Sólo tú lo haces.

Despierto, respiro, pero no…

La débil luz me dice que ha llegado un nuevo día, pero no…

Vienen a mí claros pensamientos, pero no…

Repaso uno a uno mis más esenciales recuerdos, pero tampoco…

Recién el buscar tu mano entre la sábanas y sentir tus cálidos dedos entre los míos,

puedo percibir que aún… sigo vivo.

 

Daniel Calcagni.

 

El eclipse que cambió el rumbo de la ciencia.

Todos sabemos que la genialidad de Newton nos permitió con su teoría gravitacional avanzar a límites nunca antes imaginados por el hombre. La misma nos permitía calcular con absoluta presición la fuerza de atracción que existía entre distintos cuerpos, las aceleraciones producidas por los mismos y entender el porqué se caen las cosas si las soltamos o el porqué giran en órbitas los satélites sobre los planetas o la misma tierra alrededor del sol.

Sin embargo existía una pregunta que no lo dejaba dormir y a la que él siempre respondía con un “porque sí” y era : “Y por qué ?”

Con todo su poder de observación, él muy bien sabía que había encontrado las formas matemáticas de conocer trayectorias, fuerzas, aceleraciones y muchísimos factores físicos más, pero no el porqué todo ello funcionaba de esa manera.

Fue Einstein con su teoría de la relatividad general presentada en 1915 quien no sólo pudo responder por primera vez esa pregunta, sino que le encontró errores de cálculo a las fórmulas de Newton, que para el uso “terrenal” que se le daba hasta ese entonces en la mayoría de los casos no eran apreciables.

La conclusión de Albert Einstein fue contundente:

“La gravitación no es una fuerza física de atracción que actúa en el espacio sino una manifestación de la geometría del universo.”

En otras palabras dos cuerpos no se atraen porque “SI” sino porque por el sólo hecho de tener masa distorsionan al espacio curvandoló de tal manera que ellos tienden a acomodarse de tal manera que logren un equilibrio.
Para que se pueda ver de alguna manera lo que Einstein decía, imaginemos que pasaría si en un colchón con una bola muy pesada en el centro tiramos desde los bordes bolitas chiquitas, ellas “caerán” indudablemente hacia el hueco pegando contra la Bola central. También podemos imaginar la trayectoria espiralada que tendría una pelotita si la tiráramos desde el borde pero con una acelaración circular alrededor de la bola central, es más, si no fuera un simple colchón y no existiera rozamiento produciendo pérdida de velocidad, quedaría “orbitando” indefinidamente alrededor de la bola tal como la luna lo hace alrededor de nuestro cada vez menos apreciado planeta.

Ahora bien… Einstein la tenía tan clara como el hecho que si no encontraba como demostrarlo lo tomarían por loco, y el cuerpo mas grande que tenía a mano para hacerles ver al mundo que no estaba equivocado, era el sol, pues con su enorme tamaño (masa) curvaría mas que ningún otro cuerpo al espacio.

Cual era entonces su idea? Einstein pensó lo siguiente:

Si la luz de una estrella muy lejana llega a mis ojos recorriendo el espacio y en algún momento éste se curva, igual que nuestro colchón con la bola en el centro, todo lo que por él pase se curvará también, incluyendo la luz. Si tomo entonces una foto de un conjunto de estrellas cuando el sol está muy lejos de nuestra vista y luego tomo la misma foto pero con el sol en el medio de todas ellas, cuando la luz de cada estrella llegue a mis ojos, habrá pasado por la curvatura producida por el sol en el espacio, curvándose también, dando una localización erronea respecto a las otras fotos. Es más, si no me equivoco y mis fórmulas son correctas, ese corrimiento será de 1.74 grados.

El grave problema sería… cualquier foto que quiera sacar del sol velaría en forma absoluta cualquier lucecita de estrella cercana, salvo… hacerla en el exacto momento que se produce un eclipse total de sol, y es de ahí que se puso manos la obra con amigos científicos y astrónomos a encontrar fechas y lugares próximos donde se produzcan tales eclipses.

Varios intentos fallidos, por el clima algunos y la guerra otros, no lograron obtener datos significantes para tal comprobación, hasta que finalmente el 29 de mayo de 1919, al mando del astrónomo real sir Arthur Eddington se realizaron dos expediciones, una a Sobral, Brasil, y otra a la isla portuguesa de Príncipe en la costa atlántica africana, pudiéndose tomar fotografías de un increíble eclipse total y los resultados confirmaron con suficiente precisión la predicción de la desviación de 1,7” de arco que había efectuado Einstein .

Eddington escribió a Einstein diciéndole que toda Inglaterra hablaba de su teoría, y que había sido un acontecimiento muy bueno para mejorar las relaciones científicas entre Inglaterra y Alemania.

