La compañía.

Ese día había recibido un llamado telefónico de uno de mis mejores amigos de la infancia, de ésos que uno lleva fuertemente apuntalado en el corazón, pero que tristemente el destino había querido que nos distanciáramos. Muchísimo gusto me había dado volver a escucharle, hacía tiempo que nada sabía de él.
El ¿Cómo estás? había sonado en mis oídos como una salvadora e inesperada forma de poder disipar todas mis angustias de esa noche.

Inmediatamente me nació la necesidad de contestarle:

– Muy solo.

Su amable, y por mí esperada respuesta, fue:

– ¿Querés que hablemos un poco? ¿Crees que te pueda hacer bien que vaya hasta tu casa?

Le respondí que “Sí”. que su llamada había sido una bendición del cielo, y sin cuestionarlo en lo absoluto se prestó a venir conmigo inmediatamente.

En menos de quince minutos estaba llamando a mi puerta. Más viejo y algo pelado, pero con la misma cara de buen tipo y con esa inseparable sonrisa con la que siempre se solía presentar.

Hablamos hasta muy entrada la madrugada, de mis problemas en el trabajo, de los dramas de mi familia, del desafortunado episodio que llevó a que mi novia me dejara para siempre, de mis deudas… y como si realmente me lo hubiera mandado dios, él me escuchaba atentamente, apenas me interrumpía para intercalar las exactas frases de aliento que necesitaba, como sabiendo de antemano que con esas pocas palabras que pronunciaba mis pensamientos irían tomando otro curso y mi estado de ánimo se viera increíblemente beneficiado.

Cuando él observo que ya me sentía mucho mejor me dijo que se tendría que ir, pues en cualquier momento iba a amanecer y temprano tendría que ir a trabajar.
Totalmente sorprendido y con una nerviosa sonrisa, mezcla de preocupación y culpa, le pregunté el porqué no me había dicho que debería ir a trabajar, pues no iba a poder descansar absolutamente nada.

El sonrió y me dijo:

– No hay problema, para eso estamos los amigos.

Me sentí feliz y orgullo de tener un amigo así. Lo acompañe a la puerta y cuando estaba entrando a su coche, casi gritando le pregunté:

– Y a todo esto, ¿Por qué llamaste anoche tan tarde?

Él regresó y me dijo en voz baja:

– Es que te quería dar una noticia…

– ¿Qué pasó?

– Fui al doctor y me dijo que estoy muy enfermo, y que no saben si me voy a poder curar.

Yo me quedé mudo, un frío intenso me recorrió todo el cuerpo y creo que en mi expresión todos mis sentimientos quedaron muy fielmente reflejados. Él sonrió, y me dijo:

– Pero de éso, ya hablaremos en otro momento. Que tengas un buen día…

Se dio la vuelta y se fue.

Pasé un buen rato en la vereda sin poder mover si quiera un pie, creo que me costó varios minutos asimilar lo que había sucedido,
¿Por qué cuando me preguntó cómo estaba me olvide de él y me preocupe solo por mí?
¿Cómo tuvo fuerzas para sonreírme, darme ánimos, estando él en esa situación?
¿Cómo pudo en tan poco tiempo y cuando yo sólo fui el que habló, enseñarme mucho más que nadie sobre la vida?

Desde aquel día siento que mi vida ha cambiado, soy menos dramático con mis problemas, intento disfrutar más de las cosas buenas y simples que me da la vida, aprovecho mucho más el tiempo con la gente que quiero.

Y por supuesto que no dejé de preocuparme por él, lo acompañé todas las veces que pude a sus controles y compartimos juntos sus últimos momentos, ésos en los que su cansada y triste sonrisa, ni por un instante dejó de brillar.

 

Daniel Calcagni.

El hombre mediocre.

Reflexionar a diario, ser autocrítico, intentar no caer en la trampa de la mediocridad…

El hombre mediocre es un libro del sociólogo y médico ítalo-argentino José Ingenieros, publicado en el año 1913. La obra trata sobre la naturaleza del hombre analizando las características morales de cada uno, y las formas y papeles que estos tipos de hombres han adoptado en la historia, la sociedad y la cultura.

