Daniel Calcagni

Hablar con Dios.

Su más grande deseo era simplemente hablar con Dios… No podía pensar otra cosa, era mucho lo que quería decirle, su familia pasaba miseria, sus hijos nunca salían de esa condición enfermiza, su humilde morada ya no resistía ni las más débiles tormentas y él, ya no soportaba ni el peso de su edad ni el de sus obligaciones.
Muchas horas pasaba esperando el milagro, otros lo habían logrado, porque no él, tampoco era mucho lo que iba a pedirle, una mejor paga, mejores condiciones de trabajo, quizás hasta un aumento de categoría…
Eugenio Dios, dueño de la empresa, nunca parecía estar dispuesto a atenderlo.
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Daniel Calcagni

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