Daniel Calcagni

Si supieras…

Otro increíble amanecer frente a sus ojos, ya podía sentir el tibio sol, imaginar los vivos colores que pintaban el paisaje, escuchar el continuo baile de las olas, percibir esa cálida brisa de primavera que aseguraba uno de esos días para nunca olvidar.
Y como siempre, ahí estaba… ese amor inconmensurable que había nacido solo al escucharla. Un amor que inundaba todo su ser de tal manera que sus pensamientos tenían el sabor de nunca dejar de amarla, sus sueños le decían que había nacido para él, el pasar de los días de a poquito los iban destruyendo. Ese beso en la mejilla era su más preciado tesoro, ése que su mente había reconocido como sello de un sentimiento inigualable.
Resignado a saber que a su lado nunca estaría, ahora solo quería imaginarla tal cual era, que tantos sueños pudieran tener su rostro, tantos deseos llevaran su figura, tanto amor pudiera llevar en su interior esa imagen, ésa que sus ojos jamás podrían ver.
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Daniel Calcagni

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