Basicamente define tres tipos distintos.

El hombre inferior.

El hombre inferior es un animal bellaco. Su ineptitud para la imitación le impide adaptarse al medio social en que vive; su personalidad no se desarrolla hasta el nivel corriente, viviendo por debajo de la moral o de la cultura dominante, y en muchos casos fuera de la legalidad. Esa insuficiente adaptación determina su incapacidad para pensar como los demás y compartir las rutinas comunes.
Éstos, mediante la educación imitativa, copian de las personas que los rodean una personalidad social perfectamente adaptada.

El mediocre.

El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos.
Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición ( suele ser un continuador de la herencia biológica ), sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí.

El idealista.

El idealista es un hombre capaz de usar su imaginación para concebir ideales legitimados sólo por la experiencia y se propone seguir quimeras, ideales de perfección muy altos, en los cuales pone su fe, para cambiar el pasado en favor del porvenir; por eso está en continuo proceso de transformación, que se ajusta a las variaciones de la realidad. El idealista contribuye con sus ideales a la evolución social, por ser original y único; se perfila como un ser individualista que no se somete a dogmas morales ni sociales; consiguientemente, los mediocres se le oponen. El idealista es soñador, entusiasta, culto, de personalidad diferente, generoso, indisciplinado contra los dogmáticos. Como un ser afín a lo cualitativo, puede distinguir entre lo mejor y lo peor; no entre el más y el menos, como lo haría el mediocre.

El análisis cuantitativo que podríamos llegar a elaborar de estos “ejemplares” en el país me harían dudar de la honesta representación social que sobrelleva el Estado en una Nación Democrática.

(dc)

Un segundo cerebro.

Un “segundo cerebro” funciona en el abdomen y regula emociones. Su red neuronal no elabora pensamientos, pero influye en el estado de ánimo y hasta en el sueño. Que se use la palabra “entripado” para referirse a un enojo podría no ser del todo metafórico.

Que el estómago “se cierre” en una situación estresante o que parezca poblado de mariposas ante el amor también tendría una explicación científica.El aparato digestivo está tapizado por una red de neuronas (células nerviosas) de tan amplio alcance que algunos científicos la han denominado “segundo cerebro”.
Ese cerebro, según estudios científicos recientes, influye en nuestro estado de ánimo, carácter y hasta en el ritmo de sueño.

Michael Gershon, investigador de la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, y autor de El segundo cerebro (The Second Brain), un libro de referencia en las investigaciones sobre el tema, explica que, conocido técnicamente como sistema nervioso entérico, el segundo cerebro está compuesto por capas de neuronas ubicadas en las paredes del tubo intestinal, y que contiene unos 100 millones de neuronas.

El pequeño cerebro que tenemos en las entrañas funciona en conexión con el grande, el del cráneo, y en parte, determina nuestro estado mental y tiene un papel clave en determinadas enfermedades que afectan otras partes del organismo.

Además de neuronas, en el aparato digestivo están presentes todos los tipos de neurotransmisores que existen en el cerebro. De hecho, el 95 por ciento de la serotonina, unos de los neurotransmisores más importantes del cuerpo, se encuentra en el intestino.
Sin embargo, aunque su influencia es amplia, se deben evitar confusiones: el segundo cerebro no es sede de pensamientos conscientes ni de toma de decisiones .

Como puede leerse en una nota publicada por la revista de divulgación científica Scientific American , gran parte de la potencia neurológica del segundo cerebro se concentra en la ardua tarea diaria de la digestión.

Emeran Mayer, profesor de Fisiología, Psiquiatría y Ciencias del Bio-comportamiento de la Universidad de California, le dijo a esa publicación que una gran parte de nuestras emociones probablemente se vea influida por los “nervios de los intestinos”.

hqdefault (3)-1

En el mismo sentido, Gershon afirma que el bienestar emocional cotidiano quizá también dependa de mensajes que el cerebro intestinal envía al cerebro craneano.

