hojas que apenas si podía sostener en sus delicadas manos, que le invadió una muy extraña y tranquilizadora paz. Por fin pudo comprender absolutamente todo… aquellos versos, siempre habían estado escritos para ella.

(dc)

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Daniel Calcagni.