Se tiende a pensar que la curvatura de la luz cerca del Sol es una idea exclusiva de Einstein, pero no es cierto. Isaac Newton tuvo la misma idea al considerar que la luz esta compuesta por corpúsculos o partículas como diríamos hoy día. Newton al considerar la luz formada por partículas con masa, estas tienen que desviarse forzosamente al pasar cerca del Sol en cumplimiento de la ley de la gravitación universal. Pero nunca se le ocurrió observar esta desviación, seguramente por la falta de precisión de los instrumentos.

Un último comentario al respecto, gracias a esta nueva teoría los astrónomos comenzaron a encontrar a los famosos “agujeros negros”, pues si bien no se “ven”, por tener una cantidad casi ilimitada de masa, curva tan pronunciadamente al espacio que por decirlo de alguna manera se “come” todo haz de luz que intente sobrepasarlo.

No es intención de este relato introducir de manera alguna aspectos teóricos sobre la magnífica teoría de la relatividad general de Einstein, si dar a conocer un hecho que si bien para la mayoría de los hombres de ciencia es conocido, no lo es para muchos otros que seguro estoy se sentirán asombrados por la capacidad y genialidad de tantos científicos que han dado el mayor de los esfuerzos, generalmente para el bien de la humanidad.

Espero no haberlos aburrido.

Daniel.

Humildad.

“La humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia. Es una característica propia de los sujetos modestos, que no se sienten más importantes o mejores que los demás, independientemente de cuán lejos hayan llegado en la vida.”

Me causa gracia a veces escuchar el sincericidio de algunas personas hablando de las “clases más humildes” , excluyéndose por defecto de pertenecer a las mismas…
Están tan equivocados que “son” lo que quisieron decir … “pobres”

Hoy tuve un sueño…

 

Hoy tuve un sueño …

No sé el porqué, pero me encontraba en un humilde patio, con mucha gente, mucho ruido, mucha confusión. Tampoco sé el porqué, pero me encontraba hablando con una criatura muy menudita, pelo cortito y un tanto sucio como desparejo, estaba descalza y como sólo tenía un pantaloncito, recién al escucharla me pude percatar que era una dulce nena.

– “Cuando sea grande, quiero ser mala.”, me dijo.

Le pregunté por qué? Que por qué me decía eso? Pues parecía hacerlo con mucho convencimiento.

– “Porque Sí, porque no hay otra manera!!! “, temblaba su dulce vocecita mientras me lo decía.

Destrozado por su respuesta mis rodillas se desplomaron al suelo y tomándole sus manitos, mirándola a los ojos y muy seguramente con una expresión desesperada le dije que Noooo!!!

Que Dios la había puesto en este mundo para que sea feliz, y que para ello tenía que ser muy buena.

Un silencio eterno me dejó ver en sus tristes ojos, dos muy pequeñas lagrimitas, hasta casi aseguraría que aparecieron a pesar de todo el esfuerzo que habría hecho para que no lo hicieran… y con pasos muy cortitos, salió corriendo hasta perderse de vista en una humilde vivienda, como dando un portazo que sólo pudo sonar en mi alma porque no había ninguna puerta.

Fue cuando un nene, apenas mayor que ella, de una figura muy parecida al de la niña y cuya última imagen había quedado más grabada en mi corazón que en mi mente, llorando, casi desconsoladamente, como buscando en mí a un simple aliado, me abrazó fuertemente y entre llantos me dijo :

– “ Qué podré hacer para que entienda …? Yo siempre le digo lo mismo, pero nunca parece escucharme. “

Y desperté … con un raro y amargo sentimiento… ése, que a pesar de saberlo un sueño, la culpa de sentir que bajo ciertas circunstancias pueda darse en algún niño el sentimiento desencajado de esa divinura, no me dejó volver a dormirme.

Hoy…

Hoy tuve un sueño…

 

Daniel Calcagni

 

Patas arriba.

El libro “Patas Arriba. La Escuela Del Mundo Al Revés” fue publicado en el año 1998 por el eximio escritor Eduardo Galeano,

Así empieza:

“Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana.
Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies.”

Eduardo Galeano, con su clásica ironía por momentos y su rotunda y no sutil forma de plantear la realidad, nos demuestra en este libro cuan fallados hemos salido, nosotros, los humanos.

Me gustaría destacar algunos párrafos del final donde hace referncia a la llegada del nuevo milenio.

“El derecho al delirio.

Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: Al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos.

El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores el imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuándo nació.

El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera.
Una invitación al vuelo, milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio.

La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así, por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar.
¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos, por un ratito?
Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:

El aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones; en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor; el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas; la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y, como juega el niño sin saber que juega; en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo; los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos; los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas; la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo; la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero; nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene; el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra; la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos; nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle; los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos; la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla; la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla; la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda; una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú; en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria; la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo; la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: Amarás a la naturaleza, de la que formas parte; serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar; seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.”

Eduardo Galeano, un hombre al que fue imposible no quererlo demasiado.