Guido Iantorno, jefe de la Unidad de Motilidad Digestiva del Hospital Bonorino Udaondo, le explicó a Clarín que, aunque de modo indirecto, a través del eje cerebro-intestinal, el sistema nervioso entérico puede influir en situaciones emocionales y en otros síntomas como la hipersensibilidad al dolor.

Cuenta Iantorno que mediante tomografías computarizadas por emisión de positrones pudo comprobarse que, ante un estímulo en el intestino, en las personas con afecciones funcionales del aparato digestivo reacciona un sector del cerebro diferente del que reacciona en personas sanas.

“Esto significa que la corteza cerebral responde de diferente modo si se padece, por ejemplo, el síndrome de colon irritable”, dice Iantorno.

Algunos científicos piensan que en un futuro, algunos padecimientos intestinales podrían tratarse con terapias aplicadas a nivel neuronal.

De hecho, el síndrome de colon irritable en parte deriva de un exceso de serotonina en el intestino, y quizá podría ser considerado una “enfermedad mental” del segundo cerebro.

Los trabajos de Mayer con el sistema nervioso del intestino lo han llevado a pensar que, en los próximos años, la psiquiatría tendrá que ampliar su alcance para tratar el segundo cerebro además del que está sobre los hombros.

Consultado por Clarín vía correo electrónico, el científico Michael Gershon contó que ahora se sabe además que en el intestino hay células madre adultas que pueden reemplazar a las neuronas que mueren o son destruidas.

Además, afirmó Gershon: “El sistema nervioso entérico le habla al cerebro y este le responde.

El intestino puede afectar el humor, y la estimulación del nervio principal que conecta al cerebro con el intestino (el vago) puede ayudar a aliviar la depresión, y es usado para tratar la epilepsia”.

Para Gershon, el segundo cerebro tiene un papel en la mayoría de las cosas que enferman al intestino , desde el síndrome de colon irritable hasta las enfermedades relacionadas con la inflamación del intestino.

El estómago es una red extensa de neuronas (100 millones) interconectadas. Su estructura neuronal posee la capacidad de producir y liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas que produce el cerebro superior.

En nuestro sistema digestivo se produce y almacena el 90% de la serotonina de nuestro cuerpo; su función es esencial: absorción, aporte nutricional y movimientos musculares. Es la misma serotonina que en un 10% se crea en nuestro cerebro superior y de la que depende nuestro bienestar.

La famosa hormona de la felicidad la tenemos en el estómago, por eso debemos escuchar más al sistema digestivo. De cómo sintamos nuestras tripas depende nuestro ánimo. Si aprendemos a escuchar sus señales estaremos más sanos, perceptivos y equilibrados.

Desde la digestión podemos influir en nuestras emociones. Hay una relación continua de intercambio de información entre los dos cerebros. Un ejemplo: un estreñimiento crónico puede suponer una falta de serotonina, nos convierte en pesimistas y baja la libido.

Al cuidar tu estómago, puedes mejorar tu estado de ánimo. Si empiezas a reconectar, sentir, entender lo que te sienta mal, ser consciente de lo que comes y cómo, en quince días notas un cambio. La gente que escucha sus tripas, se hace masajes y sabe comer, transmite más equilibrio, comprensión, paciencia y son más intuitivos.

Si mimamos y relajamos el abdomen nuestras neuronas estomacales producen benzodiazepinas, las moléculas que usamos como ansiolíticos para relajar e inducir el sueño y para descontracturar músculos. Hay muchas sustancias químicas que nosotros producimos y que si no somos capaces de liberar, manifestamos depresión, ansiedad o cansancio crónico.

Para liberarlas podemos comenzar con pequeños cambios: comer bien y con paz. Ir al baño sin prisa, unos 15 minutos. Nuestro intestino se mueve un centímetro al minuto, es una ola de movimiento muscular lenta, tranquila y equilibrada, hay que respetarlo. Es muy beneficioso hacer un automasaje en la tripa, movimientos muy suaves empezando por el lado derecho y avanzando en el sentido de las agujas del reloj; eso relaja el sistema digestivo. Hacer diariamente diez minutos de estiramientos.

