Coherencia…

El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto, se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber pasado ya casi con la luz roja acelerando a través de la intersección.

Se ve que a la mujer que estaba en el automóvil detrás de él mucha gracia no le hizo que frenara bruscamente y se puso tan furiosa que su reacción fue empezar a tocar largos y continuos bocinazos y a gritar comentarios negativos y vulgares, aduciendo que por culpa del destinatario de sus improperios no pudo seguir avanzando en su recorrido.

Mientras se encontraba en medio de tal arranque de locura, oyó que alguien le tocaba el cristal de su lado y que allí parado junto a ella se econtraba un agente de policia, quién mirándola muy seriamente le hacía señas que estacionara inmediatamente.

El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba y la llevó a la comisaría donde no sólo la revisaron de arriba abajo, sino que le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una pequeña celda.

Después de un par de horas un joven agente se acercó a ella y una vez abierta la puerta de la celda la escoltó hasta el mostrador donde el mismo policía que la había detenido la estaba esperando con todos sus efectos personales.

– Señora, lamento mucho este error y no tengo más que disculpas por haberla demorado en el día de hoy -le dijo el agente-.

La mandé a bajar del auto porque mientras usted se encontraba tocando la bocina como una loca, queriendo pasar por encima al automóvil de adelante, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces, me percaté que:

– De su retrovisor colgaba un rosario.
– Su auto tenía una calcomanía que dice: “Jesús te ama”.
– Su patente tenía un borde que decía “Amor y paz”.
– En la parte de atrás había una gran oblea que decía “La paciencia es la madre de todas las virtudes”.
– Otra calcomanía que decía : “Practica la meditación, es sanadora”.
– Y, finalmente, había una muy vistosa imagen que decía: “Respeta al projimo”

¡¡¡Cómo usted se puede imaginar… supuse que el auto era robado!!!

***

Aunque no me lo crean, no fue mi intención contar en esta oportunidad una historia divertida, muy por lo contrario lo fue demostrar lo importante que es ser coherente entre lo que pensamos, lo que creemos, lo que decimos y más vale… lo que terminamos haciendo.

Y créanme, por experiencia propia les digo… “No es nada fácil…”

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