A media tarde, cuando aparece el cansancio, respirar con la barriga durante diez minutos. Un vaso de agua caliente en ayunas con unas gotitas de limón o menta activa la función muscular del estómago, vesícula e intestino. De vez en cuando un fin de semana de depuración a base de batidos de verduras es aconsejable. Y ejercicio regular.

Del sistema digestivo también depende nuestra piel. Nuestro sistema digestivo representa el 70% de las defensas. Si uno come mal, tiene mucho estreñimiento o gastroenteritis, infecciones, o toma muchos antibióticos, se trastorna todo el tráfico, es decir la función de filtrar, defender, eliminar y absorber.

Cuando este sistema depurativo, el más grande del cuerpo, funciona mal, otro órgano, como la piel, coge su función. Las consecuencias son dermatitis, psoriasis, acné, piel atópica, manchas… síntomas cuyo origen en un 80% es intoxicación interna.

Hay una conexión directa entre el envejecimiento precoz y procesos degenerativos tanto de piel y articulaciones con la salud del estómago. Ya lo estudió Iliá Mechnikov, premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1908, la fermentación pútrida en el intestino es la razón principal del envejecimiento precoz. Y el estreñimiento y la putrefacción proteica están vinculados al desarrollo del cáncer y a los procesos degenerativos sistémicos prematuros. Si la célula esta bien nutrida e hidratada y mantiene adecuadamente el proceso de eliminación y desactivación de las toxinas y de los radicales libres, puede estar joven y activa durante mucho tiempo.

Con la vida que llevamos (sedentaria, estresada, alimentación cuya calidad no está muy controlada…) no eliminamos todo lo que ingresamos y por tanto absorbemos toxinas, sufrimos putrefacción, inflamación, intoxicación y bajan las defensas. Un tratamiento para el colon una vez al año es muy recomendable.

Pensar que el intestino actúa como un segundo cerebro no es algo nuevo si vemos como piensan las culturas más orientales. Para ellos, el vientre era y es el centro de la energía vital del organismo, donde se integran mente y cuerpo.

El pequeño cerebro que tenemos en las entrañas funciona en conexión con el grande, el del cráneo, y en parte determina nuestro estado mental y tiene un papel clave en determinadas enfermedades que afectan otras partes del organismo. Además de neuronas, en el aparato digestivo están presentes todos los tipos de neurotransmisores que existen en el cerebro. De hecho, el 95 por ciento de la serotonina, unos de los neurotransmisores más importantes del cuerpo, se encuentra en el intestino.

Sin embargo, aunque su influencia es amplia, se deben evitar confusiones: el segundo cerebro no es sede de pensamientos conscientes ni de toma de decisiones . Como puede leerse en una nota publicada por la revista de divulgación científica Scientific American, gran parte de la potencia neurológica del segundo cerebro se concentra en la ardua tarea diaria de la digestión.

Emeran Mayer, profesor de Fisiología, Psiquiatría y Ciencias del Biocomportamiento de la Universidad de California, le dijo a esa publicación que una gran parte de nuestras emociones probablemente se vea influida por los “nervios de los intestinos”. En el mismo sentido, Gershon afirma que el bienestar emocional cotidiano quizá también dependa de mensajes que el cerebro intestinal envía al craneano.

Cuenta Lantorno que mediante tomografías computadas por emisión de positrones pudo comprobarse que, ante un estímulo en el intestino, en las personas con afecciones funcionales del aparato digestivo reacciona un sector del cerebro diferente del que reacciona en personas sanas. “Esto significa que la corteza cerebral responde de diferente modo si se padece, por ejemplo, el síndrome de colon irritable”, dice Iantorno.

Algunos científicos piensan que en un futuro, algunos padecimientos intestinales podrían tratarse con terapias aplicadas a nivel neuronal. De hecho, el síndrome de colon irritable en parte deriva de un exceso de serotonina en el intestino, y quizá podría ser considerado una “enfermedad mental” del segundo cerebro.

Los trabajos de Mayer con el sistema nervioso del intestino lo han llevado a pensar que, en los próximos años, la psiquiatría tendrá que ampliar su alcance para tratar el segundo cerebro además del que está sobre los hombros.

Consultado vía correo electrónico, el científico Michael Gershon contó que ahora se sabe además que en el intestino hay células madre adultas que pueden reemplazar a las neuronas que mueren o son destruidas.

Además, afirmó Gershon: “El sistema nervioso entérico le habla al cerebro y este le responde. El intestino puede afectar el humor, y la estimulación del nervio principal que conecta al cerebro con el intestino (el vago) puede ayudar a aliviar la depresión, y es usado para tratar la epilepsia”.

Para Gershon, el segundo cerebro tiene un papel en la mayoría de las cosas que enferman al intestino, desde el síndrome de colon irritable hasta las enfermedades relacionadas con la inflamación del intestino. “Uno no puede vivir sin su sistema nervioso entérico”

El rival más temido…

Esta es la historia de una ranita que vivía ufanándose de que su canto era el mejor de todos. Y ciertamente lo era, su cantar único e irrepetible dejaba impresionados a todos los que la escuchaban, por lo que recorría sin descanso estanques y lagunas no sólo con el objeto de hacer conocer su increíble arte insuperable, sino para seguir alimentando ininterrumpidamente su ego, ya que su inconsciente y necesario sentimiento de creerse mucho mejor que las demás, nunca le daba respiro.

Convencida de que nadie en toda la región cantaba mejor que ella, un día se encontró con que otra rana que tenía el atrevimiento de repetir su canto con igual gracia y hermosura.

Herida en su orgullo, golpeada en su vanidad, la rana se vio obligada a cantar más allá de todas sus fuerzas hasta lanzar un desgarrador grito de muerte que, desde luego, también repitió al instante y con notable similitud, el eco que la había acompañado durante toda aquella larga y triste noche.

El Árbol del Dinero Mágico.

Si cambiamos nombres y lugares…  encontraríamos la salida?

La realidad nos dice que de acuerdo con la Teoría Monetaria Moderna(MMT), el Árbol del Dinero Mágico existe,

A medida que el clima político se torna en contra de la aceptación de la austeridad, un nuevo libro “Haz que la izquierda sea grandiosa de nuevo” argumenta que es hora de rechazar la hegemonía del neoliberalismo.

Youssef El-Gingihy @ElGingihy
Domingo 5 de noviembre de 2017

Después de siete años de austeridad, estamos acostumbrados a pensar en la economía como un hogar con la tarjeta de crédito de la nación al máximo, para parafrasear a David Cameron. La fetichización de la deuda se tradujo en recortes masivos al gasto del Reino Unido en servicios públicos. Al mismo tiempo, sigue habiendo una gran indignación pública por el hecho de que los grandes bancos siguieron obteniendo ganancias récord y bonos a pesar de las garantías de George Osborne de que todos estaríamos juntos en él.

Eso fue entonces sin embargo. Tanto Cameron como Osborne ya se han marchado. Este año, el clima político giró en su eje. La mayoría conservadora de 2015 dio paso a un parlamento colgado con el 40 por ciento de los votantes que optaron por el trabajo de Corbyn. La aceptación del electorado de los mantras de austeridad evidentemente había llegado a su límite.

En este contexto, la publicación de Reclamando al Estado: Una visión progresiva de la soberanía para un mundo posneoliberal no podría ser más oportuna. Está escrito por el economista heterodoxo australiano de 65 años William Mitchell y el periodista y autor Thomas Fazi. La introducción del libro se titula tópicamente “Make the Left Great Again” “Haz que la izquierda sea grandiosa de nuevo” ; un sentimiento que sin duda resonará con muchos progresistas.

Se diagnostica que el neoliberalismo no era solo un prospecto derechista de Thatcherite-Reaganite. El centroizquierda, encarnado por los socialistas de Mitterrand en Francia, el Nuevo Laborismo de Blair y el Partido Demócrata en los Estados Unidos, fue cómplice de su imposición. Este consenso culminó en la aniquilación de las manufacturas, la disminución de la membrecía sindical, la expansión de los servicios financieros, el aplanamiento salarial, la caída de los niveles de vida y la privatización de los servicios públicos. En el corazón del neoliberalismo estaba la afirmación de que el mercado libre es el árbitro supremo con la economía manejada por la experiencia tecnocrática. La otra cara de esta despolitización fue que la gente común se alienó y desilusionó con los partidos socialdemócratas que antes los representaban. En su lugar, recurrieron a partidos antisistema (por lo general, derechos duros).

Además, Mitchell y Fazi señalan que la noción de que el neoliberalismo es antiestatal es una idea errónea. De hecho, el estado ha sido esencial para el proyecto neoliberal como se hizo evidente luego de la crisis financiera de 2008. El estado no solo está obligado a rescatar corporaciones y bancos, sino también a crear nuevos mercados y en un molde autoritario para vigilar a sus ciudadanos. Sin embargo, Mitchell y Fazi intentan reclamar la soberanía nacional como parte de una visión progresista del siglo XXI. Aquí es donde entra la teoría monetaria moderna (MMT).

Bill Mitchell es uno de sus principales defensores. MMT es una de esas Alicia en el país de las maravillas, un tipo de conceptos que neutraliza toda sabiduría recibida. De esa conversación infantil cuando tu padre te sentaba a explicar a los bancos usando depósitos de ahorro para invertir en otros negocios hasta los políticos que nos dicen que el Reino Unido está en bancarrota. En otras palabras, prepárese para dejarse llevar y olvidar lo que cree que sabía sobre el dinero.

MMT esencialmente propone que el dinero se crea de la nada. Ya se trate de bancos privados, bancos centrales o gobiernos, el dinero es un concepto abstracto de unos y ceros. Por lo tanto, cuando su banco le presta una hipoteca, básicamente crea dinero tipeando en una computadora. Del mismo modo, el gobierno tiene el poder de crear “dinero fiduciario”, es decir, el dinero establecido por la regulación o ley del gobierno en lugar de las monedas con valor intrínseco, como el oro.

En efecto, la máxima habitual de “impuestos y gastos” se invierte a “gastar y gravar” con gastos que estimulan empleos y crecimiento, que luego pueden ser gravados. La tributación no es, por lo tanto, una forma de aumentar los ingresos, sino una herramienta para controlar la oferta monetaria o configurar la política a través de incentivos. Por supuesto, es mucho más complicado que eso, ya que ciertas condiciones deben cumplirse. El gasto público no puede ser ilimitado y debe ser proporcional a la capacidad de la economía, entre otras cosas, para evitar la hiperinflación.

Ambos autores han realizado una gira mundial de libros en Estados Unidos y Europa. En Londres, Mitchell y Fazi dieron su charla en la Iglesia Unitaria Green de Newington, una de las iglesias no conformistas más antiguas de Gran Bretaña. Mary Wollstonecraft fue el miembro más famoso de su congregación y se inspiró en los sermones del ministro radical Dr. Richard Price en su pensamiento sobre la nueva república francesa y los derechos de las mujeres.

El escenario es ciertamente adecuado para la predicación de una doctrina herética. De hecho, me recuerda que es el 500 aniversario de Martin Luther que fija sus 95 tesis a la puerta de una iglesia de Wittgenstein. Los paralelos son difíciles de pasar por alto; entonces como ahora Europa estaba en crisis con Gran Bretaña saliendo del orden establecido.

Acurrucado en una banca de la iglesia para la entrevista, le pregunté a Mitchell qué es exactamente MMT. Él responde que es “una lente a través de la cual podemos entender el sistema monetario”. Sorprendentemente, la pregunta elemental: ¿de dónde viene el dinero? – no tiene una respuesta establecida entre los economistas, expertos y responsables políticos. Organizaciones como Positive Money ya se han embarcado en el proceso de desmitificar la creación de dinero. Recuerdo el capítulo “El gran truco del dinero” en Los filántropos de Robert Tressell, en el que se usan hogazas de pan para ilustrar cómo el concepto de dinero y plusvalía (ganancia) garantiza la perpetua penuria de la clase trabajadora y la concentración de riqueza para la clase dominante.

Entonces, ¿cómo podría desarrollarse todo esto después del Brexit? Mitchell y Fazi parecen estar haciendo un argumento progresivo para Brexit (apodado Lexit). Esto está en consonancia con la posición de vieja izquierda de que la UE no representa una genuina solidaridad internacional. Reconocen que es difícil hacer argumentos progresistas para la soberanía ya que el nacionalismo ha sido condenado a una posición reaccionaria por defecto.

Sin embargo, las encuestas demuestran que la soberanía era la razón más común por la que las personas votan Brexit. Mitchell y Fazi reformulan una definición progresiva de soberanía que tiene un control democrático sobre la economía en lugar de simplemente dentro de parámetros etno-nacionalistas. Según Mitchell, la soberanía es absolutamente fundamental para que los países ejerzan poder sobre su creación de dinero. Mientras un país tenga su propio banco central y su moneda, entonces es libre de gastar. Mientras que Grecia, obligada por las restricciones del Banco Central Europeo y el euro, no tiene esta libertad. Después de la charla, Mitchell me dice que la soberanía implica tener un monopolio de emisión de divisas: “La realidad es que los gobiernos nacionales son los emisores monopólicos de su propia moneda”.

Mitchell también desacredita la idea de que los gobiernos pidan prestado dinero de los mercados internacionales y con ello la noción de que son rehenes del mercado. Recientemente escribió un blog sobre cómo Corbyn no debe temer a los mercados globales. Mitchell cita el incumplimiento de la deuda argentina de 2001 como una demostración de que un país puede salirse con la suya y recuperarse. Del mismo modo, Islandia impuso controles de capital (medidas para regular los flujos de capital dentro y fuera de un país) con el fin de dirigir la economía a través de aguas turbulentas después de que su sistema bancario colapsó.

En el mismo sentido, Mitchell propone que los gobiernos no usen bonos y parientes para recaudar ingresos. Cita a una administración conservadora australiana anterior que emitía deuda cuando utilizaban los excedentes como un ejemplo del uso de bonos como bienestar corporativo y, por lo tanto, “exponía el juego”.

En la reciente Conferencia Laboral, el Canciller sombra, John McDonnell, declaró que los laboristas volverían a poner los contratos de la iniciativa de financiación privada (PFI) en manos del público. Entonces, ¿cómo funcionaría la financiación de la infraestructura bajo un gobierno de Corbyn? A comienzos de año, esta pregunta podría parecer absurda, pero este mes The New York Times publicó un artículo de opinión titulado “Prepárese para el primer ministro Corbyn.

Aquí es donde interviene la flexibilización cuantitativa (QE). La QE tenía la intención de estimular los préstamos bancarios luego de la crisis financiera. Sin embargo, los niveles de crecimiento han permanecido estancados en Gran Bretaña y Europa. En realidad, los bancos simplemente dijeron gracias por el almuerzo gratis y usaron QE para restaurar sus balances. Los estudios han demostrado que gran parte de QE terminó contribuyendo al mercado de valores y las burbujas de propiedad.

El economista Richard Murphy, cuyo trabajo se ha centrado en la evasión fiscal y en el mundo extraterritorial, propuso lo que se denominó “QE de las personas”. Por un tiempo, este fue un principio central del programa Corbynomics. La idea básica de Murphy era que si QE se podía usar para el sistema bancario, ¿por qué no usarlo para construir nuevas casas o crear trabajos climáticos? Mientras se haya creado un valor suficiente, entonces se evitará la némesis de la hiperinflación.

Por lo tanto, parece que el estribillo tantas veces repetido de Theresa May que ataca a Corbyn sobre la base de que no existe un árbol del dinero mágico no es exactamente cierto. Entonces, si el dinero puede básicamente crearse con solo presionar un botón, repentinamente nuestro mundo parece ser (ritmo de discípulos de Panglossian) el más loco de todos los mundos posibles.

En este punto, es comprensible que te estés preguntando por qué en la Tierra no solo nos salimos del desorden actual. Y mientras lo somos, le damos al NHS más dinero, protegemos a las personas sin hogar y alimentamos a los pobres del mundo. Aquí es donde nos enfrentamos al edificio ideológico del neoliberalismo.

La doctrina monetarista establece, según el Milton Friedman de la Escuela de Chicago, que el suministro de dinero debe controlarse para limitar la inflación. Por lo tanto, la deuda del gobierno debe ser priorizada. El tratado de Maastricht, que fundó la UE, estipuló límites al gasto público. Grecia es el ejemplo de libros de texto de austeridad en el que se priorizan los reembolsos de la deuda a fin de apaciguar a los acreedores (principalmente instituciones bancarias).

Los bancos utilizaron la flexibilización cuantitativa para restaurar sus balances (Getty)
Sin embargo, incluso los economistas de la corriente dominante creen que la lógica de la austeridad es algo falaz. La economía keynesiana postula que el gasto público estimula el crecimiento con deuda como una consideración secundaria. Como lo señala el “think tank” de la New Economics Foundation, Gran Bretaña históricamente ha visto niveles mucho más altos de deuda pública. La relación deuda / PIB fue más alta durante todo un siglo entre 1750 y 1850 (en el momento de las guerras napoleónicas y el apogeo de la gloria imperial de Gran Bretaña), así como a raíz de la Segunda Guerra Mundial cuando se creó el estado de bienestar.

Si bien un estudio histórico de 2014 demostró que los cambios en el bienestar del gobierno de coalición del Reino Unido permitieron recortes de impuestos para los más ricos, cancelando así cualquier impacto en el déficit. El ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis también ha argumentado que la estrategia de austeridad aplicada a la deuda griega ha sido extremadamente contraproducente. La combinación de rescates con recortes ha deprimido la economía, lo que ha provocado un aumento de la deuda (como porcentaje del PIB).

La ascendencia del neoliberalismo fue tal que su ideología se convirtió en una atmósfera omnipresente. Durante el evento, Mitchell pregunta cuántos en la audiencia han escuchado sobre el memorándum de Powell. Solo un par de manos suben. Lewis Powell era un abogado estadounidense, luego nombrado por Richard Nixon como juez de la Corte Suprema, ahora indeleblemente asociado con su memorando epónimo de 1971. Esto delineó un plan para el movimiento conservador estadounidense y la red de think tanks financiados por intereses comerciales. Recomendó que la clase ejecutiva debería cerrar filas para presentar un frente unido. También estipuló que los lobistas serían necesarios para influir en los legisladores y legisladores. Y sugirió que la infiltración de los medios y la academia sería necesaria para alcanzar los objetivos de desvincular a la empresa libre de la interferencia del gobierno.

Entonces, ¿qué pasaría si los gobiernos siguieran la lógica del MMT? Bueno, para empezar, los Goldman Sachs, JPMorgans y HSBC de este mundo no serían tan ricos o poderosos y, en el peor de los casos, incluso podrían dejar de tener algún propósito. Una reciente encuesta exhaustiva del pro-mercado Legatum Institute confirma que una mayoría significativa del público británico está a favor de la renacionalización de los servicios públicos y los ferrocarriles. El público también está dividido en la nacionalización de los bancos con un 50 por ciento a favor. Corbyn y McDonnell han propuesto un banco de inversión nacional con una red de bancos regionales para ayudar a reequilibrar la economía y fomentar los préstamos.

Ya sea que uno acepte o no MMT, es cada vez más evidente que la supervisión pública y democrática de las finanzas y el dinero se está convirtiendo en un pilar central del postcapitalismo progresivo junto con el control público de los servicios públicos, una economía verde, automatización total y la semana de cuatro días.

 

Youssef El-Gingihy is the author of ‘How to Dismantle the NHS in 10 Easy Steps’, published by Zero books
Reclaiming the State: A Progressive Vision of Sovereignty for a Post-Neoliberal World by William Mitchell and Thomas Fazi is published by Pluto books